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La chía: un cultivo nacido para el NOA

Desde el INTA destacan su aporte en la estrategia de diversificación productiva para disminuir la alta vulnerabilidad a la que se enfrenta la producción mundial de alimentos.

De las 7.000 especies vegetales utilizadas por el hombre, sólo cuatro (trigo, maíz, arroz y avena) conforman el 70 % de las dietas occidentales modernas. Esta tendencia productiva genera un escenario de alta vulnerabilidad y riesgo para la alimentación humana, ya que los efectos de plagas y enfermedades, y la incidencia del cambio climático, pueden disminuir fuertemente la disponibilidad de alimentos. La incorporación de nuevas variedades o cultivos representan alternativas de mitigación y adaptación a dichos factores adversos. En este marco, la chía se está posicionando como un cultivo emergente de gran demanda mundial.

La chía es una planta anual que se caracteriza porque sus granos presentan alta concentración de aceites y proteínas, destacándose por su alta proporción del ácido graso poliinsaturado omega-3. Este ácido graso es importante en la alimentación humana y efectivo para disminuir las afecciones cardiovasculares. Además, posee antioxidantes naturales y es libre de gluten. Dado que los requerimientos térmicos y de horas de luz de este cultivo para maximizar su rendimiento coinciden con la oferta ambiental del noroeste de argentino (NOA), el mismo puede resultar clave para diversificar sistemas productivos de esta zona, donde frecuentemente se realizan monocultivos, como es el caso de la soja y el tabaco.

Investigación del INTA

Dada la escasez de información científica relacionada al manejo y mejoramiento genético de chía, el área de Ecofisiología de Cultivos de la EEA Salta de INTA ha realizado grandes esfuerzos en obtener datos relevantes inexistentes en la literatura mundial. El primer paso fue la generación de una escala fenológica estandarizada que describe el ciclo de crecimiento de la planta. Esta escala permite caracterizar las fases fenológicas del cultivo, por lo que es una herramienta clave para estudiar la interacción entre el cultivo y el ambiente para optimizar el manejo productivo y agilizar los procesos de mejoramiento genético.

Otro de los noveles hallazgos consistió en la determinación del efecto de la temperatura y la duración del día (fotoperíodo) en el desarrollo del cultivo. Se encontró que la chía es un cultivo con un gran potencial en el NOA, ya que la oferta ambiental de nuestra región, y la adecuada elección de la fecha de siembra, permiten regular la duración de las fases fenológicas del cultivo, balanceando la producción vegetativa y reproductiva.

Lograr un adecuado balance en la duración de las fases del cultivo, permite la mejor partición de los recursos disponibles durante el ciclo del cultivo, maximizando los rendimientos. Estos resultados son de gran aplicación al manejo y la mejora genética del cultivo, ya que demuestran que un alargamiento de las sub-fases vegetativas del mismo, incrementan el peso seco de los verticilastros (inflorescencia de la chía) en floración, lo que repercute en mayores rendimientos.

Para adecuar la oferta ambiental a los requerimientos del cultivo, es necesario conocer cuál es el período durante el ciclo del cultivo en el que una disminución de recursos penaliza en mayor medida el rendimiento, lo que se conoce como período crítico para la generación del rendimiento. Los resultados obtenidos muestran que la chía presenta un período crítico amplio, que en el NOA comprende desde los 6 pares de hojas expandidas hasta 20 días después del inicio de floración. Sin embargo, dentro de este extenso período crítico, las mayores sensibilidades a la escasez de recursos se presentan hasta el inicio de la floración del cultivo. A su vez, esta información permitió demostrar que el número de granos por unidad de superficie fue el componente del rendimiento que se afectó en mayor medida, no existiendo cambios importantes en el peso medio de los granos.

Ambiente y calidad

Dado que la importancia comercial de la chía radica en la calidad de sus granos, este grupo avanzó en analizar el efecto de las condiciones ambientales en la calidad del grano. Los resultados encontrados representan los primeros reportes a nivel mundial del efecto del fotoperíodo, la temperatura y la radiación incidente sobre el contenido de proteínas, aceite y perfil acídico del cultivo. Los mismos muestran que las temperaturas, tanto diurnas como nocturnas que se registran en el NOA, durante el llenado de los granos, presentan una relación positiva con el porcentaje de aceite de los granos, mientras que la radiación interceptada por el cultivo durante el llenado de los granos presenta efectos positivos sobre el porcentaje de aceite y el contenido de ácido oleico. Estos hallazgos permiten determinar nuevas líneas de investigación tendientes a maximizar la calidad del aceite de los granos de chía.

Actualmente, el grupo se encuentra trabajando en determinar la densidad de siembra y el arreglo espacial óptimo para maximizar el rendimiento de la chía, buscando el mejor aprovechamiento de recursos por parte del cultivo. A su vez, se ha iniciado la selección de nuevas poblaciones de este cultivo en base a los hallazgos encontrados y teniendo en cuenta la oferta ambiental de los ambientes del NOA.

Toda esta nueva información, que fue generada mediante diferentes tesis doctorales y de maestría, fue publicada en las revistas científicas Scientia Horticulturae y Crop & Pasture Science, las cuáles son de alto impacto internacional. La misma resulta clave para investigadores, agrónomos y mejoradores para potenciar la productividad de este alimento promisorio, que se adapta a las condiciones ambientales del NOA, y que se posiciona entre las demandas preferidas de los consumidores.

Dr. Ing. Agr. Martín Acreche, Área de Ecofisiología de Cultivos, Grupo de Innovación en Sistemas Agrícolas, EEA INTA Salta-Conicet, acreche.martin@inta.gob.ar