Inicio Agricultura Maíz en el NOA: más tecnología frente a un escenario desafiante🔊

Maíz en el NOA: más tecnología frente a un escenario desafiante🔊

Con aumento del vector en varias regiones y lluvias irregulares, el NOA inicia la siembra de segunda con foco en híbridos tolerantes, manejo por ambiente y herramientas digitales para ajustar decisiones.

Con la campaña 2025/26 de maíz de segunda ya en marcha en Salta, el escenario productivo vuelve a estar marcado por dos variables centrales: la presión de Dalbulus maidis (chicharrita del maíz) y un régimen de lluvias que no termina de consolidarse. En ese contexto, el manejo y la elección de híbridos vuelven a ocupar un rol estratégico.

En el programa Claves del Campo (AM 840), el extensionista de Desarrollo de Semillas en NK, Álvaro Saravia, dio un pantallazo de cómo inicia la campaña en la provincia. “Hoy el primer desafío que todos tienen en mente es Dalbulus. Lo que pasó en el NOA generó un cambio rotundo de híbridos y el productor todavía está terminando de conocer los nuevos materiales. No hay que olvidarse de que cada híbrido compone el rendimiento de manera distinta y responde diferente según fecha de siembra, densidad, fertilidad y cantidad de horas de luz. Por eso, desde NK ofrecemos toda la información que tenemos de muchos años de desarrollo, para que el productor pueda elegir bien su maíz y sacar el mayor provecho con la misma inversión”.

Según los últimos datos de enero, la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis reportó un aumento general de las poblaciones del vector en casi todas las regiones productivas. Sin embargo, para el NEA y el Centro-Norte los resultados fueron negativos en cuanto a la presencia de Spiroplasma.

En ese sentido, el especialista llevó calma y explicó que en el NOA se observa el vector, pero no la infección. “Lo que está ocurriendo es que hay muchas chicharritas. En un contexto de alta infectividad eso sería alarmante, pero hoy el productor está aplicando de manera preventiva, porque no es fácil detectar la infección en el día a día. Además, se observa un patrón: los maíces más adelantados en estado vegetativo son los que mayor cantidad presentan. En Salta estamos en una situación parecida, siempre unos días más atrasados que la zona sur, pero por ahora sin infectividad”.

Híbridos con tolerancia y estabilidad

Saravia dio detalles de los materiales disponibles para que el productor pueda invertir: “El SYN505 es un híbrido tropical de muy alta tolerancia al Spiroplasma. También contamos con el NK842 Viptera 3, que no solo es muy bueno frente al Spiroplasma, sino también frente al estrés; y el SYN139, híbrido simple tropical recomendado para el NEA y NOA”.

Además, aseguró que en los últimos tres años se mezclaron síntomas de Spiroplasma con estrés térmico e hídrico. Hubo altas temperaturas y falta de agua, y muchas veces los síntomas quedaron enmascarados, lo que complejizó los diagnósticos en campo.

Cropwise: datos, densidad y manejo por ambiente

La plataforma digital de Syngenta, basada en inteligencia artificial (IA), integra herramientas y aplicaciones en un mismo entorno para facilitar la toma de decisiones agronómicas y mejorar la gestión de datos. Permite monitorear la salud de los cultivos, optimizar insumos, ajustar estrategias de manejo y mejorar el rendimiento, además de incorporar modelos agronómicos desarrollados por terceros.

“Allí está todo el perfil de nuestros híbridos, que actualizamos año a año con los datos de nuestra red de desarrollo. También contamos con curvas de densidad por híbrido y por ambiente. Eso es clave, porque no todos los maíces se siembran para el mismo índice ambiental. Supongamos que estimás un rinde objetivo de 7 toneladas según el manejo que vas a hacer, las lluvias esperadas o si proyectás un año Niño o Niña. Nosotros brindamos información estadística precisa para ayudar a definir la densidad adecuada de cada híbrido. Primero el productor decide si prioriza, por ejemplo, Dalbulus, estrés hídrico o enfermedades de espiga. Son variables complementarias; depende de la zona qué peso se le da a cada una”, explicó.

Y agregó: “Solo con comprar maíces NK, sin ningún costo adicional, el productor puede acceder a imágenes actuales e históricas de su campo y a mapas de cosecha -que nosotros podemos cargar-. A partir de esa información es posible generar, dentro de un mismo lote, distintas zonas de fertilidad o potencial productivo. No es necesario ser un productor extremadamente tecnificado para empezar a adoptar estas herramientas. Y ahí es donde vemos que el productor acepta y nos abre la puerta, porque la herramienta le resulta práctica, concreta y fácil de usar”.

El especialista explicó que muchas recomendaciones surgen de una charla breve, de tres o cuatro minutos, con el productor. Luego, esa información se envía por WhatsApp en un resumen claro y rápido para facilitar la toma de decisiones. Si el productor desea profundizar, dispone de información más extensa y técnica.

“Todo esto es clave en el período de pre-siembra. Ahí es donde tenemos que llegar, porque es cuando el productor todavía está planificando. Una vez que ya está sembrando, los tiempos cambian y su foco pasa a la operación diaria”, indicó.

El girasol gana espacio en el NOA

Saravia detalló que desde NK Argentina impulsan un proyecto en zonas no convencionales de girasol, donde están incursionando con híbridos que muestran muy buena adaptación. “El NOA no es ajeno a eso y hay varios productores que nos están acompañando”.

“Lo vemos como alternativa a soja en lotes marginales y también en sistemas con riego. Incluso se pensó como estrategia para no favorecer la multiplicación de Dalbulus, teniendo girasol en primavera. Los rendimientos son muy buenos: entre 1.700 y 2.500 kilos en girasol de primavera este año, sin contar el aceite”, resaltó y contó que ya cuentan con productores en Toloche, Tucumán, Joaquín V. González y Metán.

Por último, indicó que están observando que materiales que funcionan en el NEA o en el centro del país también muestran buen desempeño en el NOA. “Pero eso no es al azar: buscamos híbridos que se adapten a distintas zonas, porque producir semilla implica costo y riesgo, y necesitamos materiales estables que permitan capitalizar esa inversión también en regiones no tradicionales”.