La entidad advirtió que no existen fundamentos técnicos ni económicos para modificar la estructura actual del programa sanitario y alertó sobre los riesgos que podría implicar para la sanidad animal y el acceso a los mercados.
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) expresó su preocupación por los cambios propuestos en la modalidad de vacunación contra la fiebre aftosa y sostuvo que la medida carece de justificación técnica, además de haberse impulsado sin el consenso del sector productivo.
A través de un comunicado, la entidad recordó los antecedentes sanitarios del país y mencionó la decisión adoptada a fines de los años 90 de avanzar hacia el estatus de país libre de aftosa sin vacunación, lo que derivó posteriormente en la reaparición de más de 2.000 focos de la enfermedad en 2001.
Según Carbap, la recuperación del estatus sanitario fue posible gracias a la articulación público-privada y al fortalecimiento de los entes sanitarios y fundaciones responsables de ejecutar las campañas de vacunación. Este esquema, señalaron, permitió reorganizar el sistema y recuperar el control de la enfermedad en un corto plazo.
Actualmente, Argentina mantiene el reconocimiento internacional como país libre de fiebre aftosa con vacunación en la mayor parte de su territorio, mientras que algunas zonas cuentan con el estatus de libres sin vacunación. En este contexto, la entidad destacó que informes del Senasa muestran ausencia de circulación viral y adecuados niveles de inmunidad en los rodeos.
Sin embargo, Carbap cuestionó que, en plena campaña sanitaria, se pretenda modificar la estructura del programa mediante una resolución administrativa y sin discusión previa en ámbitos técnicos como la Comisión Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Conalfa) o las comisiones provinciales sanitarias (Coprosa).
La entidad también defendió el actual sistema solidario de costos, que permite que los productores paguen un valor uniforme por dosis dentro de cada fundación, independientemente del tamaño de sus rodeos. En ese sentido, advirtió que el cambio propuesto podría generar inequidades y afectar la cobertura territorial.
En el plano económico, Carbap sostuvo que el costo actual de la vacuna representa menos de 600 gramos de novillo, cuando históricamente equivalía aproximadamente a un kilo, y remarcó que además el stock a vacunar será menor, lo que reduce el costo final para los productores.
Otro de los puntos planteados fue la necesidad de garantizar la vacunación en los establecimientos más pequeños. Según datos citados por la entidad, el 17 % de los campos posee menos de 20 bovinos y el 34 % entre 20 y 100 animales, lo que implica que más de la mitad de los productores tiene rodeos chicos, generalmente más costosos de atender desde el punto de vista operativo.
En este sentido, Carbap advirtió que el esquema propuesto no define quién garantizará la vacunación en tiempo y forma ni quién asegurará la cobertura en estos establecimientos, y planteó el riesgo de que operadores privados prioricen los rodeos más grandes y accesibles.
Finalmente, la entidad manifestó su disposición a discutir mejoras en el sistema sanitario, pero pidió que cualquier modificación se base en datos concretos y en un proceso de diálogo con los productores y las organizaciones del sector.



