Este 17 de abril, la variedad más emblemática del país reafirma su peso en superficie, consumo y exportaciones, con un crecimiento sostenido en provincias como Salta.
En el Día Mundial del Malbec, los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) vuelven a confirmar el peso estructural de esta variedad dentro de la vitivinicultura argentina, tanto por su volumen productivo como por su inserción comercial en el mercado interno y externo, en un contexto donde además crece la participación de regiones emergentes como el norte del país.
Al cierre de 2025, Argentina registró 46.890 hectáreas implantadas con Malbec, lo que representa el 23,9% de la superficie total de vid y el 42,6% de las variedades tintas destinadas a la elaboración de vinos. Se trata de la cepa más cultivada del país, con una expansión del 16,1% en la última década, consolidando un proceso sostenido de crecimiento que también se refleja en su presencia territorial: el Malbec está implantado en 18 de las 20 provincias con actividad vitivinícola.
En términos productivos, la campaña 2025 alcanzó los 4,46 millones de quintales, con un crecimiento interanual del 10,9% y una participación del 22,4% sobre el total cosechado a nivel nacional. La variedad se mantiene, así como la de mayor volumen dentro del sistema vitivinícola argentino, con niveles que incluso superan el promedio de la última década.
El desempeño comercial acompaña esta dinámica. En el mercado interno, el Malbec representó el 54% de las ventas de vinos varietales, con 1.268.186 hectolitros comercializados en 2025 y un incremento del 2,4% respecto del año anterior. La preferencia del consumidor se mantiene claramente orientada al vino fraccionado en botella, que concentra el 98,4% del volumen.
En el plano externo, las exportaciones de Malbec y sus cortes alcanzaron los 1.172.721 hectolitros y generaron ingresos por 404,7 millones de dólares. La variedad explica el 71,9% del volumen total exportado de vinos varietales y llega a 114 mercados, con Reino Unido y Estados Unidos como principales destinos. No obstante, el último año mostró una retracción del 10,3% en volumen exportado, en línea con un escenario internacional más competitivo.
El mapa productivo continúa encabezado por Mendoza, que concentra el 84,8% de la superficie nacional (39.771 hectáreas), seguido por San Juan con el 5,8%. Sin embargo, el dato que gana relevancia en los últimos años es el crecimiento más acelerado del resto de las provincias, donde la superficie de Malbec aumentó un 26,9% en la última década, evidenciando un proceso de diversificación territorial y búsqueda de nuevos perfiles enológicos.
Valles Calchaquíes, epicentro del Malbec salteño
En ese contexto, Salta se consolida como uno de los polos más dinámicos fuera de la región cuyana. La provincia cuenta con 1.773 hectáreas de Malbec, lo que representa el 3,8% del total nacional, pero con una particularidad que la distingue: el 47,9% de su superficie vitivinícola está implantada con esta variedad, una de las participaciones más altas del país.
El desarrollo del Malbec salteño se apoya principalmente en los Valles Calchaquíes, con fuerte concentración en Cafayate, que reúne el 77,7% de la superficie provincial, seguido por San Carlos, Molinos y Cachi. Se trata de zonas de altura, donde las condiciones de radiación, amplitud térmica y manejo hídrico permiten obtener vinos con alta concentración, intensidad aromática y perfiles diferenciados respecto de otras regiones del país.
En términos de producción, Salta registró en 2025 una cosecha de 129.810 quintales de Malbec, con un crecimiento interanual del 43%, muy por encima del promedio nacional. Además, la variedad explica el 46,8% de la producción total provincial, lo que confirma su rol central dentro de la estructura vitivinícola local.
El avance del Malbec en provincias como La Rioja, Neuquén, Río Negro o Catamarca, junto con su presencia en regiones de menor escala como Jujuy y Tucumán, refuerza el carácter federal de la variedad y su capacidad de adaptación a distintos terroirs.






