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Bayer lanzó en Salta una nueva herramienta para el control de cogollero en maíz

El insecticida Vayego incorpora tetraniliprole, una molécula que busca ampliar las alternativas frente a Spodoptera frugiperda. Destacan su rapidez de acción, residualidad y comportamiento frente a lluvias.

Bayer presentó en Salta Vayego, un nuevo insecticida para el control de cogollero en maíz que comenzará a comercializarse esta campaña. Argentina es el primer mercado de la región donde la tecnología fue lanzada y la presentación estuvo orientada especialmente a productores y asesores del NOA y NEA.

El lanzamiento se produce en un escenario en el que Spodoptera frugiperda vuelve a ganar protagonismo dentro del manejo sanitario del maíz. Alejandro Vera, investigador de la Sección Zoología Agrícola de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), advirtió que la atención puesta durante las últimas campañas sobre la chicharrita no debería hacer perder de vista al cogollero, al que considera históricamente la principal plaga del cultivo.

“Hay que mirar más al cogollero”, sostuvo Vera, quien explicó que las tecnologías que durante años ofrecieron altos niveles de control comenzaron a perder eficacia. En particular, señaló que Vip3A “dejó de funcionar como lo hacía hace una década” y que, aun con apilamientos, ya no muestra la contundencia que tuvo históricamente frente a la plaga. Para el especialista, este cambio obliga a recuperar el monitoreo frecuente de los lotes y a ajustar el momento de aplicación de los insecticidas.

Alejandro Vera.

“Dejamos todo el peso en la biotecnología y nos desacostumbramos al monitoreo”, planteó Vera, quien consideró necesario volver a recorrer los cultivos cada tres o cuatro días para tomar decisiones oportunas.

Una nueva molécula

Vayego incorpora tetraniliprole, una molécula que hasta ahora no estaba disponible en el mercado. Marcelo Morris, gerente técnico de Insecticidas y Herbicidas de Bayer Cono Sur, explicó que su desarrollo demandó entre 15 y 18 años y que presenta modificaciones en su estructura química que le confieren características diferenciales.

Vayego incorpora tetraniliprole, un ingrediente activo del grupo 28, que actúa como modulador de los receptores de rianodina. Morris explicó que el efecto provoca una alteración en el pasaje de calcio y una contracción muscular desordenada en la larva, lo que lleva a una rápida interrupción de la alimentación.

Según los ensayos presentados por Bayer, Vayego detiene el avance de las orugas en alrededor de 80 minutos. La compañía también evaluó su comportamiento sobre larvas L2 y L3 de Spodoptera frugiperda, donde registró bajos niveles de daño foliar.

Morris destacó además que el producto ofrece una residualidad de entre 7 y 10 días, dato que forma parte de las características observadas durante su desarrollo. El objetivo es reducir rápidamente la alimentación de la larva y preservar el área foliar, directamente relacionada con la capacidad fotosintética y el potencial de rendimiento del cultivo.

Marcelo Morris.

Otro aspecto evaluado fue la resistencia al lavado. De acuerdo con la información técnica difundida por Bayer, Vayego mantiene un 80 % de performance después de una lluvia de 30 milímetros ocurrida dos horas después de la aplicación.

Momento de aplicación

La estrategia propuesta contempla el uso de Vayego a partir de V2 y hasta V8, siempre en función de la presencia de la plaga y del monitoreo del lote. En la presentación técnica, Bayer indicó como referencia para el control químico una incidencia de entre 10 y 20 % de plantas con daño menor a escala 3 de Davis.

Morris señaló que pueden realizarse hasta dos aplicaciones por cultivo y por año, aunque remarcó la necesidad de rotar principios activos para reducir el riesgo de resistencia y preservar tanto las moléculas insecticidas como las herramientas biotecnológicas.

Para aplicaciones terrestres, Bayer recomienda volúmenes no inferiores a 60 litros por hectárea. La dosis de Vayego es de 250 mililitros por hectárea y, según Morris, la estrategia utilizada durante el desarrollo incluyó aceites metilados de soja, con Optimizer al 1 % v/v.

El lanzamiento amplía así las opciones químicas disponibles para el control de cogollero en una campaña en la que el monitoreo recupera protagonismo. Frente a una plaga que vuelve a mostrar capacidad para superar parte de las herramientas utilizadas durante los últimos años, tanto Vera como Morris pusieron el foco en la combinación de genética, seguimiento del lote, oportunidad de intervención y rotación de modos de acción.