Inicio Ganadería “Los caballos actuales son mucho mejores que hace 50 años”

“Los caballos actuales son mucho mejores que hace 50 años”

Roque Eduardo Benavides Ganoza, presidente de la ANCPCPP, habló sobre la evolución genética y funcional del caballo Peruano de Paso, los desafíos sanitarios y reproductivos que enfrenta la raza.

Roque Eduardo Benavides Ganoza, presidente de la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios de Caballos Peruanos de Paso del Perú (ANCPCPP), visitó Salta para participar del Concurso Nacional de Caballos Peruanos de Paso, el encuentro de la raza más importante del país y uno de los más importantes del mundo. Benavides Ganoza, además de ser una figura reconocida dentro del mundo ecuestre, es presidente del directorio de Compañía de Minas Buenaventura, una de las empresas mineras más importantes del Perú y de América Latina.

Ligado por décadas a la industria minera peruana, donde desarrolló una extensa trayectoria empresarial y dirigencial, Benavides mantiene desde su juventud una profunda afición por el caballo Peruano de Paso. Esa pasión, heredada de su entorno familiar y fortalecida a lo largo de más de 50 años de crianza, lo llevó a convertirse en uno de los principales impulsores internacionales de la raza, siendo el juez que más concursos juró en el Perú en sus más de 30 años de actividad como juez.

Durante su paso por Salta, compartió su visión sobre la evolución genética y funcional del caballo Peruano de Paso, los desafíos sanitarios y reproductivos que enfrenta la raza, y la necesidad de profesionalizar cada vez más la actividad. También destacó el vínculo histórico entre Perú y Argentina en la crianza de la raza y valoró el crecimiento que ha tenido la afición en distintos países de América.

¿Cuál es tu primer recuerdo de un contacto con un caballo?

Lo tuve a través de mi tío Pedro Cabrera, el padre de Mariano Cabrera, a quienes muchos conocen en Salta. Él era probablemente el criador más exitoso en esa época de Ica, fue quien obtuvo el primer Campeón de Campeones del sur del Perú, porque antes de eso las grandes haciendas azucareras, principalmente del norte del Perú, eran los grandes criadores.

Mi tío Pedro Cabrera, casado con mi tía Florencia -hermana de mi madre y mi madrina-, nos llevaba a la hacienda Los Pobres en Ica y ahí montábamos. Tuve mi primera caída del caballo en Los Pobres, porque quien no se ha caído no conoce de caballos.

Fuimos muy unidos con mi primo Mariano Cabrera, quien fue un apasionado del caballo, y producto de esa cercanía es que me fui entusiasmando por el caballo. El primer caballo tuve fue un obsequio de mi hermano político, José Miguel Morales, por 1972-73, que fue la yegua Pimienta. Desde entonces he venido criando, primero como estudiante universitario, dentro de las posibilidades, y luego, por supuesto, muy intensamente, y aquí estamos, 50 años después.

Tu profesión y actividad está lejana del campo, con lo cual la afición al caballo tiene que ser mucho más fuerte, porque hay que dedicarle un tiempo adicional…

Es cierto, he dedicado mi vida profesional a la industria minera, y no tengo nada que quejarme al respecto, todo lo contrario, pero creo que el hecho de no estar en el campo hace que uno tenga que dedicar parte de su atención a una actividad distinta a la del trabajo. Eso lo hace, quién sabe, más profesional el tema, porque no es accesorio al campo que uno está trabajando, sino es en adición al trabajo que uno realiza profesionalmente.

De aquella caballada que seguramente recordarás, de Ica, a lo que hoy se ve en las pistas, en los criaderos, ¿qué diferencias encontrás?

Creo que el ser humano en general somos medios quejosos y decimos “los caballos antiguos eran mejores”; no, los caballos actuales son mucho mejores que hace 50 años. Hoy la calidad es extraordinaria, seguramente hay cosas que tenemos que enfrentar: una mayor sanidad; la conformación anatómica, léase las cuartillas que quién sabe si no son un tanto largas; la cantidad de albinismo que tenemos, también es un tema a tratar; el tamaño, en Argentina es menos problema, pero en el Perú tenemos el tema de que la raza se está empequeñeciendo, y por eso es que hemos puesto un límite de 1,40 a la cruz para poder entrar a la cancha.

Soy un ferviente creyente que lo que tenemos hoy es mil veces mejor que lo que teníamos hace 50 años.

¿El caballo de antes no era más fuerte que el de hoy?

No creo. Seguramente era más rústico, por la forma de crianza; aquí en Argentina sigue siendo ese mismo tipo de crianza, pero en el Perú no, allá es más confinado y el ambiente donde se cría es más reducido; entonces, el caballo hace menos musculatura y de repente salimos en una cabalgata y le pedimos el mismo esfuerzo que le hubiésemos pedido a un caballo de trabajo hace muchos años.

Creo que hay líneas de caballos que son más sólidas. Acá tuvieron a CCY Emisario -que después lo compramos, yo fui parte de la compra-, y que fue muy longevo y sano, y toda su progenie fue muy sana. Como hay otras, que no diré los nombres, que son muy frágiles; hay que criar bien, al igual que nosotros, los caballos heredan de padre y madre, y si criamos con líneas débiles, vamos a tener caballos débiles, pero si criamos con líneas fuertes y sanas, vamos a tener caballos fuertes y sanos.

¿Qué tipo de caballo piensan en la ANCPCPP?

Eso es más trabajo de los criadores. Hay distintas líneas, la variedad que hay hoy, producto de que las distancias se han acortado, desde el transporte de semen hasta los embriones, han hecho que ya no haya, por ejemplo en el Perú, el caballo del sur y el del norte, hoy todos están mezclados. Entonces, el trabajo es evitar la endogamia, ese es el trabajo que hacemos en la ANCPCPP. Como objetivo de raza, tenemos que evitar que, como dice un veterinario argentino, pasar de una raza a una familia, ese es el problema principal en el que estamos trabajando.

Si a eso le agregamos los clones, vamos a generar más endogamia, por eso tenemos que preocuparnos, por ello hemos puesto límites: 50 servicios por padrillo por año, y máximo 6 camadas por yeguas cada 2 años. Después habrá que ir reduciendo o ampliando, depende de cómo viene la mano.

La endogamia para el creador es un boomerang, cree que va a conseguir un ejemplar superior, pero eso se le termina volviendo al muy poco tiempo encima…

Es evidente, los criadores tienen que ser muy conscientes de que hay un fenotipo, para una preparación o una presentación, pero que hay un genotipo  y ahí tienen que revisar el pedigrí, tienen que analizar la consanguinidad que haya, porque el exceso de endogamia puede ser muy dañino, se concentran las virtudes, pero también muchas veces se concentran los defectos y eso es muy peligroso en la raza.

El análisis que tiene que hacer cada criador, de evitar tanta consanguinidad, es fundamental. Ese es uno de los objetivos que tenemos en la ANCPCPP, y ahora queremos integrarnos mucho más, con todas las asociaciones. Los peruanos tenemos mucho que aprender de Argentina, y espero que los argentinos tengan algo que aprender de la tradición y los años de crianza en el Perú.

Hoy tenemos criadores en Centroamérica, Estados Unidos, en Bolivia, Ecuador, tenemos experiencias que podemos compartir entre todos. Nosotros, como Perú, no somos dueños de la verdad. Lo que necesitamos es aprender de las experiencias de otros países también.

¿Qué les recomendarías a quienes tienen distintos roles en de la crianza: criadores, chalanes, asociaciones?

Al comienzo decía que yo no soy de campo, mi profesión me llevó a otra área. Por esto ha tocado mucho profesionalizar mi afición. En ese sentido, creo que todos tenemos que profesionalizarnos mucho más.

Los chalanes, los criadores, las autoridades tenemos que ser mucho más profesionales. Y, por supuesto, tenemos que ser mucho más globales, porque hoy estamos conversando acá en Salta y mañana podremos estar conversando en cualquiera de los múltiples lugares en los que se cría el Peruano de Paso.

Tenemos que profesionalizarnos, porque esta es una afición que cada vez va a ser más costosa. En el remate vimos precios realmente expectantes, y yo tengo mucho gusto por la asociación acá en Argentina, porque esos son recursos para la asociación argentina. Pero eso significa que va a costar más. Rodolfo “Fito” Mattelini, decía que el Peruano de Paso es la joya ecuestre. Y así es, se está volviendo una joya.

Lo que queremos es el mejor caballo, el más fino, el de mejores pisos, el más sano, el más longevo. Todas esas virtudes son las que queremos.

Por: Belisario Saravia Olmos, El Tribuno Campo, editor

Fuente: El Tribuno Campo