Inicio Agricultura Las lluvias demoraron un mes la zafra azucarera en Tucumán

Las lluvias demoraron un mes la zafra azucarera en Tucumán

El exceso de humedad dificultó el ingreso de maquinaria. Aunque los ingenios aceleraron la molienda, en agosto el volumen procesado permanecía por debajo de 2025.

La zafra 2026 de caña de azúcar comenzó en Argentina con alrededor de 30 días de retraso debido a las lluvias registradas durante abril y mayo. El exceso de humedad dejó los suelos sin condiciones adecuadas para el ingreso de maquinaria y obligó a los productores de Tucumán, principal provincia cañera del país, a interrumpir o reducir el ritmo de cosecha.

Un relevamiento de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), difundido por el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT), señaló que las lluvias de marzo estuvieron 73 % por encima de los valores normales y que las precipitaciones continuaron durante abril. En las zonas más bajas, el exceso de agua también afectó el desarrollo de los cañaverales.

El impacto no depende únicamente del volumen acumulado de precipitaciones. La distribución de las lluvias, la capacidad de drenaje del suelo, la topografía de los establecimientos y las condiciones de acceso determinan la posibilidad de realizar las labores.

Los ingenios aceleraron la molienda

A pesar del retraso inicial, los ingenios incrementaron el ritmo de molienda para recuperar parte del tiempo perdido. Tucumán llegó a registrar picos de 135.000 toneladas de caña procesadas por día, por encima de las 127.000 toneladas diarias alcanzadas durante la zafra anterior.

Al 2 de agosto, la molienda acumulaba 9,76 millones de toneladas, un volumen 17 % inferior al registrado en la misma fecha de 2025. Para el 20 de agosto, el procesamiento en las principales regiones productoras había llegado a 12,45 millones de toneladas, según el IPAAT.

El avance permitió reducir parte de la diferencia generada al comienzo de la campaña, aunque los datos todavía reflejaban los efectos del inicio tardío de la cosecha.

La situación también expuso un desafío que trasciende a la zafra: cómo manejar el agua cuando las condiciones pueden cambiar considerablemente a lo largo del ciclo productivo. En una misma campaña, los productores pueden enfrentar dificultades para ingresar a los lotes por exceso de humedad y, más adelante, atravesar períodos con menor disponibilidad de agua.

Para Luiz Alberto Roque, CEO de Bauer LATAM e Irricontrol, la planificación debe contemplar ambos escenarios.

“En un contexto de cambios en las condiciones climáticas, el manejo del agua debe considerar tanto los períodos de menor disponibilidad como los momentos de exceso. La tecnología puede brindar más información al productor y permitir decisiones más precisas de acuerdo con las condiciones reales del cultivo”, afirmó.

Roque agregó que no existe una configuración que pueda responder por igual a todas las situaciones. La elección de la tecnología, señaló, debe considerar las características del terreno y de cada operación, especialmente en regiones donde las condiciones del suelo pueden variar durante la zafra.

Más lluvias en la región núcleo

La posibilidad de una primavera más lluviosa también comenzó a formar parte de la planificación de la próxima campaña agrícola, especialmente en la región núcleo. El escenario no se limita a la producción de caña de azúcar.

Según proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario difundidas el 20 de agosto, las precipitaciones podrían ubicarse 30 % por encima del promedio en octubre, 70 % en noviembre y 90 % en diciembre. La estimación contempla datos de estaciones meteorológicas, modelos climáticos y registros históricos.

Ese período coincide con una etapa importante del calendario agrícola, en la que la siembra de los cultivos de verano se superpone con el avance de la cosecha de trigo. Esto aumenta la necesidad de aprovechar las ventanas en las que las condiciones del suelo permiten el ingreso de maquinaria.

La discusión sobre el manejo del agua también se produce en un contexto de mayor atención sobre El Niño. El Servicio Meteorológico Nacional informó en agosto que las condiciones del ENOS eran compatibles con una fase cálida y señaló una alta probabilidad de persistencia durante el trimestre agosto-septiembre-octubre de 2026.

En Estados Unidos, el Climate Prediction Center de la NOAA estimó una probabilidad superior al 90 % de que se desarrolle un evento muy fuerte durante el otoño y el invierno 2026/27 del hemisferio norte. Para el período octubre-diciembre, indicó una probabilidad del 69 % de que el episodio se ubique entre los más intensos desde 1950.

La intensidad de El Niño, sin embargo, no determina por sí sola sus efectos sobre la agricultura. En Argentina, la atención está puesta en la posibilidad de que durante la primavera se registren precipitaciones superiores a los promedios en las principales zonas productoras.

“El productor necesita transformar el pronóstico climático en una decisión práctica dentro del establecimiento. Esto significa observar cómo se distribuyen las lluvias, la humedad del suelo y las características de cada área para definir cuándo se puede operar y, durante los períodos de menor disponibilidad de agua, cuándo puede ser necesario recurrir al riego”, concluyó Roque.