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Soluciones adaptadas a los desafíos del norte

UPL pone el foco en ajustar las herramientas a los problemas de cada región.

La próxima campaña gruesa encuentra al productor frente a un escenario que vuelve a poner el manejo y la tecnología en el centro de las decisiones. La posibilidad de un año Niño formó parte de las conversaciones durante el Congreso Aapresid, aunque para el norte las expectativas productivas tienen particularidades propias y los desafíos sanitarios obligan a ajustar las estrategias a cada ambiente.

Para Diego Contreras, director de Marketing de UPL para el Cono Sur, el buen resultado de las últimas campañas muestra lo que puede ocurrir cuando los cultivos disponen de condiciones para expresar su potencial y la tecnología acompaña ese proceso. “Vimos cómo en las campañas pasadas, teniendo buena cantidad de agua en el suelo y acompañando el resto del ciclo del cultivo, los rendimientos suben y eso mejora mucho la rentabilidad”, señaló.

Pero al llevar la mirada hacia el NOA, Contreras puso el acento en otra cuestión: las soluciones no pueden pensarse de la misma manera para todo el país. UPL cuenta con equipos que recorren las regiones productivas, desde Salta hasta Río Negro, con el objetivo de identificar problemas particulares y adaptar el portafolio a esas necesidades. “Tratamos de identificar cuáles son las necesidades puntuales de cada región y desarrollar soluciones para cubrir esas problemáticas”, afirmó.

Problemas del norte

En soja, uno de los ejemplos es el picudo, una plaga que puede provocar daños importantes durante la emergencia del cultivo en el norte. Contreras explicó que hace dos campañas la compañía incorporó un curasemillas formulado con tiametoxam y fipronil, desarrollado con especial atención en las necesidades de las zonas sojeras de Salta y Tucumán. Según indicó, la combinación permitió simplificar el tratamiento y alcanzar buenos niveles de control durante una etapa particularmente sensible del cultivo.

En maíz, la preocupación está puesta sobre Dalbulus y el complejo de achaparramiento. La experiencia de las últimas campañas dejó en claro que el problema no tiene una única solución. “Siempre tenemos que hablar de manejo agronómico y de entender el sistema. No podemos pretender que un producto de cualquier compañía solucione una problemática por sí solo”, sostuvo Contreras.

UPL trabaja sobre alternativas químicas para incorporar dentro de ese esquema. Contreras mencionó Lancer, a base de acefato, cuyo uso para este objetivo se encuentra en proceso de registro ante SENASA, y ensayos en combinación con bifentrina en los que observaron buenos niveles de control y persistencia.

Pero volvió inmediatamente sobre el manejo. El control del maíz guacho, la elección y concentración de las fechas de siembra y el resto de las prácticas destinadas a mantener bajas las poblaciones de Dalbulus forman parte de la estrategia. “Obviamente que eso solo no alcanza”, remarcó al referirse a las alternativas químicas.

La definición atraviesa también otros problemas productivos. Contreras planteó que el mismo criterio debe aplicarse cuando se habla de malezas, nutrición o soluciones biológicas: conocer el ambiente, identificar el problema y combinar las herramientas disponibles.

Otra forma de refertilizar

La nutrición fue otro de los temas que UPL llevó a Aapresid. La compañía presentó nuevos resultados de NUTREO N, una solución nitrogenada foliar lanzada durante la campaña anterior para trigo y maíz. Contreras aclaró que la tecnología no pretende reemplazar la fertilización nitrogenada tradicional del cultivo. Su utilización apunta fundamentalmente a simplificar determinadas aplicaciones de refertilización.

“En Argentina el nivel de fertilización que se está haciendo es bajo. Tenemos que seguir creciendo en reponer los nutrientes que nos llevamos con el cultivo y con la cosecha”, afirmó.

El planteo parte de una fertilización de base y la posibilidad de utilizar NUTREO N posteriormente, durante la refertilización. “Estamos hablando de un reemplazo de 100 kilos de urea o de fertilizante tradicional versus 6 litros de NUTREO. Logísticamente es un cambio abrupto”, describió.

El parte técnico presentado por la empresa precisa que NUTREO N se utiliza a una dosis de 6 litros por hectárea, equivalente a 100 kilos de fertilizante nitrogenado tradicional. En trigo puede aplicarse durante el macollaje para reemplazar esa aplicación de urea, manteniendo el potencial de rendimiento. También puede utilizarse como complemento de la estrategia nutricional y, en aplicaciones más tardías, contribuir a mejorar los niveles de proteína.

La reducción del volumen modifica además la logística de la refertilización. La empresa señala menores necesidades de transporte y movimiento de fertilizante y una mayor flexibilidad para realizar la aplicación.

Contreras agregó otra posibilidad: la aplicación mediante drones. Esa alternativa puede cobrar importancia cuando las condiciones del lote dificultan el ingreso de maquinaria y abre una opción para realizar la refertilización sin depender del tránsito de equipos pesados. “El uso del dron con NUTREO es una alternativa más que interesante”, afirmó.

La compañía presentó en Aapresid los resultados acumulados desde el lanzamiento del producto. El objetivo, señaló Contreras, es alcanzar rendimientos comparables con los obtenidos mediante los esquemas tradicionales de refertilización, pero simplificando la operación.

UPL llevó además al Congreso programas para soja y maíz que reúnen más de 25 soluciones entre herbicidas, fungicidas, inoculantes, bioestimulantes y tecnologías destinadas a nutrición y recuperación de los cultivos.

Más que la cantidad de productos, Contreras insistió en la necesidad de definir dónde encaja cada herramienta. La misma lógica que aplica para Dalbulus o la nutrición se traslada a las nuevas tecnologías que empiezan a incorporarse a los planteos productivos. La respuesta, sostuvo, debe construirse en el lote y a partir del problema que enfrenta el productor, evitando esperar que una sola tecnología pueda resolver por completo una situación agronómica.

Biológicos: el desafío es demostrar resultados

UPL proyecta seguir aumentando el peso de las soluciones biológicas dentro de su negocio y tiene como objetivo global alcanzar una composición de 50 % de productos biológicos y 50 % de herramientas de síntesis química.

Para Diego Contreras, el principal desafío está en la adopción. El interés de los productores existe, pero la incorporación de estas tecnologías debe estar respaldada por resultados productivos. “No puede ser una adopción simplemente porque es un producto biológico. Tiene que solucionar una problemática y aportar en algún sentido”, afirmó.

La compañía trabaja con equipos técnicos y desarrolladores para mostrar en el lote cómo funcionan estas soluciones y de qué manera deben integrarse al manejo.

El portafolio presentado en Aapresid incluye NITRAGIN Génesis, un inoculante que combina cepas de Bradyrhizobium y Azospirillum, además de bioestimulantes y herramientas destinadas a acompañar la recuperación de los cultivos frente a distintas situaciones de estrés.

“El biológico, de la misma manera que los químicos, no va a solucionar por completo una problemática”, resumió Contreras. Su utilización, planteó, debe formar parte del resto de las estrategias de manejo definidas por el productor.

Por: Belisario Saravia Olmos