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Parásitos que afectan la producción ganadera

Advierte sobre pérdidas productivas, resistencia antiparasitaria y la necesidad de controlar con diagnóstico, manejo y tratamientos estratégicos.

Los nematodes gastrointestinales son parásitos internos que afectan principalmente el abomaso y el intestino de bovinos, ovinos y caprinos, y constituyen una de las principales limitantes sanitarias y productivas de los sistemas pastoriles. Aunque muchas veces pasan desapercibidos, su impacto económico y sanitario puede ser importante. En los animales afectados, las consecuencias pueden observarse como menor ganancia de peso, peor conversión alimenticia, disminución en la producción de leche y lana, retraso en el desarrollo reproductivo y en cuadros severos incluso provocar mortandad.

A nivel productivo, el problema genera pérdidas millonarias, si bien resulta difícil estimar el impacto total debido a los costos indirectos asociados, distintos cálculos indican que solamente en bovinos las pérdidas por menor ganancia de peso rondarían los 350 millones de dólares anuales en Argentina.

Cómo se contagian y por qué las lluvias aumentan el riesgo: el contagio ocurre cuando los animales consumen, junto con el pasto, larvas infectantes que se desarrollan a partir de huevos eliminados en la materia fecal. Una vez en el ambiente, esas larvas migran hacia las pasturas, donde quedan disponibles para infectar a otros animales. Respecto a esto, las precipitaciones y la humedad son factores clave para este proceso, ya que las lluvias favorecen el desplazamiento de las larvas hacia el pasto consumido por los animales, incrementando considerablemente el riesgo parasitario.

En este contexto, las abundantes precipitaciones registradas durante la época lluviosa en la provincia de Salta generaron condiciones altamente favorables para la acumulación de larvas infectantes en las pasturas. Esto permite anticipar un incremento del riesgo parasitario en los rodeos de la región.

Señales de alerta: cuándo sospechar una parasitosis: es importante destacar que, en bovinos, la mayor susceptibilidad se observa principalmente hasta el año y medio de vida, mientras que en ovinos y caprinos el problema puede mantenerse durante toda la vida productiva.

Uno de los mayores desafíos del parasitismo gastrointestinal es que muchas veces se presenta con signos inespecíficos o incluso de forma subclínica. Los animales pueden mostrar adelgazamiento, diarrea, debilidad, pelo o lana deslucida y menor rendimiento productivo general.

En pequeños rumiantes, especialmente cuando interviene el género Haemonchus, es frecuente observar anemia marcada. En estos casos, las mucosas oculares se tornan pálidas y puede aparecer edema submandibular, conocido popularmente como “papada”.

En bovinos, gran parte de las pérdidas económicas ocurren sin síntomas evidentes. Lotes de recría que no alcanzan las ganancias de peso esperadas o animales que no responden adecuadamente a una buena alimentación suelen esconder cargas parasitarias importantes. Sin embargo, cuando las infestaciones son elevadas, el cuadro puede hacerse clínico y manifestarse con diarrea, decaimiento, pelo hirsuto, mala condición corporal y edema submandibular.

Diagnóstico, una herramienta clave para evitar pérdidas: el monitoreo parasitológico es fundamental para tomar decisiones sanitarias racionales y evitar tratamientos innecesarios. La técnica más utilizada es el conteo de huevos por gramo de materia fecal (HPG), una metodología que permite estimar el nivel de infestación parasitaria y definir si realmente es necesario aplicar un antiparasitario.

En ovinos y caprinos, además, el sistema FAMACHA constituye una herramienta práctica para evaluar la anemia asociada a Haemonchus, permitiendo identificar los animales más afectados. Cuando existen cuadros graves o mortandad, la necropsia continúa siendo una herramienta indispensable para confirmar lesiones y realizar recuentos parasitarios en las vísceras. Tomar decisiones basadas en diagnóstico no solo mejora la eficiencia sanitaria y productiva, sino que además reduce el riesgo de aparición de resistencia antiparasitaria.

Resistencia antihelmíntica, un problema cada vez más frecuente: durante décadas, el control de los nematodes se basó casi exclusivamente en el uso repetido de antiparasitarios. Como consecuencia, comenzó a expandirse un fenómeno que hoy preocupa seriamente a veterinarios y productores: la resistencia antihelmíntica. Esto significa que muchos parásitos sobreviven a tratamientos que anteriormente eran efectivos, disminuyendo considerablemente la utilidad de las drogas disponibles.

Entre los factores que favorecen este problema se encuentran las desparasitaciones demasiado frecuentes, la subdosificación, el uso reiterado de la misma droga, la utilización de productos vencidos o mal conservados y los tratamientos masivos sin diagnóstico previo.

Actualmente, la resistencia antihelmíntica ya fue diagnosticada en bovinos, ovinos y caprinos en la provincia de Salta, lo que pone a consideración esta problemática a nivel regional.

El nuevo enfoque: no desparasitar más, sino desparasitar mejor: hoy el objetivo del control parasitario no es aplicar más tratamientos, sino utilizar estrategias más inteligentes y sustentables. El enfoque actual propone integrar monitoreo parasitológico, manejo sanitario y planificación productiva para reducir el impacto de los parásitos sin acelerar el desarrollo de resistencia.

Entre las herramientas más importantes se encuentran el monitoreo mediante HPG, el ajuste de la carga animal y el manejo estratégico de las pasturas según el riesgo parasitario de cada establecimiento. También resulta fundamental evaluar periódicamente la eficacia de las drogas antiparasitarias para detectar tempranamente la presencia de resistencia en campo.

En pequeños rumiantes, herramientas como FAMACHA permiten tratar únicamente a los animales más afectados, disminuyendo la presión de selección sobre los parásitos resistentes. En definitiva, el control moderno de los nematodes requiere integrar diagnóstico, manejo y planificación sanitaria para sostener la productividad de los rodeos y preservar la eficacia de los antiparasitarios disponibles a futuro.

Autor: MSc. Med. Vet. Leandro Hipólito Olmos, Laboratorio de Salud Animal, IIACS – EEA INTA Salta, olmos.leandro@inta.gob.ar.