En una entrevista publicada en El Tribuno Campo, el Director Ejecutivo del OCLA hizo un balance del desempeño de la cadena de valor de la leche en en 2025.
El Director Ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) analizó el desempeño del sector en 2025, destacando una fuerte recuperación productiva, el deterioro de los precios relativos en la segunda mitad del año y marcando los desafíos que enfrenta la cadena de valor en consumo, exportaciones e inversión.
¿Cómo fue el 2025 para la cadena láctea en Argentina?
Productivamente mucho mejor que los anteriores. Crecimos un 9,7 % en producción, llegando a los 11.618 millones de litros de leche, lo que permitió recuperar las caídas de 2023 y 2024, e incluso superar el nivel de 2022. Fue un año en el que se dieron buenas condiciones meteorológicas y, a su vez, lo iniciamos con señales favorables en la relación precios / insumos para producir leche. Se llegó a comprar casi 2,5 kg de maíz con un litro de leche.
Todo eso fue permitiendo mejorar la productividad. Incluso estamos dentro de un proceso, que viene de hace un par de años, de tecnificación, incorporación de tecnología en insumos y procesos, tambos con escalas mayores, con encierres de vacas, que va aportando un crecimiento muy importante en la producción individual de las vacas. Sobre todo en lo que tiene que ver con manejo y bienestar animal, que hace que el animal pueda expresar todo su potencial genético.
El segundo semestre fue más complicado…
En el segundo semestre los precios, que se venían ajustando bastante bien, comenzaron a ajustarse por debajo de la inflación; los costos empezaron a crecer un poco más que el precio, con lo cual se fueron deteriorando esas relaciones. Los casi 2,5 kg de maíz por litro de leche terminaron el año en 1,7; lo mismo ocurrió con una serie de insumos: se fue deteriorando un poco el precio relativo.
Esto es producto, básicamente, del origen de los fondos de la cadena. En 2025 vendimos un 26 % de la producción en el mercado externo y un 74 % en el mercado doméstico, cuyo consumo había caído mucho en 2024; se recuperó bastante en 2025, aunque no en su totalidad, pero más volcado a productos básicos, no tanto a los de valor agregado. Es decir, productos que no generan tanto valor.
A su vez, la exportación, que venía muy bien en tipo de cambio y precios internacionales, hacia fin de año sufrió una fuerte caída de precios, cercana al 20 %, y el tipo de cambio se empezó a desacelerar. Todo eso generó un menor ingreso para toda la cadena y un precio que creció alrededor de un 8 % interanual, muy por debajo de los índices inflacionarios.
¿Qué pasó en la industria?
El sector industrial es, tal vez, incluso más heterogéneo que el sector primario. Argentina se caracteriza, a diferencia del resto del mundo, por tener una industrialización muy grande y diversificada. En el mundo tres o cuatro empresas manejan casi toda la lechería y hay industrias pymes, pero dedicadas principalmente a productos de especialidad o con denominación de origen. En Argentina, el 50 % de la leche está en industrias pymes, y muchas de ellas elaboran productos commodity no especialidades.
A su vez, dentro de las empresas más grandes, hay realidades muy distintas: algunas están en situación favorable y otras atraviesan dificultades económicas y financieras. Hay muchos casos que aparecen en los medios con problemas, lo que muestra que la situación es muy dispar.
Después están las multinacionales, en general en una situación más favorable. Se está observando un crecimiento de la participación de estas empresas en el total y creemos que, de la misma manera que se está dando un proceso de concentración en unidades productivas, con tambos más grandes y de mayor escala, algo similar está ocurriendo y seguirá ocurriendo en el sector industrial.
El consumo ha repuntado un poco, ¿qué perspectivas ven considerando el poder adquisitivo?
El consumo, que había caído casi un 10 % en 2024, recuperó algo más de 7 puntos en 2025, prácticamente todo en volumen. Lo que sí venimos observando desde hace varios años -no solo ahora- es una primarización del consumo: se consumen más productos básicos, como leche fluida, quesos blandos y yogures en presentaciones más chicas, en detrimento de productos de mayor valor agregado.
Hay menor venta de yogures en pote, postres, leches saborizadas, quesos duros, que son los que le dan a la cadena un ingreso mayor. Esto es producto de que el poder adquisitivo de la gente es insuficiente, no solo para aumentar el consumo en cantidad -hoy estamos en torno a 190 litros de leche per cápita-, sino también para mejorar su composición interna, es decir, comprar productos de mayor valor agregado.
En la perspectiva, no veo en el horizonte nada que indique que esto vaya a tener un cambio significativo.
¿Cuáles son las variables que explican que hacia fin de año haya bajado la exportación? ¿Qué pasó en el mundo?
Lo mismo que ocurrió en Argentina pasó en los principales países lecheros: hubo un crecimiento de producción sumamente significativo, en EE. UU., en Europa y Oceanía. Eso presionó fuertemente la oferta. China, principal comprador mundial, ya desde hace un par de años viene en un proceso de retracción del consumo, en parte por mayor autoabastecimiento y en parte por menor disponibilidad de recursos.
Esa presión de oferta encontró una demanda que existe, pero muy presionada, y los precios cayeron. La leche en polvo en mayo valía US$ 4.100 la tonelada y en noviembre llegó a 3.200. La caída fue muy fuerte.
Para 2026 pensamos que esta presión de oferta va a disminuir, es decir, que la producción podría ceder un poco, mientras que a la demanda se la ve firme. Con lo cual es probable que los precios mejoren, no a los niveles del primer semestre del año pasado, pero sí por encima de los valores con los que terminamos el año.
¿Qué desempeño ven en las cuencas extra pampeanas?
Las lecherías tradicionales y no tradicionales fuera de la región pampeana representan cifras muy bajas en el volumen total. Pensemos que Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos concentran el 95 % de la producción de leche. Sí hay una gran cantidad de unidades productivas, por su menor tamaño, en cuencas no tradicionales. Por ejemplo, en Misiones hay casi 300 tambos, lo cual es importante en número, pero bajo en volumen.
En el caso de Salta, es una cuenca que siempre se consideró muy particular, por sus características, por la presencia cooperativa y por una estructura de muchos años. Son regiones que, si se dan las condiciones competitivas necesarias, tienen grandes posibilidades de desarrollarse fuertemente, igual que toda la lechería argentina. A Argentina le sobran ventajas comparativas -clima, suelo, conocimiento del negocio-, pero lamentablemente nos faltan condiciones competitivas.
Necesitamos bajar la presión impositiva, mejorar el acceso al financiamiento y contar con infraestructura básica. Así como se cobran tantos impuestos, deben hacerse caminos, desagües pluviales, electrificación y demás. Si eso ocurre, cualquier lugar de Argentina tiene grandes chances.
En este contexto, se habló mucho de las posibilidades que tiene Argentina de recibir inversiones del exterior para desarrollar la lechería, ¿esto está vigente?
Yo diría que más que nunca. Siempre planteamos que las empresas interesadas estuvieron esperando la oportunidad, porque Argentina está llamada a ser un productor mundial de peso y las multinacionales lo saben muy bien. Lo que necesitan es ambiente de negocios y seguridad jurídica, algo que no ocurrió en los últimos años: hubo hostilidad hacia los negocios e inseguridad jurídica.
En la medida en que se les muestre que su inversión no corre riesgo -que no les van a frenar exportaciones, poner derechos de exportación o fijar precios por decisión administrativa-, cualquier industria puede invertir. El problema es que, si uno mira redes sociales, diarios y demás, el ambiente económico y político actual todavía no es de los más favorables para un inversor extranjero que está evaluando venir.
El actual gobierno hizo muchos cambios normativos, ¿hubo avances para la cadena láctea?
Sí. En definitiva, lo positivo es que no tenemos derechos de exportación. Pero todavía falta que se restituyan impuestos internos, porque pagamos Ingresos Brutos y el impuesto al cheque, que no se pueden trasladar al valor de exportación. Eso debería devolverse.
De todos modos, es un gobierno muy enfocado en la macroeconomía y todavía falta empezar a trabajar más en la micro, es decir, en las necesidades específicas de cada cadena. Nosotros tenemos las nuestras, muy particulares. Por ejemplo, ese 40 % de impuestos que paga cualquier producto lácteo en góndola es muy alto, y más de la mitad no son nacionales, sino provinciales, como Ingresos Brutos.
Ahí hay una tarea no solo del Gobierno nacional, sino también de provincias y municipios: reducir la presión impositiva y devolverla en servicios. Poder transitar por rutas en buen estado, por caminos rurales, sacar la producción sin quedar en la cuneta, evitar inundaciones, contar con electrificación para que funcionen el equipo de frío y la ordeñadora.
El proceso de tecnologización, robotización y mejoras en alimentación que vemos en las cuencas, ¿es un proceso sin retorno?
Tecnológicamente, pensemos lo siguiente: los tambos más grandes, de más de 10.000 litros diarios, eran el 1 % hace 15 años; hoy son el 7 % y procesan el 33 % de la leche, cuando antes representaban solo el 5 %. Es decir, es inexorable el fenómeno de concentración en unidades productivas de mayor tamaño, con incorporación de tecnología.
Ese es un fenómeno mundial…
Exacto. Nosotros estamos perdiendo tambos a una tasa del 2,5 % anual. En EE. UU. desaparece el 5 % de los tambos por año y, sin embargo, la producción crece. Aumenta la producción individual por vaca y aumenta la producción total con menos unidades productivas.
Es la supervivencia de quien está más apto, de quien quiere, puede y sabe incorporar tecnología. Y no es un proceso que venga solo de la mano de grandes grupos inversores. Muchos tambos familiares, que arrancaron muy chicos, hoy son establecimientos de 20.000 o 30.000 litros. La posibilidad de crecer está para todos. Es un proceso fuerte, que vino para quedarse y que incluso irá acelerando con el tiempo.
El acuerdo UE–Mercosur y la lechería
“El acuerdo tiene dos partes que nos interesan. Una son los volúmenes que podamos exportar o importar. En ese sentido hay cupos y cuotas. Por ejemplo, la leche en polvo tiene una cuota de mil toneladas en diez años, lo cual es un volumen muy bajo, que no implicaría un gran impacto. Sí hay una cuota alta en quesos, que multiplicaría por diez lo que hoy la Unión Europea puede enviar a esta región”, comentó Giraudo sobre los posibles impactos del acuerdo UE–Mercosur en la lechería argentina.
Luego, señaló que “el punto más relevante no está tanto en los volúmenes, sino en la cantidad de salvaguardias que la UE quiere imponer”, ya que muchos productores europeos se oponen al acuerdo porque tienen niveles de exigencia muy altos en temas ambientales, de bienestar animal y sanitarios, y pretenden condiciones espejo para Argentina. “Es decir, si ellos pagan por efluentes, bienestar animal o cuidado ambiental, piden que aquí ocurra lo mismo; si deben cumplir determinadas exigencias sanitarias, también lo exigen para nosotros. Eso seguramente va a ser parte de la discusión”, remarcó.
Además, señaló que otro tema crucial son las indicaciones geográficas o denominaciones de origen. “Muchos de nuestros quesos tienen nombres vinculados a denominaciones europeas: Reggianito, Fontina, Gouda. Ya ocurrió con el Roquefort, que pasó a denominarse queso azul. Existe la posibilidad de perder la denominación Parmesano y tener que llamarlo, por ejemplo, Queso Duro Argentino”, explicó.
Esto implicaría tener que rearmar toda la estructura comercial para explicarle a la gente que se le está vendiendo el mismo producto que se le vendía ayer, pero con un nombre distinto. “Ya pasó con el queso azul, que todavía muchos no lo terminan de asimilar”, dijo.
Para Giraudo, sin lugar a dudas, la industria quesera sería la más amenazada dentro de la lechería con el acuerdo, “porque el volumen de leche en polvo no es lo más relevante. El impacto fuerte está en quesos, donde se le abre a Brasil la posibilidad de colocar más queso de valor agregado y, además, muchas industrias podrían perder la posibilidad de usar esos nombres”.
Balance de las exportaciones 2025 y producción 2026
Las ventas al exterior cerraron el año pasado en alza y se espera más producción para el presente.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación informó que durante 2025 las exportaciones del sector lechero argentino alcanzaron su nivel más alto de los últimos 12 años, tanto en volumen como en valor, en un contexto de recuperación productiva y mejoras en la competitividad de la cadena.
De acuerdo con datos de la Dirección Nacional de Lechería, elaborados en base a información del Indec, las exportaciones totalizaron 425.042 toneladas, por un valor de US$ 1.690 millones. Estas cifras representan un crecimiento interanual del 11 % en volumen y del 20 % en valor, consolidando uno de los mejores desempeños del sector en más de una década.
Medidas en litros equivalentes, las ventas externas alcanzaron 3.129 millones de litros, un 18 % más que en 2024, lo que equivale al 27 % de la producción nacional de leche. Este indicador da cuenta del peso creciente del mercado externo en el destino de la producción láctea argentina.
Entre los principales productos exportados se destacaron la leche en polvo entera, que representó el 35 % del total de toneladas embarcadas, seguida por suero (17 %), mozzarella (13 %), leche en polvo descremada (7 %) y quesos de pasta semidura (6 %). Se trata de un mix que combina productos tradicionales con otros de mayor valor agregado.
Durante el 2025, los lácteos argentinos llegaron a 89 destinos. Brasil se consolidó como el principal mercado, concentrando el 41 % de las toneladas exportadas, seguido por Argelia (19 %), Chile (7 %), China (7 %), y en menor medida Uruguay y Rusia, con participaciones cercanas al 3 % cada uno.
Desde la Secretaría de Agricultura señalaron que estos resultados estuvieron impulsados por la incorporación de tecnología, la mejora en los sistemas de manejo, la adopción de buenas prácticas productivas y el esfuerzo conjunto de productores e industria. En ese marco, también se destacó el rol de herramientas como las líneas de financiamiento específicas para el sector, el desarrollo de nuevas industrias PyME con perfil exportador y la apertura de estadísticas sectoriales, que contribuyeron a generar mejores condiciones para la inversión, la eficiencia productiva y la competitividad.
En paralelo, la producción nacional de leche entre enero y diciembre de 2025 alcanzó los 11.618 millones de litros -una suba respecto al 2024 del 9,7%-, el volumen más alto de la última década y el segundo registro histórico para el sector lácteo argentino, reforzando el balance positivo del año. La producción medida en los denominados sólidos útiles (grasa butirosa + proteína), tuvo incluso una mejor performance ya que subió 11,4 % (11,7% en promedio diario).
La OCLA consigna en un informe que, según distintas fuentes de análisis internacionales, el sector lácteo argentino se perfila para una expansión continua. Se proyecta que la producción de leche alcanzará aproximadamente 12 millones de toneladas métricas en 2026, aproximadamente un 4 % por encima de la de 2025, asumiendo que no se produzcan grandes perturbaciones macroeconómicas ni políticas. Esta perspectiva se sustenta en condiciones climáticas y de humedad del suelo favorables consecutivas, fuertes reservas de forraje y ensilado, y una excelente salud del rebaño, todo ello reforzado por una relación leche-alimento generalmente favorable, a pesar de la presión periódica derivada de las devaluaciones del peso.
Datos destacados
- 11.618 millones de litros
Producción total de leche en 2025, con una suba del 9,7 %, el volumen más alto de la última década y el segundo registro histórico del sector. - US$ 1.690 millones
Valor total de las exportaciones lácteas en 2025, el nivel más alto de los últimos 12 años. - 425.042 toneladas
Volumen exportado de productos lácteos, con un crecimiento interanual del 11 %. - 27 % de la producción
Participación del mercado externo en el destino de la leche argentina, equivalente a 3.129 millones de litros. - 190 litros per cápita
Consumo anual de leche equivalente por habitante, todavía condicionado por el poder adquisitivo y la primarización de la demanda. - 2,5 → 1,7 kg de maíz por litro de leche
Deterioro de la relación precios–insumos entre el inicio y el cierre de 2025, uno de los principales factores de presión sobre los márgenes del productor.
Por: Belisario Saravia Olmos, editor de El Tribuno Campo
Fuente: El Tribuno Campo








