Inicio Agricultura Manejo defensivo y monitoreo, claves de la campaña agrícola en Salta🔊

Manejo defensivo y monitoreo, claves de la campaña agrícola en Salta🔊

El ingeniero agrónomo Lucas Paterlini advierte sobre la necesidad de ajustar fechas, genética y estrategias de control ante un escenario de estrés hídrico y sanitario.

En un contexto climático cada vez más desafiante para el norte argentino, la campaña gruesa en Salta avanza con fuertes condicionantes vinculados a la falta de lluvias, las altas temperaturas y una creciente presión de malezas y plagas.

En el programa Claves del Campo (AM 840 – Radio Salta), Lucas Paterlini, asesor privado y socio de Agredes, trazó un panorama detallado de la campaña en la provincia. Según explicó, en la zona de Anta -donde concentra gran parte de su trabajo- la siembra de soja presenta un avance de entre el 80 y el 90%, mientras que el maíz apenas alcanza el 20%, a la espera de lluvias que permitan continuar. A diferencia de la campaña pasada, marcada por precipitaciones tempranas abundantes, este año el perfil hídrico llega muy justo y sin margen de error.

En el norte de Salta, el panorama es aún más restrictivo: el maíz prácticamente no se sembró y la soja comenzó de manera incipiente recién en los primeros días de enero. “Enero viene jugando malas pasadas en las últimas campañas, con pocas lluvias y temperaturas muy altas, por eso hoy prima la cautela y la decisión de esperar”, señaló.

Respecto de las ventanas de siembra, indicó que en soja todavía hay margen, con variedades que permiten estirar las fechas hasta mediados de enero en Anta y algunos días más en el norte, aunque con pérdida de potencial. En maíz, en cambio, la incertidumbre es mayor por la despareja distribución de las lluvias, que genera escenarios muy distintos incluso entre lotes cercanos.

El asesor advirtió que los golpes de calor volvieron a estar presentes y que las altas temperaturas se consolidan como una constante en la región, incluso hacia febrero y marzo. “Tenemos que empezar a pensar en febreros con mucho calor. Es una tendencia que llegó para quedarse”, afirmó, y recordó que este factor ya condicionó decisiones de manejo en campañas anteriores.

Ante este escenario, Paterlini remarcó la importancia de adoptar prácticas agronómicas defensivas, como el uso de cultivos de cobertura, la elección adecuada de fechas y genética, y una planificación pensada para años secos. “Siempre hay que manejar los cultivos como si todos los años fueran secos; si después llueve, mejor”, resumió.

En materia sanitaria, señaló que la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) muestra por ahora poblaciones bajas según la Red Nacional de Monitoreo, aunque se mantiene la vigilancia tras el fuerte impacto sufrido en campañas previas. A esto se suma la preocupación por el posible quiebre de resistencia en Viptera y la necesidad de volver a monitorear el maíz de manera sistemática.

En soja, alertó sobre la presencia de caracoles en zonas de pedemonte y en lotes con antecedentes de cultivos de invierno, una plaga que puede generar pérdidas importantes si no se controla a tiempo. Más adelante en la campaña, anticipó que el picudo podría volver a cobrar protagonismo, en un contexto de menor superficie de maíz.

En cuanto a malezas, describió un escenario complejo y persistente. Borreria continúa siendo uno de los principales dolores de cabeza en Salta, con un manejo que requiere estrategias secuenciales y sostenidas en el tiempo. Amaranthus sigue en expansión y el pasto cubano se consolida como un problema estructural, con avances visibles en campos productivos, banquinas y zonas periurbanas.

Paterlini explicó que el manejo de Borreria se basa en generar competencia desde el invierno, combinada con el uso de herbicidas sistémicos y quemantes en distintas etapas. En ese esquema, destacó el aporte de tecnologías como la soja Enlist, que amplía las opciones de control en postemergencia y mejora la capacidad de respuesta en años secos.

Finalmente, subrayó que problemas como el avance del pasto cubano deberían abordarse con una mirada sistémica y de largo plazo, incluso como política pública. “Estamos generando bancos de semillas campaña tras campaña y no hay muchas herramientas contundentes. El día que aparezca resistencia, volvemos al punto cero”, advirtió. En ese marco, destacó el trabajo de Agredes en investigación aplicada, fertilización y productos biológicos, con el objetivo de levantar los pisos productivos en un contexto cada vez más exigente.