Inicio Agricultura La tuna gana espacio como reserva forrajera en el Chaco salteño

La tuna gana espacio como reserva forrajera en el Chaco salteño

La experiencia de Morillo busca sumar una reserva de alimento para la ganadería durante los períodos secos.

La tuna o nopal (Opuntia ficus-indica) comienza a consolidarse como una alternativa forrajera para los sistemas ganaderos del Chaco salteño, donde las altas temperaturas, la escasez de agua y los períodos prolongados de sequía condicionan la disponibilidad de alimento para los animales.

En Morillo, el trabajo con este cultivo comenzó en 2015, con el objetivo de incorporarlo a las unidades productivas de la zona y fortalecer sistemas que dependen en buena medida de la oferta del monte y de pasturas que reducen fuertemente su producción durante los períodos secos.

La especie presenta una buena adaptación a ambientes de mucho calor y baja disponibilidad hídrica. También puede implantarse en sectores de escasa productividad, como arenales y áreas degradadas, ampliando las posibilidades de obtener forraje en superficies que tienen pocas alternativas de uso.

Su incorporación apunta especialmente a cubrir los denominados baches forrajeros, momentos del año en los que disminuye la disponibilidad de alimento proveniente del monte y las pasturas pierden calidad o directamente se secan.

La tuna puede ser utilizada en la alimentación de bovinos, caprinos y ovinos. Una de sus características de interés es el elevado contenido de agua de sus cladodios, que permite aportar humedad junto con el alimento y resulta particularmente importante en ambientes donde este recurso puede ser limitado.

El trabajo desarrollado en Morillo comenzó con materiales provenientes de la Agencia de Extensión Rural de Ingeniero Juárez, Formosa. A partir de esas primeras experiencias se avanzó en la multiplicación local y en la difusión entre productores interesados en diversificar sus recursos forrajeros.

En 2021 se conformó un centro de multiplicación que permitió ampliar el trabajo y contar con material disponible para nuevas implantaciones. Actualmente, ese espacio dispone de unas tres hectáreas destinadas a la producción y multiplicación de tuna.

Desde allí se continúa entregando y multiplicando material junto con productores de la zona, con el propósito de aumentar paulatinamente la superficie y evaluar su comportamiento dentro de los distintos sistemas ganaderos.

La experiencia también se nutre de trabajos realizados en otras regiones del norte argentino y en países vecinos, particularmente Brasil y Paraguay, donde la utilización de cactus forrajeros tiene antecedentes en zonas sometidas a fuertes restricciones hídricas.

El material difundido durante la experiencia de Morillo señala que en Formosa existen productores que alcanzan producciones de hasta 150.000 kilos de alimento por hectárea y por año con determinadas variedades. Ese nivel aparece como una referencia hacia la cual se pretende avanzar mediante selección de materiales y mejoras en el manejo.

Capacitación

El desarrollo alcanzado motivó la realización de una jornada técnica en Finca Los Cardones, donde más de 120 personas participaron de una capacitación sobre “El cultivo de tuna como alternativa forrajera”.

La actividad fue organizada por la Oficina de Información Técnica Morillo, dependiente de la Agencia de Extensión Rural Tartagal, con participación del médico veterinario Enrique Lazarte, impulsor del cultivo en la zona, y del ingeniero agrónomo Patricio Sáenz, jefe de la AER Ingeniero Juárez.

Durante el encuentro se presentaron aspectos relacionados con las características del cultivo, las técnicas de implantación y las distintas formas de aprovechamiento. Posteriormente, los participantes recorrieron el centro de multiplicación para observar el manejo realizado a campo.

La convocatoria reunió a productores que llegaron desde distintos puntos de la región, además de representantes de asociaciones, instituciones educativas y organizaciones vinculadas con la producción.

Entre las entidades que participan del trabajo se encuentran asociaciones de pequeños productores de Morillo, Los Blancos y otras localidades de la zona, junto con la AER Ingeniero Juárez, establecimientos educativos, Fundación Solidaridad y Fundación Gran Chaco.

La jornada también permitió definir nuevas tareas para continuar con la multiplicación del cultivo y ampliar su incorporación en establecimientos ganaderos.

En una región donde la disponibilidad de forraje puede disminuir de manera marcada durante los meses más secos, la experiencia apunta a sumar una herramienta adaptada a las condiciones locales y capaz de complementar los recursos tradicionales utilizados para sostener la producción ganadera.