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Los empresarios harineros rechazan ser “cabeza” de un millonario subsidio

La Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) no quieren recibir la compensación y le proponen dos opciones al secretario de Comercio Interior, Roberto  Feletti.

Los molinos harineros no quieren ser “cabeza” de la compensación que implementará el Gobierno con el Fondo Estabilizador del Trigo para la harina que usan los panaderos y, en esa línea, presentaron el jueves pasado dos alternativas a la Secretaría de Comercio Interior que conduce Roberto Feletti. Según pudo saber LA NACION, una opción es que las compensaciones recaigan sobre la demanda, como con la Tarjeta Alimentar a la hora de comprar el pan. La otra alternativa es que sean los panaderos quienes reciban directamente ese beneficio al adquirir la harina 000. Con estas propuestas las compensaciones no pasarían por los molinos harineros. Para crear el fondo del trigo el Gobierno viene de subir de 31 a 33% las retenciones a la harina y el aceite de soja y de 29 a 30% las del biodiésel. Con eso recaudaría lo suficiente para constituir el fondo por US$ 350/400 millones.

De acuerdo con los molineros, agrupados en la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), con la Tarjeta Alimentar “en forma inmediata” se podría llegar a la asistencia de 16 millones de personas, esto es considerando un universo de personas que terminen alcanzadas por el beneficio más allá de la cantidad de tarjetas, que es de 4 millones.

Según la propuesta, con 1500 pesos más por tarjeta, y considerando el actual funcionamiento de la tarjeta, se podría llegar a un equivalente de consumo de 30 kilos de pan.

Si esta política se decidiera llevar adelante por ocho meses, en este caso el costo del programa ascendería a $48.000 millones. La cuenta sale de considerar los $ 1500 extra para un universo de 4 millones de tarjetas. Los montos que paga la tarjeta por beneficiario van de $ 6000 a $ 12.000.

La propuesta de los molineros considera que entre las fortalezas de esta iniciativa se encuentra la aplicación inmediata para los sectores más vulnerables, que los comercios no deben hacer ningún tipo de trámite y, por otra parte, no es necesaria ninguna otra gestión al entregarse la tarjeta ya cargada para su uso.

Sin embargo, los empresarios del sector contemplan que se pueden presentar debilidades, como que la tarjeta se use para otras compras que no sean de pan francés. Para este caso, según la industria molinera se podría crear la Tarjeta PAN para su uso exclusivo en panaderías registradas ante la AFIP.

Por otra parte, la otra propuesta que hacen los molineros es que, tampoco sin pasar por ellos, la compensación vaya directo a los compradores de harina 000 con el Remito Electrónico Harinero y su factura (REH).

Panaderos

Según recuerdan los molinos harineros, el REH es un documento electrónico de AFIP para el traslado de harina. Es de uso obligatorio.

Sobre una proyección de 3,6 millones de toneladas de trigo, un 70% se usa para la elaboración de la harina 000.

De acuerdo con el escrito, en bolsas de harina de 25 kilos el equivalente a compensar ronda las 75,6 millones de bolsas. Si, como dijo el Gobierno, el objetivo buscado es que los precios vuelvan al nivel de antes de la invasión de Rusia a Ucrania, en ese caso se requiere la compensación de unos $500 por bolsa.

Bajo este escenario, según esta alternativa de compensación se necesitan $37.800 millones para hacer un “desacople”.

Para los molinos, entre otras estas son las ventajas: el beneficio es sobre la demanda, se vuelve con los precios a niveles de antes del conflicto armado, la compensación es sobre un volumen real auditable por el REH. Tampoco hay que hacer un trámite extra a la presentación del libro IVA compras o uno del REH para determinar el total de la compra para su subsidio.

Por: Fernando Bertello

Fuente: La Nación