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Canola: un cultivo de renta que busca su lugar en las rotaciones del NOA

Advanta estima entre 20.000 y 25.000 hectáreas sembradas en Salta y Tucumán. Desde Advanta destacan su potencial económico y beneficios agronómicos.

La canola comienza a encontrar un espacio en las rotaciones del NOA como cultivo de invierno. En Salta y Tucumán, la superficie implantada en la campaña 2026 habría alcanzado entre 20.000 y 25.000 hectáreas, según estimaciones de Advanta Semillas. La cosecha previa al verano explica parte del interés.

Bruno Simonetti, gerente Comercial y de Ventas de Advanta Semillas en Argentina, considera que el cultivo puede aportar ingresos y diversificación. Tras un encuentro de la cadena realizado en Rosario, sostuvo que la canola debe evaluarse por su resultado propio y por su aporte al cultivo siguiente.

“Creemos que la canola viene a aportar una herramienta a la planificación productiva. Es un cultivo de invierno y de renta”, señaló. La propuesta apunta a ocupar lotes que permanecen sin cultivos comerciales en invierno, pero depende del ambiente y del agua disponible.

Expansión productiva

Simonetti estimó que la Argentina pasó de unas 40.000 a 140.000 hectáreas de canola. Como referencia mencionó a Uruguay, donde, según indicó, se siembran unas 400.000 hectáreas y el cultivo ocupa un lugar destacado entre las alternativas invernales.

La demanda internacional de aceite constituye otro incentivo. Además de los usos alimentarios, se utiliza para elaborar combustibles renovables, incluido el de aviación. El interés comercial exige atender la calidad y las condiciones de entrega.

Advanta desarrolla materiales a partir de su programa de mejoramiento en Australia y realiza evaluaciones en Argentina desde hace unos cinco años. Simonetti explicó que la selección apunta a lograr ciclos adaptados a cada región, estabilidad de rendimiento, sanidad y mayor contenido de aceite.

Aporte a la rotación

El atractivo de la canola no termina con la venta de su cosecha. Como especie diferente de las gramíneas y de la soja, introduce diversidad en las secuencias agrícolas y puede ampliar las alternativas para manejar malezas. Para Simonetti, ese aporte debe incluirse al evaluar la rentabilidad, especialmente cuando antecede a un cultivo estival.

Durante la jornada de Advanta se presentaron experiencias que registraron incrementos de entre 300 y 500 kilos por hectárea en soja y de entre 500 y 1.000 kilos en trigo al incluir canola en la rotación. Son resultados de los casos expuestos, no aumentos asegurados para cualquier lote ni mediciones específicas de Salta y Tucumán.

Simonetti citó comparaciones en las que la soja posterior a canola rindió unos 300 kilos por hectárea más que después de centeno o trigo. Atribuyó esa diferencia al manejo del suelo, la fertilización y las condiciones en que queda el lote. Su magnitud dependerá de cada secuencia, ambiente y campaña.

El INTA señala que la colza-canola diversifica las rotaciones y ayuda a manejar determinadas malezas y enfermedades. El organismo recomienda planificar la implantación con anticipación, en especial por la distribución del rastrojo y el tamaño reducido de la semilla.

Fechas y manejo

Para el NOA, Advanta propone sembrar hacia fines de abril o principios de mayo y cosechar a mediados o fines de octubre. Simonetti señaló que ese calendario permitiría establecer luego un cultivo estival en una fecha cercana a la de primera, siempre que las condiciones hídricas lo permitan.

El planteo sugerido es ingresar con canola después de soja o maíz. Conviene seleccionar los lotes antes de terminar la campaña estival y evaluar humedad del perfil, barbecho y antecedentes de herbicidas. El INTA recomienda, como criterio general, fechas más tempranas que para trigo y ajustar el ciclo del material a la ventana elegida. La semilla pequeña exige controlar la profundidad de siembra y la distribución del rastrojo, porque una implantación desuniforme puede reducir el potencial desde el inicio.

Simonetti indicó que puede sembrarse con una sembradora de granos finos, bien regulada para semillas pequeñas, y cosecharse directamente con un cabezal convencional. El ajuste de equipos y el momento de cosecha son importantes para evitar pérdidas. Cuando maduran, las silicuas pueden abrirse y provocar desgrane; por eso resulta necesario coordinar la disponibilidad de máquinas. La densidad y el híbrido deben seleccionarse según el ambiente y el objetivo productivo.

Simonetti explicó que su red de distribuidores asesora sobre evaluación del lote, fecha de siembra y fertilización. La asistencia busca facilitar la adopción del cultivo.

Nutrición y sanidad

La fertilización ocupa un lugar central. Simonetti destacó que los ensayos de Advanta muestran respuestas favorables a una nutrición de base con azufre. “Estamos viendo que la inversión en fertilización se paga con un mayor rendimiento”, afirmó. La respuesta depende del suelo y de los costos de cada campaña.

La empresa comercializa híbridos con tecnología Clearfield (CL), que permite utilizar determinados herbicidas compatibles para controlar malezas. La tecnología no elimina residuos de aplicaciones anteriores: deben respetarse las indicaciones y restricciones para la rotación.

Otro objetivo del mejoramiento es aumentar y estabilizar el contenido de aceite. Redes de ensayos citadas por Advanta registraron valores de entre 46 % y 48 %. Simonetti subrayó que la industria puede premiar esa característica al recibir el grano. La genética también busca combinar rendimiento, sanidad y resistencia al vuelco.

Mercado y perspectivas

Simonetti plantea como referencia productiva un objetivo de 2.000 kilos por hectárea en lotes asesorados por la firma. Considera que ese rendimiento puede hacer rentable a la canola en el NOA, aunque el margen dependerá del precio, los costos de implantación y fertilización y los resultados efectivos.

La comercialización debe resolverse antes de sembrar. Advanta señaló que trabaja junto con Bunge para vincular el abastecimiento de semillas y el asesoramiento con la demanda del grano. Para el productor es fundamental conocer las condiciones de entrega, las exigencias de calidad y las alternativas disponibles para colocar la cosecha.

Simonetti proyecta una expansión importante de la superficie nacional en los próximos años, pero su consolidación dependerá de resultados repetibles y de un mercado que acompañe. En Salta y Tucumán, la experiencia reciente abre una opción para intensificar las rotaciones, siempre que el manejo se ajuste a los ambientes locales.

Por: Belisario Saravia Olmos, El Tribuno Campo, editor

Fuente: El Tribuno Campo