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Productores del NOA cuestionan cambios en la Ley de Semillas

Desde Apronor cuestionan la propuesta de avanzar hacia UPOV 91 y reclaman políticas que mejoren la competitividad.

La discusión sobre una eventual reforma de la Ley de Semillas volvió a instalarse en la agenda agropecuaria tras el reciente encuentro -que hubo esta semana- entre entidades de la Mesa de Enlace y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. En ese marco, distintos sectores del agro comenzaron a cuestionar el diagnóstico oficial que vincula el estancamiento productivo con la normativa vigente y la necesidad de avanzar hacia esquemas como UPOV 91.

Desde la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor) marcaron diferencias con esa postura y advirtieron que los problemas estructurales del sector no están asociados al régimen de semillas, sino a la presión impositiva y a las condiciones macroeconómicas que afectan la competitividad.

Según señalaron, atribuir la falta de crecimiento a la ausencia de una nueva ley implica una simplificación que “confunde a la opinión pública” y desvía el foco de cuestiones centrales como los derechos de exportación (DEX), a los que identifican como uno de los principales factores que limitan el desarrollo del agro.

En esa línea, remarcaron que países competidores como Brasil lograron expandir su producción en las últimas décadas sin adoptar esquemas restrictivos sobre el uso propio de semillas. De acuerdo con los datos citados, el agro brasileño incrementó su participación en el PBI y alcanzó niveles récord de producción, impulsado principalmente por soja y maíz, en un contexto sin retenciones y bajo un sistema alineado a UPOV 78.

Otro de los ejes de la crítica apunta al funcionamiento institucional del sistema de regulación de semillas en la Argentina. Desde Apronor cuestionan la influencia de empresas semilleras en los organismos de control y advierten sobre una aplicación desigual de las normativas, con mayor presión sobre cultivos autógamos como soja y trigo, en contraste con lo que ocurre en maíz.

Asimismo, indicaron que mientras se promueve el cumplimiento estricto de regulaciones y el pago por genética en algunos cultivos, persisten problemas productivos no resueltos, como el complejo de enfermedades que afecta al maíz en el norte del país, sin respuestas concretas por parte del sistema.

En este escenario, también surgieron cuestionamientos a herramientas como el sistema “Sembrá Evolución” y a la posibilidad de avanzar hacia marcos normativos más restrictivos que, según advirtieron, podrían afectar el uso propio de semillas, una práctica histórica del productor argentino.

Finalmente, desde la entidad insistieron en la necesidad de discutir políticas integrales que promuevan la producción y la inversión, sin trasladar mayores costos al productor. “El problema no es la semilla, sino el contexto en el que producimos”, afirmaron, al tiempo que reclamaron reglas claras y equitativas para todo el sistema.

Fuente: Apronor.