Corteva presentó un nuevo nematicida formulado con Reklemel active, un principio activo perteneciente a un grupo químico diferente de las herramientas disponibles.
Corteva realizó ayer, en La Plata, el lanzamiento de Salibro, un nuevo nematicida para el control de nematodos en tomate que se incorpora al portafolio de la compañía para el segmento de Frutas y Vegetales.
El producto está formulado con Reklemel active, un principio activo perteneciente a un nuevo grupo químico dentro de los nematicidas. Actúa por contacto sobre la movilidad de estos organismos, provocando su inmovilización e impidiendo que alcancen e infecten las raíces.
“Fueron años de investigación y desarrollo y de trabajo en temas regulatorios. Finalmente estamos hoy acá, y eso representa un hito importante dentro de la industria y también para Corteva”, señaló Javier Solar, Product Manager de Frutas y Vegetales de Corteva para la Argentina y Chile.
El tomate fue el primer cultivo elegido para su registro, ya que los nematodos pueden comprometer su sistema radicular y, a partir de ese daño, afectar el aprovechamiento del agua y los nutrientes y limitar el potencial de la planta.
Un enemigo oculto
Solar explicó que existen distintas especies de nematodos y que su agresividad también varía. En la Argentina, uno de los problemas señalados es Nacobbus. “Puede destruir raíces e interferir en la captura de nutrientes y de agua, así como en la resiliencia de la planta para enfrentar distintos tipos de estrés”, dijo.

El daño también puede favorecer el ingreso de otros patógenos. Solar mencionó, entre ellos, a Fusarium y a distintas enfermedades bacterianas. Por eso, una parte central del manejo consiste en preservar el desarrollo de las raíces y su capacidad para explorar el suelo.
La protección del sistema radicular permite que la planta mantenga mejores condiciones para absorber agua y nutrientes y sostener el rendimiento y la calidad de los frutos.
Un modo de acción distinto
Salibro es un nematicida no fumigante formulado con Reklemel active. Según explicó Solar, su principio activo se diferencia de los grupos químicos que ya se utilizan para controlar nematodos.
“El IRAC (Insecticide Resistance Action Committee) todavía no ha definido su modo de acción concreto. Lo que se sabe es que es totalmente distinto de lo que ya existe en la industria”, sostuvo. Entre las herramientas de las que se diferencia mencionó a las carboxamidas y a las avermectinas.
El producto actúa cuando entra en contacto con el nematodo. Una vez alcanzado por la solución presente en el suelo, pierde rápidamente movilidad. “En pocos segundos o minutos queda totalmente inmovilizado y finalmente es controlado de manera irreversible: no vuelve a activarse”, destacó Solar.
Al quedar inmovilizado, el nematodo no puede desplazarse hacia las raíces e infectarlas. El tratamiento permite así acompañar los nuevos crecimientos radiculares que se suceden durante el desarrollo del cultivo.
El momento de aplicación
Salibro puede utilizarse en distintos momentos del ciclo, aunque Corteva pone el foco en la aplicación previa al trasplante. Ante la presencia de Nacobbus, la recomendación es hacerlo entre tres y cinco días antes de llevar las plantas al lote.
“El objetivo es iniciar los primeros procesos de crecimiento de la planta con un suelo sano, libre de nematodos”, señaló Solar.
La dosis registrada está entre 1,5 y 2 litros por hectárea. En esquemas con dosis fraccionadas, la mayor dosis se concentra en el pretrasplante. Más adelante, y de acuerdo con la presión de nematodos y la aparición de nuevas raíces, pueden realizarse nuevas intervenciones.
Solar ubicó la residualidad del producto entre 30 y 40 días. Si transcurrido ese período la presión continúa siendo alta, la recomendación es seguir protegiendo el cultivo con herramientas que tengan un modo de acción diferente.
Allí aparece uno de los puntos que Corteva remarca en el posicionamiento de Salibro: no utilizarlo como una herramienta aislada, sino como parte de una secuencia de manejo.
Por riego por goteo
La aplicación recomendada es mediante riego por goteo. El agua moviliza inicialmente el producto en el suelo y permite formar el bulbo en torno de la zona radicular que se busca proteger.
Solar describió que Reklemel presenta baja solubilidad y queda retenido por las arcillas del suelo. Por eso, la distribución del agua resulta determinante para que el producto llegue a la zona donde se desarrollan las raíces. “El riego por goteo es el mejor método de incorporación”, afirmó.
La temperatura también debe ser considerada al momento del tratamiento. Solar recomendó realizar las aplicaciones con temperaturas superiores a 10 °C. Por debajo de ese nivel los nematodos permanecen inactivos y disminuyen las posibilidades de que entren en contacto con el producto.
Para que el tratamiento sea eficaz, remarcó, el nematodo debe encontrarse en actividad.
Una ventana amplia
Aunque el uso previo al trasplante ocupa un lugar central dentro de la recomendación, Salibro también puede incorporarse en otros momentos del cultivo.
Tiene un período de carencia de un día, una característica que amplía su ventana de aplicación. “Se puede aplicar en pretrasplante como ese primer golpe importante, pero también puede incorporarse como parte de un tratamiento de media temporada”, indicó Solar.
Desde el punto de vista de la carencia, incluso puede aplicarse hasta un día antes de la cosecha, aunque Solar aclaró que una utilización tan tardía debe considerarse un tratamiento de rescate.
La compañía también trabajó en programas con aplicaciones fraccionadas, distribuyendo las dosis para acompañar diferentes momentos de crecimiento del sistema radicular. Solar indicó que esos esquemas han mostrado buenos resultados, aunque aclaró que no forman parte actualmente del registro.
Una pieza del manejo
La incorporación de un nuevo grupo químico también abre una alternativa para la rotación de herramientas. “Ningún producto por sí solo tiene el poder de controlar los nematodos de manera consistente”, afirmó Solar.
En situaciones de alta presión, luego del tratamiento inicial pueden incorporarse otras soluciones químicas o biológicas. Entre las opciones mencionó avermectinas, carboxamidas y productos biológicos formulados con bacterias o extractos vegetales. La propuesta es alternar herramientas con diferentes modos de acción a lo largo del ciclo, en función de la presión de nematodos y de las necesidades del cultivo.
Salibro presenta además una característica que Corteva destacó durante el lanzamiento: su selectividad sobre organismos benéficos del suelo. Solar señaló que es respetuoso de hongos entomopatógenos, bacterias benéficas e incluso nematodos de vida libre. Esto permite combinarlo con estrategias de biocontrol y con otros manejos aplicados al suelo.
El especialista utilizó una expresión gráfica para describir esa característica: Salibro no provoca un “reseteo” del suelo cada vez que se utiliza el nematicida. “Lo interesante no es solamente lo que controla, sino también lo que respeta”, sintetizó.
Por qué tomate
La elección del tomate como primer cultivo responde a la estrategia que Corteva viene desarrollando en su segmento de Frutas y Vegetales. Solar destacó el peso que tiene esta producción en Latinoamérica y la incidencia que los nematodos pueden alcanzar sobre el resultado productivo y comercial.
En ese contexto, la compañía decidió comenzar el registro de Reklemel por tomate y avanzar luego sobre otros cultivos como papa y vid, producciones que también enfrentan problemas por nematodos.
Para Solar, el nuevo producto debe leerse también dentro de un cambio más amplio en la forma de plantear la protección de los cultivos. “El futuro del agro no pasa solamente por reemplazar un producto por otro o por enfrentar soluciones biológicas con convencionales. Se trata de crear sistemas”, planteó.
En esos sistemas, sostuvo, las herramientas convencionales pueden combinarse con productos biológicos y complementarse con genética, biotecnología y tecnologías de precisión. La idea, explicó, es sostener la eficacia y la consistencia del manejo, pero incorporando al mismo tiempo herramientas que permitan avanzar hacia una agricultura con mayor cuidado del suelo.



