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Asociarse para ganar mercados

Cinco pymes lácteas cordobesas se asociaron para ganar escala, abrir mercados externos y exportar quesos diferenciados. 

Un grupo de pymes lácteas de Córdoba encontró en el trabajo conjunto una forma de abrir puertas en el comercio exterior. Sensaciones Queseras reúne a cinco empresas -Don Santiago, Capilla del Señor, Cotahua, Quesos Especiales y Savaz- que decidieron complementar producción, experiencia y contactos para exportar quesos diferenciados.

La experiencia nació de una necesidad concreta: tenían productos de calidad, plantas habilitadas o en proceso de habilitación y trayectoria en el mercado interno, pero no contaban con estructura propia para salir al mundo. Ricardo Farías -coordinador del grupo Sensaciones Queseras y socio de Farías Consultores- explicó en una entrevista en Claves del Campo (AM 840 Radio Salta), que el trabajo es acompañar a las pymes lácteas en sus primeros pasos exportadores. “Con nuestros equipos y la experiencia y conocimiento que tenemos, ayudamos a las empresas a comenzar negocios de exportación”, resumió.

Farías señaló que algunas firmas ya tienen proyectos propios y buscan apoyo operativo, mientras que otras parten desde cero. “Nos plantean: tenemos 20 o 30 años, queremos exportar, pero no sabemos por dónde empezar”, indicó. En esos casos, la consultora acompaña el proceso hasta la operatoria concreta.

El modelo se apoya en una lógica asociativa. Según recordó, Sensaciones Queseras comenzó con dos pymes que querían exportar de manera conjunta. Para consolidar el esquema debieron alcanzar un mínimo de cinco integrantes. El proceso no fue sencillo: visitaron unas 25 firmas e incorporaron a 3.

La primera operación llegó en 2022, cuando se abrió el mercado de Brasil. El envío tuvo como destino San Pablo e incluyó unos 9 pallets. Desde entonces, el grupo avanzó con embarques a Brasil, Paraguay, Uruguay y Perú.

Tres condiciones

Para Farías, las empresas interesadas en exportar deben cumplir con lo que denomina las “3 P”. La primera es una planta industrial habilitada, o en una etapa avanzada de habilitación, para vender al exterior. La segunda es un producto de calidad, no necesariamente premium, pero sí constante y respaldado por certificaciones o premios.

La tercera condición es la persona. “Es muy importante el empresario con mirada asociativa, que no esconda y comparta no solo el proyecto exportador, sino también a cuánto paga el litro de leche o cómo resolvió un problema determinado”, explicó. Esa confianza resulta clave para sostener un trabajo conjunto.

Sensaciones Queseras ofrece abastecimiento con volumen, variedad, trazabilidad y certeza en la entrega. También plantea alianzas con centros de innovación y operadores logísticos.

La oferta incluye queso azul, brie, camembert, quesos sin lactosa, variedades con hongos, quesos tradicionales, gourmet y también de cabra. El grupo señala que puede procesar 300.000 litros de leche diarios y transformarlos en distintos tipos de quesos.

Logística y vínculos

El comercio exterior exige una organización compleja. Farías advirtió que cada embarque requiere coordinar organismos nacionales e internacionales, resolver trámites y superar una burocracia que suele desalentar a las pymes. Sin embargo, aseguró que el grupo ya desarrolló capacidad para ordenar esos procesos.

El aprendizaje también cambia la posición de las empresas en el mercado interno. “Con colocar solo el 10 % o el 15 % en la exportación, probablemente estés entre las cinco mejores empresas en el mercado local y eso te posiciona de otra manera”, afirmó. Para llegar a ese punto, dijo, es necesario innovar y participar en ferias internacionales.

Otro aspecto central es la confianza con importadores y distribuidores. Farías explicó que esos vínculos permiten llegar a cadenas de supermercados pequeñas y medianas, locales gastronómicos, hoteles y plataformas de comercio electrónico. La exportación no se limita a vender un producto: requiere continuidad, conocimiento del mercado y capacidad para responder con regularidad.

Farías también destacó la posibilidad de combinar productos afines en un mismo embarque. “Alguna vez lo hicimos y en un camión mixturamos la carga de quesos con vinos, golosinas u otro tipo de productos que el propio cliente pedía”, recordó.

Para las pymes lácteas, la experiencia muestra que exportar no depende solo de tener buenos quesos. También exige escala, planificación, logística y confianza entre empresas que, al asociarse, pueden llegar a mercados que de manera individual resultarían mucho más difíciles.