El desarrollo también permite analizar alimentos balanceados y contempla once sustancias de interés para la inocuidad alimentaria.
El Senasa desarrolló un método de análisis que permite detectar simultáneamente once micotoxinas en alimentos balanceados para aves ponedoras y huevos. La técnica, basada en cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem (LC-MS/MS), reduce los tiempos de análisis y permite generar información sobre la presencia de estos contaminantes en la cadena agroalimentaria avícola.
El desarrollo estuvo a cargo de profesionales de la Coordinación de Activos y Residuos Químicos del Laboratorio Animal del organismo. Entre las sustancias que permite identificar se encuentran cuatro tipos de aflatoxinas (B1, B2, G1 y G2), deoxinivalenol, fumonisinas B1 y B2, ocratoxina A, toxinas T-2 y HT-2 y zearalenona.
Las micotoxinas son sustancias tóxicas producidas por determinados hongos, entre ellos los de los géneros Aspergillus, Fusarium y Penicillium. Pueden desarrollarse en los cereales durante el cultivo, la cosecha y el almacenamiento y llegar a los alimentos balanceados utilizados en la alimentación de las aves.
Uno de los aportes de la metodología es que permite estudiar la presencia de estos contaminantes tanto en el alimento balanceado como en los huevos. Mientras que para determinadas micotoxinas existen valores de referencia establecidos por la Unión Europea para los alimentos destinados a las aves, no hay límites máximos específicos para estos contaminantes en el huevo en la normativa europea ni en el Codex Alimentarius.
En el caso del alimento balanceado, el trabajo contempló la evaluación de los resultados en relación con los valores de referencia europeos. Para los huevos, se buscó alcanzar niveles de detección lo más bajos posible, con el fin de generar información que pueda utilizarse en futuros monitoreos y en la evaluación de eventuales medidas de gestión del riesgo.
El método ya cuenta con estudios preliminares de repetibilidad, linealidad y selectividad, cuyos resultados permitieron avanzar hacia la siguiente etapa: su validación analítica conforme a estándares internacionales. Para completar ese proceso, el Senasa solicitó los insumos y servicios de laboratorio necesarios.
El desarrollo fue presentado en formato póster durante el IX Simposio Latinoamericano de Inocuidad Alimentaria y el VI Simposio Argentino de Inocuidad Alimentaria, realizados en la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.




