Advanta refuerzan su desarrollo genético ante una demanda sostenida y mejores perspectivas productivas y de mercado.
En un contexto donde la producción agropecuaria del norte argentino busca mayor eficiencia y estabilidad frente a escenarios cada vez más variables, algunos cultivos comienzan a recuperar protagonismo dentro de los esquemas productivos. Entre ellos, el sorgo aparece como una alternativa que combina rusticidad, versatilidad y buenas perspectivas comerciales, lo que impulsa a las empresas del sector a reforzar su desarrollo tecnológico. Advanta continúa ampliando su oferta con genética adaptada a distintos ambientes y nuevas herramientas orientadas a mejorar los resultados a campo.
En el programa Claves del Campo, el gerente comercial de Advanta, Bruno Simonetti, indicó que el sorgo es un cultivo que se viene trabajando desde hace muchos años, con un fuerte enfoque en mejoramiento y generación de tecnología. En ese sentido, relató que en las últimas campañas se observó una recuperación sostenida del cultivo, particularmente en el NOA, donde comenzó a ocupar un lugar más relevante dentro de las rotaciones.
“Hoy se lo incorpora no solo desde lo agrícola, sino también en planteos mixtos, buscando eficiencia en la producción de carne o leche, y con un mercado externo que sigue firme”, detalló.
En cuanto a las novedades, la firma avanza con la incorporación de nuevos híbridos que apuntan a mejorar tanto el rendimiento como la sanidad. “Estamos trabajando con materiales que incorporan tecnologías como Igrowth y Aphix, que brindan resistencia a herbicidas y tolerancia a plagas como el pulgón amarillo. Son desarrollos pensados para distintos usos, desde planteos doble propósito hasta materiales graníferos”, señaló. A su vez, destacó que el objetivo es lograr productos con amplia adaptación. “Buscamos híbridos que funcionen en distintas regiones, con ajustes de manejo, pero con una base genética que garantice estabilidad”, afirmó.
“El sorgo ofrece una flexibilidad muy interesante, porque permite definir su destino en función de cómo evoluciona la campaña. Puede ir a silo o a grano, y eso le da al productor margen de maniobra”, indicó. En esa línea, también resaltó el contexto de precios. “Estamos en un escenario de valores atractivos y con demanda sostenida, lo que posiciona al cultivo como una opción competitiva”, agregó.
Al analizar la evolución del sorgo en la región, Simonetti consideró que el crecimiento registrado en los últimos años tiene bases más sólidas que en el pasado. “No lo vemos como algo pasajero. Hubo factores que impulsaron su adopción, pero hoy se sostiene porque el productor encontró resultados concretos”, relató.
En términos productivos, el gerente comercial destacó una de las principales fortalezas del cultivo frente a condiciones adversas. “El sorgo tiene una gran capacidad de adaptación. En situaciones de estrés puede frenar su desarrollo y luego retomar cuando mejoran las condiciones, lo que le permite sostener buenos niveles de rendimiento”, explicó. Según indicó, incluso en campañas complejas se lograron resultados destacados en distintos planteos.
Más genética y acompañamiento
Además del sorgo, el ejecutivo repasó el trabajo de la compañía en otros cultivos estratégicos. “En maíz seguimos incorporando tecnología y en girasol contamos con materiales que están teniendo muy buena respuesta, especialmente en el norte del país, donde se adaptan muy bien a las condiciones productivas”, detalló.
Finalmente, Simonetti hizo hincapié en el rol del acompañamiento técnico como parte del paquete productivo. “No se trata solo de ofrecer genética, sino de estar cerca del productor con asesoramiento y herramientas que le permitan tomar mejores decisiones”, indicó. Y concluyó: “El desafío es lograr sistemas más eficientes y resilientes, y para eso la tecnología y el conocimiento tienen que ir de la mano”.



