La provincia firmó un convenio con Cabrales para fortalecer inversiones, producción y comercialización local.
Tras la firma del acuerdo entre la Provincia de Tucumán y la firma Cabrales S.A., el sector cafetero local sumó un nuevo impulso con reuniones entre empresarios, productores y funcionarios orientadas a consolidar una cadena productiva que recién comienza, pero que ya muestra señales de crecimiento.
Uno de los principales desafíos para quienes apostaron al cultivo era la comercialización. En ese sentido, la participación de Cabrales, una de las marcas más reconocidas del país, fue interpretada como una señal de respaldo al proyecto y una oportunidad para dar previsibilidad a los nuevos emprendimientos.
El vicepresidente del IDEP, Juan Casañas, destacó que Tucumán se convirtió en la primera provincia en impulsar una política pública específica para el café. Además, adelantó que se trabaja junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) en líneas de crédito destinadas a acompañar nuevas plantaciones e inversiones productivas.
Desde el sector privado, Martín Cabrales aseguró que las perspectivas son positivas y remarcó que ya se realizaron pruebas de calidad con granos tucumanos, con buenos resultados. También señaló que existe interés comercial creciente luego de la difusión del proyecto, tanto de bares como de consumidores particulares.
El empresario consideró que el café puede transformarse en una nueva economía regional con identidad propia. Incluso comparó su potencial con el desarrollo del vino en otras provincias, al sostener que Tucumán podría construir una marca distintiva alrededor de esta producción.
Productores locales también respaldaron la iniciativa. En ese sentido, el productor Juan Carlos Olmedo explicó que ya trabaja con plantaciones en el sur tucumano y con viveros para expandir la superficie inicial hasta 20 hectáreas. Además, señaló que existen plantas adaptadas a la región desde hace décadas, lo que fortalece la viabilidad agronómica del cultivo.
Por su parte, el productor Dante Delgado indicó que las plantas comienzan a producir desde el segundo año y luego incrementan su rendimiento hasta estabilizarse. Según estimaciones privadas, podrían lograrse entre cinco y seis mil kilos por hectárea en sistemas desarrollados, con orientación hacia café de especialidad.
Otro de los puntos resaltados fue el impacto laboral. Los referentes del sector coincidieron en que se trata de una actividad intensiva en mano de obra, tanto en el campo como en los procesos posteriores de industrialización, logística, comercialización y gastronomía.
En paralelo, productores como Víctor Lebon ya comenzaron con sistemas agroforestales orgánicos y primeras implantaciones, apostando a un negocio emergente que busca posicionar a Tucumán como nuevo origen cafetero argentino.



