El Gobierno aplicó una nueva metodología para evaluar la hacienda de invernada, que atenúa el impacto tributario durante el período de engorde hasta la venta del animal.
La modificación en el esquema de valuación de la hacienda de invernada para establecimientos de engorde a corral y de recría comenzó a generar expectativas positivas dentro del sector ganadero. Desde la Secretaría de Agricultura de la Nación señalaron que los cambios incorporados en la ley 27.802 de Modernización Laboral permitirán aliviar la carga tributaria sobre los productores dedicados al engorde bovino, especialmente durante el período en que los animales permanecen en el campo o en feedlot antes de su comercialización.
La medida quedó establecida a través de la aplicación del artículo 193 de la normativa y habilita a los productores a definir la valuación de su stock de invernada mediante el sistema de costo estimativo por revaluación anual. En ese marco, para calcular el valor de vaquillonas y novillos podrán utilizarse los índices de relación incluidos en las tablas anexas de la ley 23.079.
De esta manera, todas las vaquillonas serán consideradas bajo la categoría “vaquillona de uno a dos años”, mientras que los novillos se computarán como “novillo de uno a dos años”, según corresponda. El nuevo criterio implica una valuación inferior respecto de los valores de mercado, lo que reduce el impacto impositivo durante la etapa de engorde.
Según explicaron la cartera de Agricultura, el principal efecto del cambio es el diferimiento del pago del gravamen hasta el momento de la venta efectiva del animal terminado. Esto evita que el productor tribute por una valorización teórica derivada únicamente de la tenencia de hacienda mientras continúa el proceso productivo.
Desde el Gobierno señalaron que la iniciativa forma parte de un conjunto de medidas orientadas a fortalecer sectores considerados estratégicos para la economía argentina, entre ellos la cadena bovina, en un contexto donde la estabilidad macroeconómica y las reglas previsibles aparecen como factores clave para estimular la inversión y la producción.



