Desde Netafim Argentina destacan el rol del riego por goteo y el fertirriego para mejorar la eficiencia productiva.
En un escenario marcado por la necesidad de producir más con menos recursos, el riego vuelve a ocupar un lugar central en la agenda agroindustrial. Así lo planteó Ezequiel Resnicoff, director general de Netafim Argentina, durante Sitevinitech 2026, donde la compañía presentó sus propuestas para la viticultura y otros cultivos intensivos.
La firma, de origen israelí y reconocida por haber desarrollado el riego por goteo, trabaja desde hace más de 25 años en la región cuyana, con una fuerte presencia en viñedos. Según Resnicoff, la tecnología tiene hoy un papel clave frente a un problema estructural: la menor disponibilidad de agua proveniente de las nevadas y el aumento sostenido de la demanda por parte de las ciudades, la industria y el agro.
“Cada hectárea produce más y, al producir más, también necesita más agua. En un escenario donde los consumos aumentan y la oferta de agua de nieve es cada vez menor, el riego por goteo encuentra su mayor valor”, sostuvo.
El directivo explicó que la propuesta de Netafim apunta a maximizar el uso del recurso hídrico, no para aplicar más agua, sino para entregar la cantidad necesaria en el momento adecuado y con la mayor precisión posible. “La idea es abastecer el 100 % de la demanda de las plantaciones, pero utilizando el poco recurso disponible de la mejor manera”, señaló.

Evolución de los goteros
Resnicoff remarcó que el diferencial de la compañía está en la innovación aplicada a los goteros. Recordó que Netafim creó el riego por goteo hace 65 años en Israel, en el ámbito de los kibutz agrícolas, y que desde entonces la tecnología evolucionó de manera permanente.
“Cuando se habla de riego por goteo parece que hubiera uno solo, pero hay miles de tipos de goteros. El mayor valor de Netafim está en el gotero en sí y en la innovación que desarrolla para distintos cultivos, regiones, calidades de agua, niveles de salinidad, suelos y demandas productivas”, explicó.
A ese desarrollo tecnológico se suma una oferta de servicios que incluye diseño, ingeniería, instalación, asistencia técnica y posventa. Para Resnicoff, el objetivo es que el valor del producto se transforme también en valor de servicio, de manera que el productor pueda aprovechar al máximo la inversión realizada.
Ese punto cobra especial importancia en regiones alejadas de los grandes centros urbanos, como ocurre en distintas zonas productivas del NOA. En Salta, Catamarca o Jujuy, muchas bodegas y establecimientos vitícolas están ubicados en áreas de difícil acceso, lo que vuelve determinante la capacidad de respuesta técnica.
Resnicoff señaló que Netafim trabaja con una red de distribuidores en las distintas zonas productivas, con el propósito de replicar el conocimiento de sus equipos de agronomía, diseño, ingeniería e instalación. “Hay un ida y vuelta muy rico con los distribuidores, porque ellos también traen casos reales del campo. Eso permite dar soporte en el mantenimiento del equipo y también en la forma de operarlo”, indicó.
Riego y fertirriego
El directivo hizo hincapié en que la asistencia no termina con la instalación. Una vez resuelto el sistema de riego, aparece una segunda etapa vinculada con el manejo agronómico y nutricional de los cultivos.
Netafim cuenta a nivel mundial con unos 350 agrónomos y en la Argentina dispone también de un departamento agronómico. Su tarea comienza antes de la instalación, con el análisis del cultivo, el ambiente y los requerimientos de cada plantación, información que luego se traslada al área de ingeniería para dimensionar correctamente los equipos.
Pero el trabajo vuelve a tomar relevancia una vez instalado el sistema. “Después el agrónomo vuelve para decir cómo lo usamos ahora. No se trata solamente de regar, sino de cómo aprovechar el agua para dosificar fertilizantes a lo largo de las etapas fenológicas del cultivo”, explicó Resnicoff.
En viticultura, ese manejo permite ajustar la nutrición de acuerdo con el tipo de uva, el destino productivo y la calidad buscada. La combinación de riego y fertirriego, según el ejecutivo, permite acompañar los distintos estadios de la plantación y orientar la producción hacia objetivos concretos, tanto en volumen como en calidad.
“El departamento agronómico juega un papel relevante para maximizar las bondades de los equipos de fertilización y riego”, afirmó.
RIMI una oportunidad
Otro de los puntos destacados de la entrevista fue el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), una herramienta que, según Resnicoff, puede acelerar la incorporación de tecnología de riego en la Argentina.
El directivo sostuvo que el sector venía impulsando la necesidad de contar con instrumentos de este tipo y valoró que el régimen ya esté reglamentado. También advirtió que, por ahora, la ventana de aplicación es de dos años, por lo que consideró importante aprovecharla.
“El RIMI permite acelerar la amortización de la inversión en equipos de riego. En lugar de amortizarla en diez años, contablemente permite hacerlo en el primer año, con el 100 % de la inversión”, explicó.
Ese mecanismo, agregó, genera un beneficio contable y financiero relevante, porque impacta sobre el Impuesto a las Ganancias. A eso se suma la posibilidad de tomar el IVA como crédito fiscal.
Resnicoff destacó además que, para riego, mallas antigranizo y energías renovables, el régimen no establece un monto mínimo de inversión. “Eso lo vuelve accesible a todo el mundo”, señaló.
El contexto también incluye otro incentivo: la baja de la alícuota de IVA para la electricidad destinada a riego, que pasó del 27 % al 10,5 %. Para el directivo de Netafim, esta medida se suma a una mayor oferta crediticia de los bancos, con tasas más razonables, y a instrumentos de financiación como el leasing.
“Hoy hay herramientas crediticias, con lo cual el productor no necesariamente tiene que disponer del dinero en ese momento para invertir en riego. Nosotros estamos ofreciendo sistemas a través de leasing, pagando un canon, sin tener que hacer una erogación inicial completa”, explicó.
Avanzar en tecnología
En ese marco, Resnicoff consideró que el momento actual representa una oportunidad para avanzar en tecnología. A su entender, la combinación de incentivos fiscales, menor carga impositiva sobre la energía, crédito y financiamiento permite pensar en inversiones que antes podían resultar más difíciles de encarar.
También planteó que el contexto económico obliga a mirar con más atención la eficiencia productiva. Con costos internos en aumento y márgenes más ajustados, afirmó, el productor necesita concentrarse en la agronomía, la productividad y el uso eficiente de los recursos.
“Hay que dedicarse más a llamar a los ingenieros y no tanto a los contadores. El ingeniero agrónomo hoy tiene más peso. Hay que hacer agronomía, producción, buscar eficiencia y maximizar el uso de los recursos”, afirmó.
Para Resnicoff, el riego y el fertirriego tienen una ventaja diferencial frente a otras tecnologías: impactan directamente sobre la producción y la calidad. “El riego es hoy la única tecnología que te puede duplicar la producción. Una cosechadora puede tener menos pérdidas o más capacidad operativa, pero no aumenta la producción”, comparó.
El ejecutivo señaló que esa lógica vale tanto para cultivos intensivos como para producciones extensivas. En viticultura, el objetivo puede estar asociado a mejorar la calidad de la uva y orientar la producción hacia determinados vinos o varietales. En otros cultivos, como olivo, maíz o trigo, la meta puede ser producir más en la misma superficie, sin descuidar la calidad.
“Somos productores y tenemos que maximizar la producción o la calidad. Eso se hace con tecnología como el riego y el fertirriego”, concluyó.
Por: Belisario Saravia Olmos, El Tribuno Campo, editor
Fuente: El Tribuno Campo




