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El progreso en seguridad de la tenencia de la tierra sigue siendo lento

Un nuevo informe de la FAO revela que menos de la mitad de la tierra en el mundo tiene derechos formales documentados, con implicancias directas sobre la inversión productiva, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los sistemas rurales.

La seguridad de la tenencia de la tierra es un eje estructural para la productividad, la equidad y la resiliencia en las zonas rurales. Sin embargo, un reciente reporte global indica que los avances en este campo han sido limitados: solo el 35 % de las tierras del mundo tiene documentación formal de propiedad, uso o derechos de tenencia.

El informe, difundido el 25 de febrero de 2026 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con la International Land Coalition (ILC) y el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD), es el primer balance comprensivo del estado de la tenencia de la tierra y la gobernanza de los usos del suelo a nivel global.

Derechos y riesgos

A pesar de que se han dado pasos en marcos jurídicos y políticas de tenencia en varias regiones, el ritmo de implementación sobre el terreno ha sido lento, con consecuencias que afectan desde la seguridad alimentaria hasta la protección del medio ambiente.

Más de 1.100 millones de personas -casi una de cada cuatro adultas- considera probable que pueda perder sus derechos sobre la tierra o la vivienda en los próximos cinco años, según el reporte. Esta percepción de inseguridad limita las inversiones a largo plazo en la tierra, reduce la capacidad de acceder a créditos o herramientas financieras y aumenta la vulnerabilidad de productores y comunidades rurales.

La tenencia segura no solo se refiere a la posesión formal, sino también a la percepción de que esos derechos serán respetados y protegidos. La FAO subraya que esta seguridad es un factor decisivo para que las familias y productores se comprometan en mejoras productivas, prácticas más sostenibles y decisiones de largo plazo.

Distribución global

La forma en que la tierra se gestiona y se posee varía sustancialmente por regiones. En términos generales:

  • Más del 64 % de las tierras globales están bajo algún tipo de tenencia estatal, aunque gran parte carece de documentación formal.
  • Solo alrededor de 18 % de la tierra mundial es propiedad privada documentada de individuos, empresas o colectivos.
  • Los sistemas de tenencia consuetudinarios, gestionados por pueblos indígenas, pastorales y comunidades tradicionales, comprenden cerca del 42 % de la tierra mundial, pero la mayoría de esos derechos no cuentan con reconocimientos formales.

Estas brechas legales dejan grandes extensiones de tierra, incluidos territorios ricos en carbono y biodiversidad, en una situación de “limbo jurídico”, aumentando los riesgos de explotación no regulada o de conflictos por el acceso y uso.

Tenencia y desarrollo sostenible

La FAO enfatiza que la seguridad de la tenencia de la tierra es un componente fundamental para varios aspectos del desarrollo:

  • Seguridad alimentaria y nutrición: los productores con derechos seguros están en mejor posición para invertir en la productividad sostenible.
  • Acceso a financiamiento: la tierra regularizada puede utilizarse como garantía para créditos productivos y servicios financieros.
  • Inclusión social: la inseguridad en la tenencia afecta desproporcionadamente a grupos vulnerables, incluidas mujeres y comunidades indígenas.
  • Cambio climático y biodiversidad: sistemas de tenencia bien gobernados favorecen decisiones de uso de la tierra más sostenibles y resilientes.

Obstáculos persistentes

El informe destaca que, aunque muchos países han establecido marcos normativos o políticas relacionadas con la tenencia, la implementación efectiva y la documentación de derechos sobre la tierra han avanzado lentamente. Esta situación se ve agravada por el crecimiento demográfico, la presión sobre recursos naturales y conflictos por el uso del suelo, lo que incrementa la urgencia de medidas integrales.

Adicionalmente, la falta de datos desagregados por sexo y grupos vulnerables dificulta una evaluación clara de las desigualdades dentro de los propios sistemas de tenencia.

Demandas de políticas más ambiciosas

Los autores del reporte y representantes de las agencias involucradas subrayan la necesidad de un compromiso político más fuerte y políticas inclusivas que aceleren los procesos de regularización y gobernanza de la tierra.

“La inseguridad de la tierra es una de las formas de desigualdad más dañinas, traducida en menor productividad, menor resiliencia y peores condiciones de nutrición”, advirtió el economista jefe de la FAO, Maximo Torero Cullen. Además, señaló que garantizar los derechos de tenencia es esencial para proteger tanto los medios de vida rurales como los ecosistemas que sostienen funciones clave para la seguridad alimentaria y climática.

Hacia un cambio efectivo

El reporte insta a redoblar esfuerzos a nivel global para lograr una gobernanza de la tierra más segura e inclusiva, vinculada con objetivos de desarrollo como la reducción de la pobreza, el empoderamiento de mujeres y la promoción de prácticas agrícolas sostenibles.

Aunque la FAO reconoce avances en algunos países, recalca que aun una minoría de naciones ha reportado datos completos sobre los indicadores clave de tenencia, lo que destaca la necesidad de fortalecer los sistemas de seguimiento y evaluación para orientar políticas más efectivas.

La tenencia segura de la tierra no es un fin en sí misma, sino un insumo estructural para el desarrollo rural sostenible, la estabilidad social y la transformación productiva —objetivos que, en un contexto global de presión sobre los recursos y desafíos climáticos, se vuelven cada vez más urgentes.