Las ventas comenzaron a recuperarse, pero persisten dificultades para acelerar la modernización del parque.
La maquinaria agrícola argentina comenzó a mostrar señales de recuperación tras varios años marcados por la volatilidad económica, las restricciones para importar componentes y la caída de la inversión. Sin embargo, el repunte todavía convive con márgenes ajustados, productores cautelosos y un parque de equipos cada vez más envejecido, factores que condicionan la velocidad de la recuperación.
En ese contexto, la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros Equipamientos Agrícolas e Industriales (AFAT) renovó sus autoridades y designó como presidente a Carlos Palmieri. En el programa Claves del Campo (Radio Salta – AM 840), el dirigente analizó el presente del sector y aseguró que, si bien existen señales positivas, aún quedan desafíos importantes para consolidar el crecimiento.
Al analizar el desempeño de las principales exposiciones agropecuarias del país, Palmieri destacó que Expoagro logró revertir varios meses de escasa actividad comercial y devolvió optimismo al sector. “Enero y febrero habían estado prácticamente parados y noviembre y diciembre también habían sido meses flojos. Expoagro revirtió esa situación y salimos de allí con una sonrisa muy grande”. En cambio, en AgroActiva mostró un movimiento más moderado, aunque igualmente positivo. “No ocurrió exactamente en los mismos niveles, pero fue una buena muestra, dentro de parámetros normales, con muy buena calidad de inversores y de público en general”, afirmó.

“Estamos ante un año que presenta una buena productividad en términos generales. Además, la situación financiera está bastante mejor: hay mejores ofertas de crédito, tanto en pesos como en dólares, provenientes de la banca privada, estatal y también de las propias empresas”, indicó.
Y agregó: “El producto está y el año, de a poco, se viene consolidando. Todavía no podemos decir que explotó ni que arrancó con toda la fuerza, pero sí que se observa una cierta estabilización de los negocios con tendencia a la mejora”.
Sin embargo, advirtió que todavía existe una variable central que limita las decisiones de inversión. “Creo que lo que está faltando es rentabilidad. Los números están cada vez más ajustados, los precios de los commodities no son los mejores y la inflación pegó muy fuerte en los últimos años sobre todos los costos productivos”.
“Seguimos teniendo derechos de exportación, más allá de que el Gobierno viene dando señales positivas de reducción gradual. Tampoco debemos olvidar que venimos de dos o tres campañas muy complicadas en algunas regiones importantes. Eso hace que hoy muchos productores no estén pensando en renovar el parque de maquinaria o en aumentar la productividad, sino más bien en reacomodar el barco después de haber atravesado momentos difíciles”, expresó. De todos modos, se mostró optimista respecto del escenario hacia adelante: “Todo indica que estamos en una buena senda y que las condiciones deberían ir mejorando”.
Un parque envejecido que resta competitividad
El presidente de AFAT también puso el foco sobre el envejecimiento del parque de maquinaria agrícola. “Más del 85% de las cosechadoras tiene más de 10 años y entre el 80% y el 85% de los tractores supera los 15 años de antigüedad”.
“En Estados Unidos el promedio ronda entre seis y siete años, y en Brasil los niveles son similares. Eso muestra claramente el retraso que tenemos en materia de mecanización”, indicó y remarcó que la incorporación de equipos más modernos no solo implica reemplazar unidades viejas, sino ganar eficiencia.
Y explicó: “Una máquina de 10 o 15 años consume más combustible y no tiene la eficiencia de siembra, pulverización o cosecha que ofrecen los equipos actuales. Todo eso termina restando productividad y calidad en cada una de las labores”, señaló. Y agregó que, pese a contar con buenos suelos y una sólida cultura agrícola, Argentina sigue rezagada frente a otros competidores. “En soja estamos aproximadamente un 20% por debajo de Brasil. Ellos hace años que superan los 3.600 kilos por hectárea y nosotros seguimos alrededor de los 3.000 kilos, una barrera que nos cuesta romper”.
Apertura comercial y competencia internacional
Respecto del comportamiento del mercado, explicó que algunos segmentos muestran una dinámica superior a otros. “En este primer semestre las cosechadoras se han movido con algo más de agilidad. Los tractores están un poco más relegados respecto del promedio de los últimos cinco años y las pulverizadoras se mantienen en niveles similares a los del año pasado”, comentó. Según indicó, estas diferencias suelen responder a lanzamientos tecnológicos o a líneas de financiamiento más atractivas que incentivan la compra de equipos de mayor valor.
Por último, el presidente de AFAT se refirió a una preocupación que la entidad viene manifestando respecto de las estadísticas del mercado. “Entendemos que hay un peso importante, particularmente en tractores de origen asiático, que no se están patentando. El año pasado ingresaron cerca de 4.000 unidades importadas y cuando contrastamos ese dato con los informes de patentamientos que publica Acara, el número reflejado no supera ampliamente el 10%”, señaló.
“Eso nos dificulta responder con total objetividad cuando se nos consulta por datos concretos del mercado, porque existe una diferencia importante entre las importaciones y los patentamientos registrados. Este es un partido largo. Sabemos que en Argentina los equipos trabajan en condiciones muy exigentes y que eso requiere respaldo en el largo plazo. Ahí es donde se pone a prueba la solidez de cada propuesta”, cerró.




