El consumo alcanzó los 47 kilos por habitante en los últimos doce meses, frente a los 46,7 kilos de carne vacuna.
Por primera vez, el consumo de carne de pollo superó al de carne vacuna en Argentina. En los últimos doce meses, los argentinos consumieron en promedio 47 kilos de pollo por habitante, frente a los 46,7 kilos registrados para la carne bovina, de acuerdo con un informe elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea.
El cambio en la canasta de proteínas se explica principalmente por la disparidad de precios. Según el Ieral, durante el período analizado el valor de un kilo de carne vacuna equivalió, en promedio, a unos 3,6 kilos de pollo entero y a 1,9 kilos de pechito de cerdo, lo que profundizó el proceso de sustitución en los hogares.
El avance de las carnes alternativas también favoreció al sector porcino, que alcanzó un máximo histórico de 20,1 kilos por habitante al año. A su vez, las proyecciones del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), difundidas por el Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (Cincap), anticipan que el consumo aviar podría superar la barrera de los 50 kilos por persona hacia fines de 2026.
La expansión del complejo avícola no se limita a la carne: también se refleja en el consumo de huevos. Según datos de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (Capia), el consumo interno pasó de 398 unidades por habitante en 2025 a unas 430 unidades estimadas para este año, consolidando al país como uno de los líderes mundiales en este rubro.
De esta manera, la mesa de los argentinos confirma una transformación estructural: la carne aviar lidera por primera vez las preferencias de consumo masivo, mientras el cerdo consolida su crecimiento y la carne vacuna continúa cediendo terreno frente a proteínas más accesibles.



