La empresa salteña procesa hasta 650 toneladas mensuales de carne y chacinados y puso en marcha una nueva línea de pastas y tapas de empanadas para abastecer al mercado del NOA.
En un escenario complejo para la producción porcina nacional -marcado por costos ajustados, el impacto de las importaciones y un consumo interno récord de 20 kilos por habitante- la empresa salteña La Francisca sostiene su ritmo de crecimiento a partir de la eficiencia productiva, el agregado de valor en chacinados y un nuevo paso estratégico: la diversificación hacia la industria de pastas y tapas para empanadas en el Parque Industrial de General Güemes.
En diálogo con Claves del Campo (AM 840 Radio Salta), Andrés Muñoz, titular y fundador de La Francisca, explicó que la expansión se da en un contexto de márgenes ajustados para la producción porcina, pese al crecimiento sostenido del consumo de carne de cerdo.
“El consumo per cápita de cerdo viene creciendo de manera sostenida, pero los márgenes frente a los costos de producción están muy ajustados”, señaló Muñoz. En ese escenario, consideró que la eficiencia productiva es clave para sostener la actividad.
La empresa cuenta con un criadero de 700 madres en producción, con un rendimiento promedio de 4.000 kilos de carne por madre al año. La producción se apoya en genética y nutrición de precisión y se integra con una estructura industrial que abastece tanto a sus propios puntos de venta como a clientes de distintas partes del país.
La Francisca tiene actualmente 10 puntos de venta minorista propios y procesa entre 600 y 650 toneladas mensuales. De ese volumen, unas 500 toneladas se destinan a la elaboración de fiambres y embutidos libres de gluten.

La firma también amplió su alcance comercial fuera del NOA. Provee a cadenas de estaciones de servicio, fábricas de sándwiches y hamburgueserías y cuenta con un centro de distribución en el Mercado Central de Buenos Aires, además de realizar envíos a otras plazas, como Bariloche.
Muñoz señaló que la estructura comercial también permitió sostener el vínculo con productores integrados, en un contexto en el que muchos pequeños establecimientos de la región dejaron la actividad.
De la carne de cerdo a las pastas
La decisión de diversificar surgió ante las dificultades para aumentar de manera sostenida el abastecimiento de carne de cerdo en la región. Con el frigorífico funcionando a una escala consolidada, la empresa orientó nuevas inversiones hacia la elaboración de pastas y masas frescas.
La nueva planta está ubicada a unos 100 metros del frigorífico y demandó dos años de desarrollo y transferencia tecnológica, con capacitaciones realizadas en Italia. La unidad ya completó las habilitaciones y comenzó su primer mes de comercialización en el mercado regional.
La nueva propuesta contempla dos líneas de producción. Una está destinada a pastas elaboradas con sémola de trigo candeal, con materia prima proveniente de Bahía Blanca. La otra comprende tapas para empanadas y pascualinas elaboradas con harina tapera 0000, orientadas principalmente al sector gastronómico y a fabricantes de empanadas de Salta, Jujuy y Tucumán.

Y explicó: “Veníamos viendo un techo en el abastecimiento de cerdo para seguir creciendo en volumen cárnico y decidimos diversificar en un sector donde no tuviéramos problemas para conseguir materia prima”.
La nueva línea aprovecha la estructura logística y los canales de distribución que la empresa ya utiliza para sus productos cárnicos, lo que permitió comenzar a colocar las pastas y tapas en almacenes y supermercados del NOA.
Con esta inversión, La Francisca amplía su actividad desde la producción y elaboración de carne de cerdo hacia nuevos alimentos y suma una segunda línea industrial con base en General Güemes.



