Inicio Agricultura Anticipación, genética y control biológico para reducir el riesgo de achaparramiento

Anticipación, genética y control biológico para reducir el riesgo de achaparramiento

El monitoreo de Dalbulus maidis vuelve a encender alertas. Desde Biomagna plantean una estrategia que combina elección de híbridos, seguimiento de la plaga y herramientas biológicas.

La chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) vuelve a ocupar un lugar central en la planificación de la campaña. Su capacidad para transmitir patógenos asociados al complejo del achaparramiento, entre ellos Spiroplasma, obliga a pensar el manejo desde una estrategia integral que permita reducir los riesgos para el cultivo.

En este escenario, Biomagna plantea combinar genética, monitoreo sistemático y control biológico, incorporando Biokato dentro de un esquema preventivo.

El seguimiento de las poblaciones del insecto adquiere especial relevancia ante condiciones ambientales que pueden favorecer su supervivencia y posterior desarrollo. Tomás Toraglio, ingeniero agrónomo y Product Manager de Biocontrol de Biomagna, sostuvo que el escenario requiere anticipación y planificación.

“Este año la red de monitoreo de Dalbulus está mostrando que, en comparación con años anteriores, las capturas en las trampas siguen siendo muy altas a esta altura del año. Si a esa información le sumamos que fue un invierno templado, con baja cantidad de heladas —que son una herramienta para controlar naturalmente la chicharrita—, uno puede prever que en esta campaña va a ser uno de los problemas importantes”, explicó.

Según el especialista, también se observa un cambio en la manera en que los productores enfrentan la problemática. “El productor ya tiene a la chicharrita en mente, la viene siguiendo, se está capacitando y está tomando decisiones en base a esto. Esa anticipación es fundamental porque no podemos esperar a encontrar una población elevada del insecto para recién empezar a pensar cómo manejarla”, señaló.

La genética como primera barrera

Para Toraglio, el manejo debe comenzar antes de la implantación del cultivo. En ese esquema, la elección del híbrido es una de las decisiones agronómicas de mayor peso, especialmente en regiones donde la presión de la chicharrita y del complejo de achaparramiento suele ser más elevada.

“Es importante que el productor lo maneje desde la base más importante, que es la genética. Hoy en Argentina sabemos que no es nuestro punto fuerte, pero si el productor, en la zona productiva donde está, ve que la chicharrita va a ser uno de los cuellos de botella o de las problemáticas más importantes, debe elegir el material de maíz que siembre en base al perfil sanitario para achaparramiento”, remarcó.

A partir de la emergencia del cultivo, el monitoreo permite conocer cómo evoluciona la población de Dalbulus maidis y definir la necesidad y oportunidad de las intervenciones.

Dentro de ese manejo, Biomagna propone incorporar herramientas biológicas no solo para reducir la población del insecto, sino también para limitar rápidamente su capacidad de alimentación y transmisión de patógenos.

Control biológico

Una de las alternativas comercializadas en Argentina por Biomagna es Biokato, un producto desarrollado por Biotrop y formulado a partir de microorganismos vivos y metabolitos, orientado al control de insectos chupadores como la chicharrita.

“Biokato es un producto biológico. Está compuesto por dos Pseudomonas, chlororaphis y fluorescens, que vienen como bacterias vivas junto con metabolitos estabilizados”, detalló Toraglio.

De acuerdo con el especialista, la formulación combina distintos mecanismos de acción. Los metabolitos tendrían acción insecticida sobre adultos y ninfas, mientras que el producto también contiene compuestos bioestimulantes, como fitohormonas y aminoácidos.

Toraglio destacó además la selectividad de la herramienta, debido a que, según explicó, permite preservar insectos benéficos.

Una de las características del producto está relacionada con la forma en que entra en contacto con la chicharrita. El insecto se desplaza sobre la superficie de las hojas y presenta un comportamiento frecuente de limpieza de su aparato bucal, condición que, según la empresa, favorece la exposición al tratamiento.

El objetivo no es solamente alcanzar la mortandad del insecto, sino también interrumpir rápidamente su alimentación y, con ello, reducir su capacidad de transmisión.

“Biokato alcanza alrededor de las 72 horas el pico de mortandad de la plaga, pero tenemos medido que a partir de aproximadamente las 24 horas cesa su alimentación. Entonces deja de transmitir la enfermedad, y eso es lo que buscamos en un vector: que no transmita la enfermedad”, explicó Toraglio.

Aplicaciones y monitoreo

Dentro del esquema propuesto por Biomagna, Biokato puede complementarse con Biocalda, un coadyuvante biológico elaborado a partir de extractos de cáscara de naranja. Según la empresa, su incorporación busca mejorar el desempeño de la aplicación y sumar una acción insecticida sobre adultos y ninfas.

“Biocalda es nuestro coadyuvante a base de aceites esenciales de naranja. Lo tenemos muy posicionado junto con Biokato porque hemos medido que tiene un poder insecticida por sí solo. Juntos se sinergizan y generamos un mejor control de la plaga”, afirmó Toraglio.

En cuanto al uso, Biomagna recomienda comenzar las aplicaciones de Biokato a partir de V3, con una dosis de 1 litro por hectárea. Las intervenciones posteriores deben definirse de acuerdo con el monitoreo y la presión efectiva de la plaga en cada lote.

Cuando el seguimiento detecta niveles elevados, con referencias de entre 20 y 30 chicharritas cada 100 plantas, Toraglio señaló que resulta necesario incorporar a la estrategia un insecticida químico con poder de volteo, mientras Biokato aportaría persistencia sobre la superficie foliar.

“Biokato en esa mezcla va a quedar como producto con persistencia, porque tiene una persistencia de hasta siete días en la superficie de la hoja”, indicó.

Frente a una problemática en la que interactúan el vector, los patógenos, el cultivo y las condiciones ambientales, la propuesta apunta a anticipar las decisiones y ajustar el manejo a partir de la evolución de la plaga en cada lote.

Biomagna realizará el jueves 8 de octubre, a las 18, una jornada vía streaming por Agroconsultas denominada “Estrategias para maíz: integrando Biokato como herramienta biológica para el control de chicharrita”, en la que abordará el uso de estas tecnologías.