Aunque los modelos muestran una alta probabilidad de un evento Niño, Eduardo Sierra pidió cautela frente a versiones catastróficas y diferenció los riesgos para el norte argentino y la región pampeana.
En un nuevo informe difundido a través Cassandra Agris -canal de YouTube-, el ingeniero agrónomo y especialista en Agroclimatología, Eduardo Sierra, analizó las crecientes versiones sobre el posible desarrollo de un “súper Niño” y el impacto que podría tener sobre la campaña agrícola 2026/27. Aunque reconoció que existe una alta probabilidad de un evento Niño, pidió prudencia frente a escenarios “catastrofistas” y cuestionó el tono alarmista de algunas publicaciones.
“Hoy muchos hablan de un súper Niño que podría afectar catastróficamente a la próxima campaña. La pregunta es cuánto hay de realidad y cuánto de mito en todo esto”, planteó Sierra al comienzo de su análisis.
El especialista explicó que los principales modelos climáticos internacionales coinciden en proyectar un escenario Niño para los próximos meses, aunque no necesariamente un evento extremo. Citó particularmente al Instituto IRI -uno de los centros de referencia a nivel mundial- que reúne modelos dinámicos y estadísticos para estimar la evolución del Pacífico ecuatorial.
“Cerca del 60% de los modelos proyectan un Niño moderado a fuerte, con anomalías térmicas de entre 1 y 2 grados en el Pacífico ecuatorial. Otro 30% sí anticipa un calentamiento superior a los 2 grados, lo que técnicamente podría considerarse un súper Niño. Apenas un 10% estima que no habría evento Niño”, detalló.
Sierra remarcó que estos porcentajes generan una fuerte ansiedad en el sector productivo, debido a que el fenómeno tiene consecuencias climáticas globales. “El Niño no afecta solamente a Argentina. Produce alteraciones en gran parte del planeta, con regiones donde llueve más y otras donde predominan sequías y temperaturas extremas”, explicó.
En ese sentido, recordó como referencia el episodio 1997/98, considerado uno de los eventos Niño más intensos registrados. “En aquel momento, el Pacífico frente a Perú y Ecuador alcanzó anomalías cercanas a 3 grados sobre lo normal y el centro del Pacífico superó los 2 grados. Fue un verdadero súper Niño y produjo alteraciones climáticas muy importantes”, indicó.
Según Sierra, mientras Sudamérica subtropical suele recibir más lluvias durante los años Niño, otras regiones del mundo enfrentan déficits hídricos severos. “Australia, Sudáfrica, India y parte del norte de Sudamérica suelen sufrir sequías muy fuertes. En cambio, la región pampeana, Uruguay, el sur de Brasil y parte del litoral argentino tienden a registrar excesos hídricos”, sostuvo.
En relación con el impacto sobre Argentina, advirtió que los principales riesgos no necesariamente estarían sobre el norte argentino, sino sobre la región pampeana y las grandes cuencas hídricas. “El problema más serio sería una crecida importante del Paraná y del Uruguay, con inundaciones, anegamientos y una fuerte presión sanitaria sobre los cultivos”, señaló.
Sierra explicó además que, incluso en un escenario de “súper Niño”, las diferencias respecto de un Niño convencional no siempre son tan extremas en regiones como Bolivia, Paraguay occidental o el norte argentino. “En esas zonas puede haber efectos negativos, pero no necesariamente mucho peores que los de un Niño común. El mayor peligro está en el litoral húmedo y las grandes cuencas”, afirmó.
“Muchas veces se construyen escenarios casi apocalípticos. Hay que informar con responsabilidad. Los científicos y periodistas tienen que ayudar a comprender el fenómeno sin generar pánico”, cuestionó el agroclimatólogo.
Finalmente, al analizar la situación actual del Pacífico ecuatorial, Sierra reconoció que el calentamiento avanzó rápidamente en las últimas semanas y que los indicadores muestran una evolución consistente con un evento Niño. Sin embargo, insistió en mantener cautela. “No hay que asustarse. Hay que preocuparse un poco y ocuparse mucho. El fenómeno puede fortalecerse, pero todavía estamos observando cómo evoluciona”.



