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Perspectivas de desarrollo del café en el NOA 🔊

El INTA Yuto será sede de una jornada técnica que reunirá a especialistas y productores para analizar el potencial del cultivo en la región.

El café argentino comienza a posicionarse, de manera incipiente pero sostenida, como una nueva economía regional en el NOA. Aunque existen antecedentes aislados -experiencias productivas en las yungas salteñas a principios del siglo XX y, más recientemente, el caso de Café Baritú con producción 100% local-, el escenario actual muestra una diferencia valiosa. Hoy en día, el impulso a esta producción ya no es esporádico, sino que se apoya en esquemas de articulación público-privada, con foco en el desarrollo a escala y la generación de valor agregado, particularmente en provincias como Tucumán.

Siguiendo esta línea de fortalecimiento y fomento de la producción, el INTA Yuto organizará una jornada. El próximo jueves 9 de abril, de 8:30 a 12:30 horas, en Jujuy, la experimental será sede de una capacitación técnica sobre la producción de café y sus perspectivas de desarrollo en el NOA. La actividad será arancelada, con un costo de $15.000, y reunirá a especialistas y productores para abordar distintos aspectos del cultivo, desde la implantación hasta la industrialización.

El ingeniero agrónomo de la Estación Experimental de Cultivos Tropicales del INTA Yuto y uno de los organizadores de la jornada, Jorge Walberg, indicó que esta iniciativa responde a una lógica de articulación entre el sector público y el privado, que deben involucrarse de manera conjunta. “Cuando uno analiza importaciones y exportaciones, vemos que en Argentina prácticamente no hay explotaciones agropecuarias donde se produzca café. Sobre todo, el café que consumimos en el país proviene del exterior: Brasil, Perú, Ecuador y Colombia. Nosotros tenemos muy poca superficie local”, explicó.

“Tenemos antecedentes que nos dan indicios de que el cultivo podría adaptarse a la Argentina”, relató Walberg y recalcó un aspecto clave: “En países como Colombia, por ejemplo, la calidad del café está muchas veces determinada por la altitud -1.000 o 1.300 metros-, y para cada rango existen distintas especies o variedades. En nuestro caso, en el NOA contamos con latitudes cercanas a los 21 a 23 grados, lo que de alguna manera compensa esa diferencia de altura respecto de las zonas ecuatoriales. La calidad del café también está muy influenciada por la amplitud térmica entre el día y la noche, y en eso nosotros tenemos condiciones favorables”.

Articulación público-privada: la clave del desarrollo en Tucumán

En Tucumán se habla de un objetivo de alrededor de 8.000 hectáreas a implantar. Hoy ya hay superficie en producción y comienzan las primeras experiencias de tostado y procesamiento, una etapa clave dentro de la cadena.

“Por eso convocamos a esta jornada a una ingeniera industrial, asesora técnica en industrialización del café. Esto demuestra que el café no se hace solamente en el campo: también hay una etapa industrial, que puede ser artesanal o de mayor escala, y que resulta determinante para lograr un producto competitivo”, contó.

En ese sentido, Walberg señaló que hoy se utiliza a nivel global el concepto de café de especialidad. “Cada productor, generalmente pequeño, tiene su propio café y realiza un procesamiento distinto al de su vecino, lo que le permite marcar una calidad diferencial. Si esa calidad es aceptada, empiezan a desarrollarse estos esquemas, como el caso de Café Baritú”, explicó.

Y agregó: “Hay que apoyar estos emprendimientos. Si hablamos en términos económicos, hoy el 100% del café que consumimos viene del exterior, y nosotros estamos generando apuestas productivas locales. Por eso es clave el rol del Estado: no hablo necesariamente de subsidios, sino de acompañamiento real, por ejemplo, a través de pequeños créditos que permitan acceder a plantas o a sistemas de riego por goteo. En este proceso intervienen muchos factores y, sin duda, el rol de los gobiernos provinciales es fundamental para que esta actividad pueda desarrollarse”.

Inversión, tiempos productivos y desafíos del cultivo

“Puede haber una producción muy incipiente a los dos años, pero recién a partir del tercero el cultivo comienza a mostrar rendimientos interesantes. Luego, entre los cinco y siete años, el cafetal se estabiliza y alcanza niveles productivos más significativos. En este esquema, uno de los aspectos centrales es la densidad de plantación”, describió Walberg, y mencionó que hoy se trabaja con mayor cantidad de plantas por superficie.

El especialista también señaló que existen diferencias marcadas según las regiones productivas. “En zonas como San Pablo, en Brasil, los sistemas y distancias de plantación difieren respecto de Centroamérica, donde incluso se mecaniza la cosecha. Las variedades también cambian en función de esas condiciones”, detalló. En términos económicos, agregó que la inversión inicial no es menor: “Si pensás en unas 5.000 plantas por hectárea, con un costo aproximado de entre 5.000 y 10.000 pesos por plantín, ya tenés un punto de partida importante”. A esto se suma la necesidad de incorporar tecnología, principalmente riego por goteo, cuyo costo puede ubicarse entre los 2.500 y 3.000 dólares por hectárea, según el equipamiento requerido.

La disponibilidad de agua aparece como otro factor determinante. “En Centroamérica el café se produce a alturas de entre 900 y 1.200 metros, mientras que en nuestra región la latitud permite pensar en producciones a 500, 600 u 800 metros. Eso cambia el esquema y hace que el riego sea indispensable en muchas zonas”, explicó.

En ese contexto, Walberg remarcó la importancia de avanzar con ensayos y generación de información local. “Todo esto requiere medición. En INTA hubo trabajos previos, incluso con técnicos de la agencia de Orán que investigaron café hace muchos años. Lamentablemente, parte de esa información se perdió en el pasaje del papel a lo digital, pero existen antecedentes que indican que el cultivo es posible”, sostuvo.

Entre esas experiencias mencionó los trabajos del doctor Domingo Yaculica y ensayos realizados en el Angosto del Pescado. “Hoy estamos retomando esa línea con nuevas pruebas en la experimental, incluso bajo sombra de árboles. También evaluamos herramientas como manta térmica y sistemas de microaspersión para mitigar heladas, que es uno de los principales desafíos”, agregó.

Finalmente, el especialista se refirió a los aspectos sanitarios del cultivo. “Como cualquier producción, el café tiene plagas y enfermedades. La roya es una de las más importantes, aunque hoy existen variedades resistentes. También aparece el minador de la hoja y otros insectos, pero en general son manejables dentro de un esquema técnico adecuado”, señaló.

Y concluyó: “Estamos en una etapa inicial, de aprendizaje y construcción de conocimiento. Pero si se logra sostener el trabajo articulado entre productores, técnicos y el Estado, el café puede transformarse en una alternativa productiva real para el NOA, con potencial de generar valor y diversificar la matriz agropecuaria de la región”.

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