Inicio Agroindustria La cadena láctea proyecta una nueva etapa para la producción

La cadena láctea proyecta una nueva etapa para la producción

Referentes del sector señalaron que Argentina tiene condiciones para aumentar la oferta y aprovechar la demanda internacional.

En un contexto de cambios a nivel internacional, con proyecciones de crecimiento sostenido en el consumo, la cadena láctea percibe que corren nuevos tiempos para la actividad. Especialmente en Argentina, donde, según los analistas, la oferta tiene potencial para crecer, cubrir la demanda y pasar de un esquema “defensivo” a uno de crecimiento.

Las estrategias y prioridades que exige este nuevo mapa productivo fueron abordadas en la charla “El desafío del desarrollo del sector lechero argentino”, llevada a cabo en la Expo Rural 26. Allí, representantes de la cadena, investigadores y dirigentes pusieron en común la necesidad de pensar el futuro del sector y abrir una nueva conversación.

“Cada vez más actores internacionales vuelven a prestar atención a Argentina, uno de los pocos países con capacidad real de expansión y potencia para aumentar su producción de leche”, explicó Andrea Lendewig, directora de Investigación y Desarrollo del IFCN Dairy Research Network, una red de investigación global sobre lechería.

La especialista reparó en cómo el sector lácteo argentino es percibido puertas afuera y aseguró que, de cara a la próxima década, la oportunidad está en el mundo. “Para 2035 habrá más personas y más consumo lácteo, pero menos tambos y menos oferta global”, proyectó Lendewig.

Dicho planteo fue retomado por el economista Jefe de la SRA, Ezequiel de Freijo, quien llamó a “sumarse al desafío de producir más leche” y trazó el recorrido que podría llevar adelante la cadena.

En primer lugar, de Freijo destacó el aspecto institucional, “el ´core´ del negocio lechero, que es un negocio de expectativas”, y que se vincula con históricas demandas de los productores: reconocer la calidad composicional de la leche, construir sistemas de pago que reconozcan el mérito, generar información transparente y construir espacios de comunicación simétrica.

Seguidamente, el especialista se detuvo en la competitividad, un eje que también puertas afuera consideran desatendido. “La Argentina no es una industria rota, sino incompleta”, observó Lendewig, un diagnóstico que de Freijo vinculó a las crisis de rentabilidad y la postergación de la apertura al mercado mundial del sector.

“La productividad comienza mucho antes de incorporar la tecnología: comienza con que el negocio sea rentable. Argentina se la pasó haciendo resiliencia por más de 20 años y perdió el foco para solucionar temas de fondo, capitalizarse y ser eficiente”, evaluó el economista.

Sobre ese punto se detuvo luego Guillermo Pérez Mazás, gerente comercial de Gloria Argentina S.A -compañía que hoy controla la firma Saputo- quien repasó qué perciben las grandes industrias que hoy invierten en la cadena. “Se avizora un mercado limpio y competitivo. Es muy virtuoso que haya jugadores fuertes que busquen innovar continuamente”, sostuvo.

Por último, de Freijo enumeró el marco de competencia como otro de los ejes a trabajar, en lo que se destaca la formalización, la infraestructura, el sistema tributario, los caminos rurales y las vías de financiamiento. Sobre ello debatieron luego los integrantes de la Mesa de Enlace láctea, Justo Brave (SRA), José Luis Volando (FAA), Pablo Riva (CRA) y Javier de la Peña (Coninagro).

“El modelo cambió y la lechería argentina tiene una oportunidad que hace años no tenía. Ahora nos toca reconstruir las instituciones, repensar el modelo de negocio y poner en marcha el proceso de modernización que permita capitalizar para aprovechar esta nueva etapa”, concluyó de Freijo, en una jornada que buscó poner en común la necesidad de construir puentes para que esto ocurra.