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La lucha contra las pérdidas y desperdicios de alimentos

Proponen una mirada sistémica sobre la cadena de valor de los alimentos con la idea de que no solo se trata de producir más sino de ser más eficientes.

El viernes 29 de septiembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP) celebraron en un encuentro nacional, la 4ª edición del “Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos”, aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas

En esta oportunidad, la celebración se enfocó en el abordaje de las pérdidas y desperdicios de alimentos (PDA) desde una mirada sistémica, con la idea de que no solo se trata de producir más sino de ser más eficientes. Organizado de forma presencial y virtual, el lema del encuentro fue #ValoremosLosAlimentos: actuemos para la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios.

La apertura estuvo a cargo de Juan Manuel Fernández Arocena, jefe de Gabinete de la SAGyP, quien expresó que “tenemos un vínculo muy cercano con FAO y hace tiempo que trabajamos juntos en este tema, en el marco del Plan Nacional de Reducción Pérdidas y Desperdicios de Alimentos”. Añadió, además, que “es un logro contar con una fecha especial que nos permita dar visibilidad y trabajar de forma coordinada para evitar los impactos negativos de las PDA, tema de relevancia para la Argentina como gran productor de alimentos de calidad”.

Por su lado, Elizabeth Kleiman, responsable de Sistemas Agroalimentarios Sostenibles de FAO en la Oficina de Argentina, destacó la importancia de ser agentes de cambio: “Si se pierde o desperdicia un alimento, se pierden los recursos económicos invertidos para su producción y se genera un costo al gestionarlo como residuo. Reducir las PDA implica ser más eficientes en el manejo de los recursos económicos y en la mejora de la disponibilidad de alimentos, el acceso a estos y el incremento de los ingresos de los pequeños productores; y al mismo tiempo, en la reducción de los impactos ambientales derivados de la producción y eliminación de los alimentos”.

Pérdida y desperdicio

El evento se estructuró en dos paneles: “Experiencias para la gestión de pérdidas de alimentos”, moderado por Marisol Troya, gerenta de Calidad y Transparencia del Mercado Central de Buenos Aires, y “Soluciones para combatir el desperdicio de alimentos”, moderado por Pablo Algrain, miembro de la Red Argentina de Bancos de Alimentos.

En el primer panel dedicado a la gestión de pérdidas de alimentos, Néstor Lombardi, presidente de la Cámara Argentina de la Actividad Frutihortícola (CAAF), entidad que nuclea productores y comerciantes, destacó la importancia de contar con un día para hablar de PDA. “Hace años luchamos por las buenas prácticas con nuestros productos y trabajamos sobre la importancia de no desperdiciar alimento porque también significa desperdiciar el esfuerzo que implica lograr que la comida llegue a la mesa”, indicó.

Agustín Giaquinto, responsable de la Asociación Civil NODO, que rescata el excedente de producción frutihortícola de la zona del corredor Mar y Sierras (Mar del Plata, Tandil y Balcarce) por medio de los bancos de alimentos, y lo destina a personas que sufren de inseguridad alimentaria, contó que han rescatado tres millones de kilos de frutas y verduras. Además, Giaquinto hizo hincapié en la importancia de educar “para poder diferenciar entre un producto que estéticamente no sea bonito, de uno que esté en mal estado”.

Del mismo modo, Juan Manuel Pons, gerente general de Kalispan, pequeña empresa dedicada a la elaboración de pan agregó en su intervención que “el rol de la capacitación en gestión de PDA es fundamental y debe ser constante y darse en todas las áreas, desde la producción hasta el reparto de los alimentos. El consumidor tiene que conocer el origen de los alimentos que consume y se debe disminuir el impacto de las PDA sobre el medio ambiente”.

En el segundo panel, Maximiliano Dicranian, cofundador de Kigüi Argentina, una aplicación que recompensa monetariamente a consumidores que eligen comprar productos con fecha corta de vencimiento, explicó que su objetivo es disminuir el desperdicio en los supermercados y fomentar una transformación consciente en el consumidor. “Creemos que es la gente la que tiene el cambio en las manos; hay una gran oportunidad de mejorar la comunicación y contarle al consumidor este tipo de cosas”, reflexionó.

Soluciones

Roxana Saravia, gerente de innovación y desarrollo en GS1 Argentina, una organización dedicada al diseño e implementación de soluciones y estándares globales para mejorar la eficiencia y prácticas de las empresas en su gestión de las PDA a lo largo de la cadena de valor, recordó que en 2017 se adhirieron al programa “Valoremos los Alimentos” y propusieron realizar un estudio de mermas con el sector de consumo masivo. “Quisimos comprender realmente el alcance de la merma y del desperdicio de alimentos para que cada empresa pudiera tener datos para poder seguir trabajando internamente”, indicó.

Por su lado, Pablo Barbieri, subgerente general de Cooperativa Obrera, una institución sin fines de lucro, constituida y administrada por sus asociados, que basa su negocio en la propiedad compartida y la toma de decisiones participativas, permitiendo que los consumidores sean también dueños del negocio, describió la forma en que se aborda el tema de las PDA en su organización.

“Cuando hay gestión de PDA significa que falló alguno de los eslabones, por eso trabajamos desde la comunicación y la capacitación en cada puesto de trabajo, tomando conciencia de que hay mucho desperdicio en nuestra propia mesa, heladera y alacena”, mencionó el directivo de Cooperativa Obrera, la cual cuenta con más de dos millones de asociados, 146 sucursales en distintas provincias de Argentina, y se posiciona como la segunda cooperativa de consumo más grande de América Latina.

Visión de la FAO

A su turno, Jorge Meza, representante ad interim de la FAO en Argentina, expresó que “la FAO es un organismo técnico que tiene la misión de colaborar con el Gobierno argentino en la búsqueda de soluciones integrales que contribuyan a evitar las PDA respetando las dimensiones social, ambiental y económica”. Indicó, además, que “todas las personas tienen un rol que desempeñar en la reducción de las PDA, por lo tanto, se trata de un esfuerzo colectivo de los productores, comerciantes y los consumidores”.

Al respecto, la FAO ha colaborado con la SAGyP en la generación de documentos tales como la Guía para PyMES agroalimentarias sostenibles, la primera edición de las estrategias de Municipios sin desperdicio, el Tablero Operativo de Mermas y Sostenibilidad de Alimentos y Bebidas y la Guía para Mercados Mayoristas Frutihortícolas.

Contexto y cifras de las PDA

Se estima que el 14 % de los alimentos del mundo se pierden y otro 17 % se desperdicia.

En 2019, durante la 74º Asamblea General de las Naciones Unidas, se designó el 29 de septiembre como el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos (PDA). Se eligió esta fecha pues en 2015, en un día similar, se realizó el “Primer Diálogo Regional sobre Pérdidas y Desperdicios de alimentos”, en la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. Argentina fue uno de los promotores de este Día Internacional.

Se estima que el 14 % de los alimentos del mundo se pierden en la cadena de suministro, desde la producción y postcosecha hasta la venta al por menor; y otro 17 % se desperdicia en los hogares, servicios de alimentos y el comercio minorista. Los niveles más altos de pérdidas ocurren en alimentos ricos en nutrientes, como frutas y verduras (32 %), y carne y pescado (12,4 %).

Las cifras de PDA son alarmantes tomando en cuenta que hay 43,2 millones de personas que sufren de subalimentación en América Latina y el Caribe. En esta región, además, el costo de una dieta saludable es el más elevado en comparación con las otras regiones del mundo.

En Argentina se estima que las PDA alcanzan un volumen de 16 millones de toneladas en su “equivalente primario “, lo que representa el 12,5% de la producción agroalimentaria. El volumen estimado de “desperdicio” es de más de 1,5 millones de toneladas lo que equivale a un valor per cápita de 38 kg / año, mientras que el volumen estimado de “pérdidas” es de 14,5 millones de toneladas, lo que corresponde a aproximadamente 362 kg per cápita año.