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La avicultura celebró con consumo récord

La cadena de valor de la avicultura destacó el crecimiento del consumo y el rol productivo de la carne aviar y los huevos en la Argentina.

Con motivo del Día de la Avicultura, celebrado el pasado 2 de julio, el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) puso en valor el lugar que la carne de pollo alcanzó en la mesa de los argentinos, una carne que dejó de ser una alternativa para convertirse en protagonista. Según datos de la industria, durante 2025 el consumo alcanzó los 49,4 kilos por habitante al año, el nivel más alto de la historia y una cifra que lo ubica prácticamente a la par de la carne vacuna.

Detrás de este crecimiento hay múltiples factores: su versatilidad en la cocina, su perfil nutricional y una producción cada vez más eficiente que permite ofrecer una proteína de calidad accesible para millones de familias.

Para el CEPA, este dato no sorprende a quien mira la góndola, porque se da en un escenario donde las personas buscan comer rico, sano y barato, el pollo ofrece algo simple y poderoso: nutrición de calidad a un precio accesible. “Esa ecuación lo convirtió en la opción que crece, año tras año, en los hogares argentinos”, afirman.

Proteína con beneficios

Más allá del precio, el atractivo del pollo empieza en su perfil nutricional. Es una carne magra y, al mismo tiempo, una fuente concentrada de proteínas: cada 100 gramos aportan alrededor de 22 gramos de proteína de alto valor biológico. En términos prácticos, una sola porción diaria, equivalente a media pechuga o un muslo mediano, cubre más de la mitad de las proteínas que una persona necesita en el día.

El CEPA sostiene que la lista de beneficios sigue: el pollo combina bajo contenido de grasa con predominio de grasas insaturadas, las que cuidan la salud del corazón, y un aporte de sodio reducido, ya que una porción representa apenas el 5 % del máximo diario que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Además, suma vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio. “Su sabor suave y su fácil digestión lo vuelven una de las primeras carnes que se incorporan en la alimentación infantil, y una aliada igual de valiosa para adolescentes, embarazadas, deportistas y adultos mayores. Pocos alimentos reúnen tanto en tan poco”, apunta.

Una industria clave

Para que el pollo llegue a la mesa hay una industria que no se detiene. “Durante 2025 la producción nacional alcanzó 2,47 millones de toneladas, uno de los volúmenes más altos de la serie histórica, a partir de la faena de frigoríficos habilitados por SENASA de unas 750 millones de aves. La actividad se concentra en Entre Ríos y Buenos Aires, que juntas explican más del 90 % del procesamiento del país, y se apoya en cuatro pilares: genética, nutrición, manejo y bioseguridad”, describe Carlos Sinesi, director ejecutivo del CEPA.

Este impulso de la carne aviar tiene su correlato en el mundo. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos proyecta que la producción mundial de carne de pollo alcanzará un récord de 110,7 millones de toneladas en 2026, un 3 % más que el año anterior y el tercer año consecutivo de crecimiento. La carne aviar se afirma así como la proteína de más rápida expansión del planeta y Argentina mira ese mapa con la vista puesta en exportar más teniendo más de 100 destinos habilitados y habiendo exportado a 74 países en el 2025.

La salud como clave

La calidad que se valora en la mesa se construye en la salud de las aves. La prevención sanitaria y el bienestar animal dejaron de ser un detalle técnico para volverse la base de una producción eficiente y de un alimento confiable. Ahí, la ciencia veterinaria juega un papel decisivo.

“La salud animal es el primer eslabón de una cadena que termina en la mesa de las personas. Cuando trabajamos en prevención, vacunación y bioseguridad no solo protegemos a las aves, sino que contribuimos a producir alimentos seguros, de calidad y de manera sostenible. Ese es precisamente el espíritu del enfoque Una Sola Salud”, explica Pablo Nervi, gerente técnico de la Unidad de Negocios de Avicultura de MSD Salud Animal.

Ese hilo invisible, que conecta la granja con el plato, es el que sostiene la confianza. Argentina cuenta además con un excelente estatus sanitario que respalda sus productos avícolas dentro y fuera del país.

Desde MSD Salud Animal, con motivo del día de la avicultura, reivindican el crecimiento del consumo de pollo que refleja mucho más que una tendencia alimentaria. “Habla de una proteína que combina calidad nutricional, accesibilidad y una producción respaldada por innovación, sanidad y bienestar animal. Un alimento cada vez más presente en la mesa de los argentinos y con un papel creciente en la alimentación del futuro”, subrayan.

El huevo también con récord

La avicultura de postura también atraviesa un período de crecimiento y alcanzó indicadores históricos en el mercado interno. Según datos de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), en 2025 se produjeron en el país unos 19.000 millones de huevos y el consumo interno pasó de 363 unidades por habitante en 2024 a 398 en 2025, una cifra que ubicó a la Argentina en el primer lugar del ranking mundial de consumo per cápita.

El crecimiento también se refleja en el parque productivo. De acuerdo con la información sectorial, la Argentina cuenta con más de 62,7 millones de gallinas ponedoras y la actividad genera más de 30.000 empleos directos e indirectos.

Desde el punto de vista del consumo, el huevo se consolidó como una proteína accesible, versátil y de alto valor nutricional. En un contexto de fuerte atención al precio de los alimentos, ganó espacio en los hogares por su bajo costo relativo, su facilidad de preparación y su aporte de proteínas, vitaminas y minerales.

Presencia federal

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca informó que al 31 de diciembre de 2025 había 907 granjas ponedoras registradas en el país. La mayor concentración se ubica en Buenos Aires, con 315 establecimientos, seguida por Entre Ríos, con 201, Córdoba, con 116, y Santa Fe, con 82.

Salta también aparece dentro del mapa nacional de la avicultura de postura, con 34 granjas ponedoras registradas. Esto representa el 3,7 % del total nacional y confirma la presencia de la actividad en distintas regiones del país.

Desafíos

El buen momento productivo no elimina los desafíos. CAPIA advirtió que el sector enfrentó presión sobre la rentabilidad, aumento de costos y preocupación por el ingreso de huevos desde países vecinos, tanto por canales formales como informales.

En ese escenario, la cadena busca sostener el crecimiento con sanidad, eficiencia, trazabilidad y controles adecuados. La avicultura de postura aparece así como otro pilar de la producción avícola argentina, complementario a la carne de pollo y cada vez más relevante en la alimentación diaria.