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China y el NOA: una relación que busca sumar valor

China Day Salta reunió a gobiernos, empresas e instituciones. En agroindustria, el eje pasó por nuevos mercados, transformación en origen, tecnología y competitividad.

Con el Aula Magna de la Universidad Católica de Salta colmada, China Day Salta 2026 puso en una misma agenda la creciente relación entre China, Salta y el NOA. La jornada, organizada por la Cámara Argentino China de la Producción, la Industria y el Comercio (CACPIC), con el apoyo de UCASAL, reunió a funcionarios, representantes diplomáticos, legisladores, empresarios y especialistas vinculados con logística, financiamiento, minería, energía y agroindustria.

De la apertura participaron el presidente de la CACPIC, Javier Lozada; el consejero económico y comercial de la Embajada de la República Popular China en Argentina, An Guanghui; el ministro de Producción y Minería de Salta, José Ignacio Lupión, y el rector de UCASAL, Federico Colombo Speroni. También estuvieron presentes legisladores nacionales, autoridades provinciales y representantes del Grupo Parlamentario de Amistad con China.

Lozada destacó que el comercio bilateral creció 60 % en 2025 y remarcó el carácter federal que busca darle la Cámara a la relación con el gigante asiático. “La Cámara tiene que tener una mirada federal. Estamos haciendo los China Days en las distintas provincias y tuvimos una colaboración excelente en Salta”, sostuvo.

El dirigente también puso el acento en una cuestión que reaparecería luego en varios paneles: la posibilidad de utilizar tecnología y bienes de capital chinos para mejorar la eficiencia productiva argentina, ganar competitividad, aumentar las exportaciones y generar más divisas.

Desde la representación diplomática china, An Guanghui describió a Salta como una provincia con una “dotación excepcional de recursos” y un fuerte potencial en agricultura, minería, energía, turismo y logística. “Damos la bienvenida a que se amplíen sus exportaciones a China de productos agrícolas de alta calidad, energéticos y mineros”, afirmó.

Por parte del Gobierno provincial, Lupión vinculó la relación comercial con un desafío particularmente sensible para Salta: la logística. En ese marco ubicó a la Ruta Nacional 51 y al Paso de Sico como parte de la conexión de la producción provincial con el Pacífico y, desde allí, con los mercados asiáticos.

Puente al Pacífico

En el primer panel, el ministro de Economía de Salta, Roberto Dib Ashur, presentó el objetivo provincial de duplicar el producto bruto y destacó las inversiones previstas para el Corredor Bioceánico. Según explicó, las obras de conexión hacia Chile cuentan con financiamiento de organismos multilaterales, mientras el crecimiento de la minería está generando empleo y ampliando el entramado de empresas proveedoras.

La Zona Franca Salta apareció dentro de esa estrategia de vinculación internacional. Su presidente, Dante Apaza, informó que en 2024 y 2025 circularon por ella operaciones por más de US$ 2.450 millones y recordó el acuerdo firmado con un hub logístico de Shanghái.

A esa discusión se sumaron las herramientas financieras. ICBC presentó alternativas para operaciones comerciales con China, entre ellas financiamiento de importaciones en yuanes y programas destinados a facilitar la llegada de Pymes argentinas a mercados internacionales.

La idea quedó sintetizada en el panel en una imagen sencilla: cuando una empresa del NOA puede producir, financiarse, cruzar competitivamente la cordillera y alcanzar los puertos del Pacífico, el Corredor Bioceánico deja de ser únicamente una obra de infraestructura para convertirse en una herramienta productiva.

Energía y minería agregaron otras dimensiones. Salta cuenta hoy con alrededor de 300 MW de generación solar y la expansión de los proyectos mineros plantea un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica. Al mismo tiempo, empresas chinas tienen una presencia cada vez mayor en el desarrollo del litio provincial, mientras crece una cadena de proveedores salteños asociada a esas inversiones.

Ese escenario también tiene puntos de contacto con el agro. Mayor infraestructura, caminos, energía, movimiento logístico y actividad económica pueden convertirse en herramientas para producciones que históricamente debieron enfrentar la distancia respecto de los principales puertos argentinos.

El agro y la escala china

Moderado por María Schargrodsky, directora ejecutiva de la CACPIC, el panel reunió a Matías Curti, de COFCO International; Felipe Hollman, de Tierra Lejana; Nadina Mozas, de Frigorífico Bermejo; y Federico Garat, de Bayer Crop Science Cono Sur.

Granos, legumbres, carne y biotecnología permitieron recorrer cadenas muy diferentes, aunque las exposiciones terminaron encontrándose alrededor de una pregunta: cómo aprovechar la dimensión del mercado chino sin limitarse únicamente a vender materias primas.

Matías Curti aportó la mirada desde una empresa que se encuentra en los dos extremos de la relación: origina producción en Argentina y pertenece a uno de los mayores grupos agroalimentarios chinos.

Su exposición permitió dimensionar, primero, el tiempo que requiere abrir mercados. Recordó que detrás de la posibilidad de exportar nuevos productos agropecuarios a China hubo años de negociaciones, protocolos sanitarios, controles y acuerdos entre ambos países. En el caso del maíz habló de un proceso de seis o siete años, mientras que para el trigo el recorrido fue todavía más prolongado.

Los resultados comenzaron a aparecer recientemente. Desde la apertura concretada a fines de 2025, Argentina ya exportó alrededor de 500.000 toneladas de trigo hacia China. En maíz, después del primer embarque realizado este año, los envíos alcanzaron aproximadamente 900.000 toneladas.

Curti planteó que Argentina podría llegar a abastecer una de cada tres toneladas de maíz que importe China, una dimensión que obliga a pensar no solo en cuánto puede producir el país, sino también en las condiciones necesarias para competir con otros grandes proveedores.

En su intervención destacó la importancia de cumplir los protocolos, mantener la calidad y respetar los compromisos asumidos en una relación comercial donde los procesos suelen extenderse durante años.

Pero su planteo no terminó en la exportación de granos. Curti puso sobre la mesa la experiencia de competidores como Estados Unidos y Brasil, donde una proporción importante de la producción agrícola pasa por procesos de transformación antes de llegar al mercado.

En ese punto apareció con fuerza el agregado de valor. El maíz puede salir de una región como grano o convertirse previamente en biocombustibles, alimento animal, carne y otros productos. Cada alternativa modifica la cantidad de actividad económica, empleo y valor que permanece en el territorio.

El planteo adquiere una importancia particular en el NOA por su distancia respecto de los principales puertos. Transportar una tonelada de un producto con mayor valor incorporado no plantea la misma ecuación económica que trasladar una tonelada de materia prima. De allí que transformar una mayor proporción de la producción en la propia región aparezca como una alternativa para mejorar competitividad y fortalecer las cadenas locales.

Legumbres con valor

Felipe Hollman llevó esa discusión a una de las actividades características de Salta: las legumbres. Tierra Lejana nació vinculada con la producción y con el tiempo avanzó en procesamiento y acondicionamiento, hasta contar hoy con una planta para trabajar la mercadería antes de enviarla a distintos destinos.

La empresa comercializa productos en diferentes mercados de Sudamérica y observa a China como uno de los grandes objetivos pendientes. Hollman explicó que el ingreso directo todavía depende del avance de protocolos sanitarios y comerciales, aunque existe optimismo dentro del sector respecto de la posibilidad de concretarlo.

Hollman señaló que China importa entre 700.000 y 800.000 toneladas anuales de poroto mung, una escala que muestra la dimensión del mercado que podría abrirse para la producción regional. La apertura, por lo tanto, no implicaría solamente sumar otro país al mapa exportador, sino acceder a un comprador capaz de absorber volúmenes importantes de producción.

Hollman destacó que Salta cuenta con capacidad productiva, experiencia exportadora y empresas preparadas para responder rápidamente a una demanda de mayor escala.

Pero nuevamente apareció el desafío de no limitar el negocio a un producto primario. Las legumbres requieren clasificación, selección, limpieza y acondicionamiento. Ese proceso necesita plantas, equipamiento, servicios y mano de obra, con lo cual cada tonelada procesada antes de salir de la provincia deja una porción mayor de valor en origen.

La expectativa del sector es que la apertura china permita combinar ambas cosas: mayor volumen y mayor capacidad de procesamiento.

La ubicación geográfica de Salta agrega, además, otro elemento. La consolidación de una salida hacia los puertos del Pacífico reduciría distancias hacia Asia y podría modificar significativamente la ecuación logística de producciones cuyo valor por tonelada es muy diferente al de los grandes commodities agrícolas.

Carne diferenciada

La ganadería aportó otro ejemplo de transformación. Nadina Mozas explicó el proceso realizado por Frigorífico Bermejo para avanzar hacia los mercados internacionales, una estrategia que requirió inversiones, adecuaciones de planta y el cumplimiento de distintas exigencias sanitarias.

En julio, el establecimiento quedó habilitado para exportar carne vacuna a China. La posibilidad de ingresar al principal comprador mundial del producto abre una nueva alternativa para una cadena que tiene en Salta condiciones particulares de integración.

Mozas señaló la relación entre producción agrícola, genética, cría, engorde e industria frigorífica. El maíz producido en la región puede utilizarse para alimentar ganado y transformarse finalmente en proteína animal destinada a mercados internacionales. Así, una misma tonelada de grano puede recorrer distintas etapas antes de convertirse en un producto exportable.

También se refirió a una evolución de la demanda china. Durante años, buena parte de las exportaciones argentinas de carne hacia ese destino se concentró en productos distintos de los que predominan en el mercado interno. Según Mozas, ahora comienzan a abrirse oportunidades para carnes de mayor valor y atributos diferenciados, ya que China empieza a demandar este tipo de productos.

No se trata únicamente de transformar maíz en carne, sino de producir una carne capaz de acceder a segmentos de mayor precio. Genética, alimentación, manejo y calidad pasan entonces a ser parte de la estrategia comercial.

Tecnología productiva

Con más de dos décadas de experiencia vinculada con la agricultura del NOA, Federico Garat recordó la transformación productiva que atravesó la región a partir de la incorporación de genética, biotecnología y nuevas prácticas agronómicas.

Dentro de ese proceso destacó el crecimiento del maíz. Además de su importancia económica, el cultivo cumple un papel relevante en las rotaciones agrícolas y en la sustentabilidad de los sistemas productivos regionales.

Garat sostuvo que el escenario económico vuelve a colocar en primer plano una cuestión que durante años había quedado parcialmente desplazada por las decisiones financieras: producir más y mejor. “La productividad se vuelve importantísima”, afirmó. Para el ejecutivo de Bayer, ese aumento de productividad debe apoyarse en ciencia e innovación, pero también responder a una sostenibilidad entendida desde sus dimensiones económica, ambiental y social.

La biotecnología aparece dentro de ese esquema como una herramienta para mejorar eficiencia, proteger rendimientos y ampliar la capacidad productiva de regiones que presentan condiciones ambientales exigentes. Pero cuando la producción tiene como destino mercados internacionales surge una cuestión adicional: la aprobación regulatoria. Una nueva tecnología puede contar con autorización en Argentina, pero si los principales compradores todavía no la aprobaron, su utilización puede transformarse en un obstáculo para el comercio.

Garat mencionó en ese contexto a LEP4 (Corn LEP4), la nueva generación de biotecnología aplicada al maíz desarrollada por Bayer, y explicó la necesidad de avanzar con las autorizaciones en los mercados de destino. China ocupa un lugar especialmente relevante dentro de esa discusión debido al volumen que puede representar para el maíz argentino.

La posibilidad de incrementar exportaciones, por lo tanto, no depende únicamente de sembrar más superficie. También requiere genética adaptada, protección de cultivos, biotecnología, productividad y coordinación entre los sistemas regulatorios de los países productores y compradores.

Diez años

Hacia el final del panel, María Schargrodsky llevó la discusión hacia el futuro y planteó a los expositores qué debería haber ocurrido si dentro de diez años volviera a realizarse un China Day en Salta.

La pregunta permitió reunir varias de las cuestiones desarrolladas durante la jornada: mayor producción, agregado de valor, mercados abiertos, infraestructura y tecnología.

También reapareció la minería. Garat señaló que el crecimiento de esa actividad genera movimiento económico y demanda en regiones donde también se producen granos, carne y otros alimentos, y destacó que la infraestructura asociada con ese desarrollo puede transformarse en una oportunidad para el agro.

La distancia de Salta a los puertos seguirá existiendo, pero caminos, energía, transporte y mayores volúmenes de carga pueden modificar las condiciones en las que las distintas cadenas productivas enfrentan esa distancia.

Curti volvió sobre la posibilidad de que Argentina aproveche la escala que representa China y expresó el deseo de que, cuando llegue ese nuevo encuentro, el país haya sido capaz de transformar las oportunidades actuales en mayor producción y comercio.

El cierre general de China Day quedó a cargo de Javier Lozada. Después de una jornada que había comenzado hablando de relaciones institucionales y terminó recorriendo logística, financiamiento, agro, energía y minería, el presidente de la CACPIC eligió poner el acento en esa convergencia. Lo aprendido durante el encuentro, sostuvo Lozada, “muestra una virtud, que es esta posibilidad de interacción, que es lo que hace que tengamos un futuro muy importante”.

Por: Belisario Saravia Olmos, El Tribuno Campo. editor.

Fuente: El Tribuno Campo