En una nueva edición de la JAT de DONMARIO, especialistas analizaron las claves para reducir brechas de rendimiento y aprovechar el potencial de la próxima campaña de soja.
Bajo el eje “El próximo salto de la soja: oportunidades para seguir empujando los rindes”, DONMARIO realizó una nueva edición de su Jornada de Actualización Técnica (JAT), que reunió vía streaming a especialistas para analizar los principales desafíos agronómicos y tecnológicos que plantea la próxima campaña.
La propuesta abordó la producción de soja desde distintos ángulos: el conocimiento del ambiente, la elección de la genética, las perspectivas climáticas, la calidad de implantación y la incorporación de nuevas tecnologías al manejo.
Un concepto atravesó buena parte de las exposiciones: con una superficie agrícola que prácticamente dejó de expandirse, una parte importante del crecimiento de la producción deberá provenir de la capacidad de reducir las brechas de rendimiento existentes.
Una brecha del 34 %
Jerónimo Costanzi, gerente de Desarrollo de Autógamas de GDM, señaló que actualmente existe una brecha de rendimiento cercana al 34 % a nivel nacional, entendida como la diferencia entre los rindes logrados y aquellos que podrían alcanzarse con una mejor combinación de ambiente, genética y manejo.
Según explicó, aproximadamente la mitad de la variabilidad del rendimiento está asociada a las características propias de cada sitio, mientras que el resto responde a las condiciones particulares de cada campaña y a las decisiones de manejo y genética.
La disponibilidad de agua, la presencia de napa, el cultivo antecesor, las propiedades físicas y químicas del suelo, la fecha de siembra, la densidad y la elección varietal aparecen entre los factores determinantes.
La información de la Red de Desarrollo GDM muestra, por ejemplo, que la presencia de napa puede aportar más de 500 kg/ha adicionales, además de estabilizar los rendimientos frente a situaciones de restricción hídrica.
La nutrición constituye otra de las oportunidades para achicar brechas. Una proporción importante de los suelos agrícolas presenta limitaciones de fósforo, azufre, potasio y micronutrientes, por lo que el análisis de suelo y una fertilización ajustada a cada ambiente adquieren mayor relevancia.
En ese esquema, la agricultura de precisión y el manejo sitio-específico permiten utilizar la variabilidad existente dentro del lote para ajustar genética, densidad y nutrición y direccionar los insumos hacia los sectores con mayor probabilidad de respuesta.
Costanzi remarcó además el papel del mejoramiento genético y de su integración con herramientas como la genómica, el fenotipado digital, la fitopatología, la ambientómica, la ciencia de datos y la inteligencia artificial.
“La nueva frontera productiva está dentro del lote”, resumió.
El análisis del ambiente fue profundizado por Gerardo Rubio, investigador Superior del Conicet, quien señaló que el denominado “efecto sitio” explica el 48 % de la variabilidad de los rendimientos.
Rubio planteó, por ese motivo, la necesidad de complementar herramientas digitales como imágenes satelitales y mapas de rendimiento con información obtenida directamente del suelo, tanto mediante análisis químicos como a través de su caracterización física.
Genética para cada ambiente
A partir del diagnóstico ambiental, Matías Venece y Diego Regnícoli, integrantes del equipo de Desarrollo, presentaron el posicionamiento de las variedades de DONMARIO y remarcaron que no existe una única genética capaz de responder de igual manera en todos los ambientes.
La arquitectura de la planta, su capacidad de ramificación, la distribución de los nudos y la eficiencia reproductiva son algunas de las características que deben considerarse al momento de definir densidad y fecha de siembra.
Dentro del portfolio de la marca, DM 40E25 SE fue posicionada para ambientes de alto potencial de la zona núcleo, mientras que DM 38E26 SE apunta a planteos de media y alta productividad, tanto en siembras de primera como de segunda y con la posibilidad de adelantar la cosecha.
Por su parte, DM 46E25 SE fue presentada como una variedad de amplia adaptación, con posibilidades de implantación en ambientes de baja, media y alta productividad y en diferentes regiones y fechas de siembra.
Para la región central, que incluye Entre Ríos, Córdoba y el centro de Santa Fe, DM 50E25 SE, con tecnología Enlist, se plantea como alternativa para ambientes de media y alta productividad y para lotes donde malezas como el yuyo colorado representan una restricción importante.
DM 60E62 SE se posiciona como un material de amplia adaptación y estabilidad, con buen comportamiento en suelos calcáreos.
Para el NEA y NOA, en tanto, se destacó DM 67K67 SCE, lanzamiento 2026 con tecnología Conkesta para el manejo de lepidópteros y que, según la compañía, presenta un alto potencial de rendimiento.
La elección varietal también debe considerar las adversidades que pueden presentarse durante el ciclo. Durante la jornada se indicó que una planta de yuyo colorado por metro cuadrado puede provocar pérdidas de rendimiento que parten del 11 % y pueden alcanzar el 40 % con mayores niveles poblacionales. A ello pueden sumarse pérdidas por fitotoxicidad cuando se realizan aplicaciones tardías sin la tecnología adecuada.
Un Niño que obliga a anticiparse
Otro de los ejes estuvo puesto en las perspectivas climáticas para la nueva campaña.
Adriana Kantolic, especialista en cultivos de la Facultad de Agronomía de la UBA, analizó un escenario de alta probabilidad de ocurrencia de un evento Niño de fuerte intensidad y advirtió que una mayor disponibilidad de agua no necesariamente se traduce en mejores rendimientos.
Con lluvias intensas, elevada humedad y temperaturas superiores al promedio, el anegamiento puede transformarse en un problema.
“La saturación del suelo reduce la disponibilidad de oxígeno, afecta la supervivencia de los nódulos y compromete la fijación biológica de nitrógeno. El impacto puede ser especialmente severo cuando ocurre durante etapas reproductivas”, señaló.
Kantolic también puso el foco en el estrés térmico y en la temperatura del canopeo como variable para interpretar la respuesta del cultivo.
“No alcanza con mirar la temperatura del aire”, indicó. Una planta correctamente abastecida de agua puede mantener más fresco su canopeo mediante la transpiración, mientras que restricciones hídricas o físicas del suelo pueden elevar la temperatura de los tejidos.
Ante ese escenario, recomendó diversificar las fechas de siembra y utilizar grupos de madurez y genotipos adaptados a cada ambiente.
También destacó la importancia de conservar cobertura, controlar malezas y evitar compactaciones para favorecer una exploración radicular profunda y sostener el acceso al agua durante los pulsos de altas temperaturas.
Implantación: el rinde empieza en la semilla
Enzo Cieri, gerente de Testing e Innovación de GDM, y Darío Cuesta, gerente comercial de DONMARIO Semillas, llevaron el análisis al momento de la implantación.
La calidad de la semilla, expresada a través del poder germinativo y el vigor, constituye el punto de partida para conseguir un stand uniforme. Una semilla de alta calidad reduce la desuniformidad espacial y temporal y favorece que las plantas puedan expresar sus componentes de rendimiento.
Cieri advirtió, sin embargo, que “los tratamientos profesionales de semilla pueden potenciar una buena genética, pero no pueden compensar una semilla de mala calidad”.
La regulación de la sembradora completa ese proceso. Velocidades moderadas y estables, una profundidad correctamente ajustada y un buen contacto de la semilla con la humedad disponible son aspectos determinantes para obtener una emergencia uniforme.
Cuesta destacó además la profesionalización de la red de multiplicadores y la incorporación de clasificadoras, mesas densimétricas y tamañadoras para mejorar la calidad física de la semilla.
En este contexto, DONMARIO presentó SEEDQUALITY, un sistema de trazabilidad basado en códigos QR incorporados en los envases de semilla fiscalizada.
A través del código, el productor puede acceder a información específica del lote de semilla que está utilizando, entre ella poder germinativo, vigor, peso de mil semillas y datos vinculados con su producción y calidad.
La herramienta incorpora además una calculadora de siembra para ajustar la densidad en función de esas características.
Del dato a la decisión
La última parte de la JAT estuvo dedicada a la agricultura digital.
Gabriel Tinghitela, especialista en agricultura de precisión, y Joaquín Urruti, experto en inteligencia artificial, analizaron las posibilidades que ofrecen estas tecnologías, pero pusieron especialmente el foco en su incorporación efectiva a los procesos de las empresas agropecuarias.
Plataformas de monitoreo, detección temprana de anomalías, alertas sanitarias, dosificación variable y aplicaciones selectivas son algunas de las herramientas que ya pueden generar resultados económicos concretos.
Durante la jornada se indicó que la dosificación variable de semilla y fertilizante puede incrementar en promedio un 4,3 % el rendimiento de maíz, mientras que las aplicaciones selectivas de herbicidas permiten reducir el uso de insumos entre 65 % y 87 %.
Los drones también fueron presentados como una herramienta de usos múltiples, que van más allá de la pulverización e incluyen la siembra de cultivos de cobertura y la aplicación de productos biológicos.
Sin embargo, los especialistas remarcaron que incorporar tecnología no garantiza por sí mismo un resultado.
“Conocer, entender, adoptar e implementar” fueron los cuatro pasos planteados por Tinghitela y Urruti para transformar una herramienta tecnológica en una solución productiva.
Para lograrlo, sostuvieron que su gestión debe quedar en manos de personas capacitadas y con tiempo específicamente asignado dentro de la estructura de la empresa.
Reconocimiento a Emilio Satorre
Como ocurre en cada edición de la JAT, DONMARIO entregó además el Premio DONMARIO a la Excelencia en el Manejo del Cultivo de Soja, destinado a reconocer a referentes vinculados con la investigación, la extensión y la generación de conocimiento aplicado al cultivo.
En esta oportunidad, la distinción fue otorgada a Emilio Satorre, profesor Emérito de la UBA y miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria.
Satorre realizó su doctorado en la Universidad de Reading, Inglaterra, y desarrolló una extensa trayectoria vinculada con la investigación y la transferencia de tecnología, incluyendo su actividad en el Conicet y como coordinador académico de AACREA.
“Una campaña histórica”
El cierre estuvo a cargo de Patricio Munilla, gerente de Marca de DONMARIO, quien definió las expectativas de la compañía frente a la nueva campaña.
“Estamos frente a una campaña histórica. Entre los puntos más relevantes debemos tener en cuenta el análisis de suelos y prestar atención a las fechas de siembra. Tener disponible genética Enlist y Conkesta nos posiciona en otro nivel y no podemos desperdiciar esa oportunidad. Todo esto, además, bajo el sistema Sembrá Evolución”, afirmó.
Munilla también adelantó que la estrategia genética de la compañía continuará profundizándose y anticipó: “En 2027, los lanzamientos en soja que tenemos preparados van a dar que hablar”.
La JAT dejó como eje central que el próximo salto productivo de la soja difícilmente provenga de una única tecnología. El desafío pasa por integrar información sobre ambiente, genética, fecha y densidad de siembra, calidad de implantación y herramientas digitales para tomar decisiones cada vez más ajustadas a las condiciones de cada lote.
Para quienes no pudieron seguir la transmisión en vivo, DONMARIO informó que las exposiciones de la Jornada de Actualización Técnica estarán disponibles en su canal oficial de YouTube.



