La Comisión de Energía y Combustibles de Diputados recibió a representantes del sector, que plantearon distintas posiciones sobre la competencia, las inversiones y el futuro de las pymes.
El proyecto de una nueva ley de biocombustibles abrió un debate en la Cámara de Diputados el pasado martes entre sectores que respaldan la reforma y cámaras empresarias que advierten sobre su impacto en las pymes productoras de biodiésel. La iniciativa, que cuenta con media sanción del Senado, propone cambios en las reglas de elaboración, comercialización, mezcla y autoconsumo de estos combustibles.
Durante una reunión de la Comisión de Energía y Combustibles, representantes de la industria del bioetanol y del sector azucarero defendieron la propuesta, mientras que entidades vinculadas con el biodiésel reclamaron modificaciones para evitar una mayor concentración de la actividad.
Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz (BIOMAIZ), consideró que la legislación vigente quedó desactualizada frente a los avances tecnológicos y los nuevos mercados. Entre los cambios que destacó del proyecto mencionó la eliminación de cupos y fórmulas de precios, la incorporación de licitaciones públicas y la apertura a nuevas inversiones.
En la misma línea, Jorge Luis Feijoo, presidente del Centro Azucarero Argentino, sostuvo que el bioetanol es decisivo para el sector y afirmó que la iniciativa incorporó propuestas que habían presentado desde la actividad. También respaldaron el proyecto representantes de entidades vinculadas con la producción de maíz y sorgo, las cámaras de cereales y la industria aceitera.
Sin embargo, el capítulo referido al biodiésel generó cuestionamientos. Federico Martelli, director ejecutivo de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB), advirtió que la reforma podría perjudicar a las pequeñas y medianas empresas que abastecen el corte obligatorio. Según señaló, Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos y San Luis elaboran el 65% de ese volumen.
Martelli sostuvo que la modernización del régimen no debería derivar en la salida de empresas del mercado ni en una mayor concentración del negocio en las grandes aceiteras. En ese planteo coincidieron representantes de otras entidades vinculadas con el biodiésel y las energías renovables.
El diputado Eduardo Falcone (MID) reconoció que el proyecto tuvo un amplio consenso, aunque consideró necesario trabajar sobre las diferencias planteadas durante la reunión. El debate expuso así uno de los principales desafíos de la reforma: actualizar el marco regulatorio y, al mismo tiempo, atender las distintas condiciones de competencia entre los sectores que producen biocombustibles.



