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Bananeros de Salta y Jujuy rechazan la derogación de normas fitosanitarias

Los productores advierten que la decisión aumenta el riesgo de ingreso de enfermedades y amenaza a una economía regional que ya enfrenta una fuerte competencia importada.

Los productores bananeros de Salta y Jujuy expresaron su rechazo a la decisión del Gobierno nacional de derogar normas que, durante más de tres décadas, establecieron exigencias fitosanitarias para el ingreso de fruta procedente de países donde existen plagas cuarentenarias. El sector teme que la medida debilite la protección sanitaria de las zonas productoras y facilite una mayor competencia de la banana importada.

La decisión fue instrumentada mediante la Resolución 114/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, publicada el 20 de julio en el Boletín Oficial. La disposición eliminó ocho regulaciones dictadas entre 1992 y 2013 por considerarlas obsoletas, cumplidas o reemplazadas por procedimientos más modernos de fiscalización.

Entre las normas alcanzadas se encuentra la Resolución 99/1994, que prohibía el ingreso al Noroeste argentino de bananas procedentes de países con presencia de determinadas plagas cuarentenarias. También fueron derogadas la Resolución 823/2006, que había extendido exigencias sanitarias para el ingreso y tránsito de la fruta a Formosa y Misiones, y la Resolución 262/2013, que posteriormente mantuvo la restricción original solamente para Salta y Jujuy.

La Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de Salta y Jujuy advirtió que estas disposiciones protegieron durante más de 30 años el estatus sanitario de ambas provincias. A su entender, su eliminación podría abrir el mercado regional a bananas importadas sin que se conozcan con claridad cuáles serán las herramientas que reemplazarán esas barreras.

“Si esta medida implica, en la práctica, la apertura del mercado para el ingreso de banana importada al NOA, el impacto sobre el clúster bananero salteño puede ser extremadamente grave”, señaló la entidad. Los productores sostuvieron que podrían verse comprometidos miles de puestos de trabajo directos e indirectos, las inversiones realizadas en las fincas y toda la cadena de valor vinculada con la producción, el empaque, la maduración y la comercialización.

Riesgo sanitario

José Luis Checa, productor y presidente de la Asociación, cuestionó la falta de consultas previas con los actores de la actividad. “Nos agarramos la cabeza”, afirmó al conocer la medida, y consideró que las autoridades no evaluaron suficientemente las consecuencias que podría tener para una región productiva que conserva un estatus sanitario diferencial.

Una de las mayores preocupaciones es el posible ingreso del Fusarium raza 4 tropical, conocido como mal de Panamá. Se trata de una enfermedad que afecta el sistema vascular de las plantas de banana, impide la absorción de agua y nutrientes y finalmente provoca su muerte. El patógeno puede permanecer durante décadas en el suelo y actualmente no existe un tratamiento capaz de erradicarlo.

El Fusarium R4T todavía no fue detectado en la Argentina, pero está presente en países de la región como Perú, Colombia y Ecuador. El propio Senasa lo considera una de las amenazas más graves para la producción bananera y durante los últimos años realizó capacitaciones, monitoreos y simulacros para fortalecer la capacidad de respuesta ante una eventual detección.

La región productora de Salta y Jujuy también se mantiene libre de Sigatoka negra, otra enfermedad de fuerte impacto económico. Esta condición permite producir con una menor cantidad de aplicaciones de fungicidas respecto de otras zonas bananeras de América Latina, por lo que los productores consideran indispensable preservar las medidas preventivas.

La explicación oficial

El Gobierno nacional sostuvo que las regulaciones derogadas respondían a situaciones sanitarias y administrativas existentes al momento de su aprobación y que, con el paso de los años, fueron reemplazadas por procedimientos más modernos. La Resolución 114/2026 menciona la incorporación de análisis de riesgo fitosanitario, certificaciones, estándares internacionales, sistemas informáticos, trazabilidad y nuevos mecanismos de fiscalización.

En el caso específico de la banana, el texto oficial asegura que las exigencias para su ingreso y tránsito se encuentran comprendidas en el régimen fitosanitario actualmente vigente. Para la Secretaría de Agricultura, la eliminación de las antiguas disposiciones no implica abandonar los controles, sino ordenar el marco normativo y evitar superposiciones.

Los productores reclaman, sin embargo, que se explique cuáles son las normas actuales que brindarán una protección equivalente y qué controles se aplicarán a la fruta procedente de países donde existen enfermedades ausentes en la Argentina. Por ese motivo, solicitaron que el tema sea tratado con urgencia entre el Gobierno nacional, el Senasa y las provincias afectadas.

El reclamo adquiere especial importancia para Salta, que concentra entre el 65 y el 70 % de la producción nacional de banana. Los departamentos Orán y San Martín reúnen alrededor de 2.784 hectáreas cultivadas y unos 60 productores, mientras que la actividad demanda aproximadamente un puesto de trabajo directo por hectárea durante todo el año.

La derogación también se produce en un momento complejo para la economía regional, afectada por los elevados costos productivos, los bajos precios y la competencia con la fruta procedente de otros países sudamericanos. En ese contexto, los bananeros sostienen que la protección sanitaria no solamente resulta necesaria para evitar enfermedades, sino también para preservar una actividad estratégica para el empleo y la producción del norte argentino.