Investigadores del INTA Concordia compararon distintas longitudes de onda y determinaron que la luz de 470 nanómetros fue más efectiva que la de 390 nanómetros.
La polilla del tomate (Tuta absoluta) es considerada una de las plagas más importantes que afectan la producción de tomate bajo cubierta en la Argentina y en numerosos países productores. Representa uno de los desafíos sanitarios más críticos para la horticultura, especialmente en sistemas de producción protegida. El daño que ocasionan sus larvas al atacar hojas, brotes y frutos no solo afecta el crecimiento de las plantas, sino que también reduce drásticamente la calidad comercial de la producción.
Con el objetivo de generar herramientas de manejo más eficientes y sostenibles, un equipo de investigación del INTA Concordia -Entre Ríos- evaluó durante dos campañas la eficacia de trampas que combinan feromonas sexuales con tecnología LED.
Jorge Castresana -investigador del INTA Concordia- indicó que el desarrollo del estudio permitió confirmar que el uso combinado de estímulos lumínicos y químicos supera a los métodos convencionales. “Las trampas equipadas con luz LED azul de 470 nanómetros (nm) y feromonas sexuales registraron la mayor cantidad de capturas de Tuta absoluta, superando ampliamente a las trampas tradicionales que utilizan únicamente feromonas”.
Según indicó el especialista, el uso de ambos estímulos genera en los insectos una respuesta de orientación más eficiente e incrementa la capacidad de captura.
Durante el trabajo, se comparó el rendimiento de diferentes longitudes de onda, incluyendo luces LED ultravioletas (390 nm) y azules (470 nm), con y sin feromonas sexuales. En este sentido, Castresana señaló que “la trampa de 470 nanómetros capturó más adultos que la de 390 nanómetros, lo que demuestra que la longitud de onda utilizada es un factor clave para mejorar la eficiencia de estas herramientas”. Estos resultados son fundamentales, ya que la precisión en la longitud de onda permite optimizar el funcionamiento de los dispositivos en el campo.
Finalmente, esta tecnología representa un avance significativo para el Manejo Integrado de Plagas (MIP), especialmente en regiones como Entre Ríos, donde el control se apoya principalmente en aplicaciones de insecticidas de síntesis química.
Castresana destacó que la incorporación de estas trampas a los programas de manejo “puede contribuir a reducir el uso de insecticidas, disminuir las pérdidas de frutos y mejorar la eficiencia del monitoreo”. De este modo, la innovación técnica no solo protege el rendimiento comercial, sino que promueve sistemas productivos más sostenibles y seguros.
Fuente: INTA Informa.




