El insecto puede afectar manzana, vid, pera, durazno y otros cultivos, además de especies forestales.
La mosca linterna manchada (Lycorma delicatula) es una plaga ausente en la Argentina que puede afectar frutales como manzana, ciruela, cereza, pera, nectarina, durazno y vid, además de distintas especies forestales. Ante el riesgo de introducción, el Senasa reforzó la de la vigilancia y la detección temprana para evitar su establecimiento y dispersión en el país.
El insecto puede desplazarse caminando o mediante vuelos cortos, pero uno de los principales riesgos de dispersión a larga distancia está asociado al traslado de materiales u objetos que puedan transportar sus masas de huevos.
Por este motivo, el organismo sanitario remarcó la importancia de prestar atención a la posible presencia de la plaga en materiales susceptibles de trasladarla y evitar su movimiento para reducir el riesgo de ingreso al territorio nacional.
Cómo identificarla
El adulto de la mosca linterna manchada mide aproximadamente entre 17 y 27 milímetros de largo. Sus alas superiores son grises, con manchas negras y un patrón reticulado en el extremo, mientras que las posteriores presentan colores rojo y blanco, con la punta negra. El abdomen es amarillo con franjas negras.
Las masas de huevos son de color marrón amarillento y, antes de la eclosión, presentan un recubrimiento ceroso gris. Además, pueden sobrevivir a temperaturas muy bajas, una característica que favorece su dispersión mediante materiales transportados.
La plaga provoca daños al succionar la savia de tallos, hojas y corteza de ramas y troncos. Las ramas con infestaciones importantes pueden perder vigor, marchitarse y morir.
Además de los daños sobre las plantas, el insecto es considerado una plaga molesta porque puede congregarse en grandes cantidades en viviendas y otras estructuras.
Vigilancia y detección temprana
El Senasa señaló que la vigilancia fitosanitaria permite recopilar, analizar y sistematizar información sobre plagas de interés para determinar su situación y definir medidas de prevención y protección vegetal.
En esta tarea, la participación de productores, técnicos, organismos públicos, instituciones vinculadas al sector agropecuario y la ciudadanía resulta fundamental para advertir sobre posibles hallazgos compatibles con una plaga ausente.
Las sospechas pueden ser informadas a través del Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo), donde la información es evaluada por el organismo y, cuando corresponde, se realizan las acciones necesarias para verificar la situación fitosanitaria.




