El hito se logró con articulación público-privada y proyecta a Tucumán como potencial productor dentro del mapa cafetero.
Argentina dio un paso concreto hacia el desarrollo de una nueva economía regional: la producción de café de origen local. Tras superar la etapa experimental, la provincia de Tucumán presentó el primer café cultivado, cosechado y procesado íntegramente en su territorio, en un trabajo articulado entre el sector público y privado.
El avance fue impulsado por el Gobierno de Tucumán, a través del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP), en conjunto con la empresa Cabrales S.A., una de las principales firmas del sector. La iniciativa busca posicionar a Tucumán como el principal polo cafetalero del país y reducir la dependencia de importaciones.
“Avanzamos en este nuevo rumbo productivo a partir de una política público-privada impulsada por el Gobierno tucumano. Si bien aún estamos en una etapa experimental, los avances agronómicos son positivos y nos permiten proyectar el desarrollo del café como un cultivo intensivo en mano de obra”, indicaron desde el IDEP.
El producto presentado cuenta con características sensoriales distintivas, vinculadas al terroir tucumano y a las condiciones agroclimáticas del piedemonte. Según detallaron desde el organismo, se trata de un café de cuerpo equilibrado y aroma persistente, que fue evaluado por la Mumac Academy, una referencia internacional en capacitación y cultura cafetera.
Los primeros ensayos incluyeron el envío de pequeñas partidas que permitieron analizar distintas variedades y blends. “La calidad del café tucumano sorprendió incluso a referentes del sector. Es un resultado muy alentador”, sostuvieron desde el Instituto de Desarrollo Productivo.
El proyecto se apoya en una red de instituciones científicas y técnicas, entre ellas la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), el INTA y la Fundación Miguel Lillo, que acompañan el proceso de evaluación de variedades y adaptación del cultivo. Actualmente se encuentran en análisis más de 30 tipos de café, entre ellos bourbon rojo y geisha, además de materiales locales que sobrevivieron a ensayos históricos.
El desarrollo del cultivo se extiende desde el sur provincial, en Alberdi, hasta el norte, en Burruyacú, en una superficie que hoy ronda las 35 hectáreas. Sin embargo, las proyecciones oficiales son mucho más ambiciosas. “A futuro, Tucumán podría alcanzar unas 9.000 hectáreas”, estimaron desde el Gobierno.
El impacto potencial no es menor. Argentina destina actualmente alrededor de 500 millones de dólares anuales a la importación de café, principalmente desde Brasil, Colombia y Vietnam. En ese contexto, el desarrollo de producción local abre la posibilidad de sustituir importaciones y generar empleo en toda la cadena, desde el cultivo hasta el procesamiento.
“Estamos hablando de una actividad que a nivel mundial involucra a más de 125 millones de personas. Es una oportunidad concreta para diversificar la matriz productiva y generar valor agregado en origen”, señalaron desde el IDEP.
Desde el sector privado, el respaldo también fue contundente. “Hemos demostrado que el suelo argentino, con el manejo adecuado, puede dar un café de excelencia que no tiene nada que envidiarle a los grandes orígenes del mundo”, afirmó el presidente de Cabrales S.A., Martín Cabrales. Y agregó: “Este proyecto pone a Argentina en el mapa como productor y sienta las bases para una nueva industria”.
La empresa aporta asistencia técnica, capacitación y acompañamiento a productores locales, en el marco de un convenio firmado en 2025 que incluye investigación, transferencia de conocimiento y desarrollo comercial.
En paralelo, el interés por el cultivo comienza a expandirse. Otras firmas del sector cafetero ya manifestaron su intención de sumarse a la iniciativa, lo que abre la puerta a una mayor escala productiva en los próximos años.



