Inicio Vitivinicultura Preocupa el impacto de la helada sobre los viñedos de Cafayate

Preocupa el impacto de la helada sobre los viñedos de Cafayate

La totalidad de la brotación quedó afectada en una finca y algunos establecimientos estiman grandes pérdidas en la producción.

Una helada tardía afectó durante la madrugada del 14 de septiembre a los viñedos del Valle de Cafayate, con temperaturas que llegaron hasta los 6 grados bajo cero en distintos sectores. El fenómeno provocó daños sobre las plantas que ya habían iniciado la brotación y, según estimaciones de algunos establecimientos productivos, las pérdidas podrían alcanzar hasta el 70% de la producción.

El episodio se registró cerca de las 7 de la mañana y encontró a los viñedos en plena etapa de brotación, una fase particularmente sensible a las bajas temperaturas. El impacto definitivo todavía dependerá de la evolución del rebrote en las próximas semanas.

Carolina Martín, productora de Finca La Carolina, mostró los daños registrados en su establecimiento y explicó que toda la superficie que ya había brotado quedó afectada. “Nos toca contarles que tuvimos una helada fulminante la madrugada del 14 de septiembre. El panorama es este”, expresó en un video difundido en sus redes sociales.

Martín señaló que los fenómenos climáticos constituyen uno de los principales riesgos de la actividad vitivinícola. “La viticultura es hermosa, es apasionante, pero estamos sometidos a tantas cosas del clima que no podemos manejar”, sostuvo.

Sobre el estado de su finca, detalló: “Este año, del 100% que teníamos brotado, el 100% se quemó. Vamos a ver cómo viene el rebrote, ojalá venga con un poquito de uva para poder ser parte de alguna botellita de vino 2027”.

La productora explicó además que parte de la uva de su establecimiento es destinada a bodegas que elaboran vinos con esa producción, por lo que el impacto de la helada alcanza a distintos eslabones de la cadena. Según indicó, el fenómeno fue generalizado en buena parte del Valle de Cafayate.

“Este helado fue general, bastante general en el Valle de Cafayate. Nosotros estamos en el corazón del valle, así que vamos a tratar de reponernos y seguir apostando a esta actividad que queremos tanto”, afirmó.

Un daño que llega en medio de una crisis

El impacto climático se suma a un escenario económico complejo para los productores vitivinícolas de Cafayate y los Valles Calchaquíes. La actividad atraviesa una etapa marcada por la caída del consumo interno, la acumulación de vino en las bodegas, valores de la uva que no acompañan la evolución de los costos y dificultades para sostener la rentabilidad.

Miguel Lovaglio, pequeño productor vitivinícola de Cafayate, describió la situación financiera que atraviesan algunos establecimientos. “Lo que nos ofrecía el Gobierno de la Provincia era inviable y tuvimos que recurrir al Banco Nación”, sostuvo.

Según explicó, el acceso al crédito no solucionó las dificultades de comercialización que enfrentan algunos productores. “Ahora, para pagar el crédito del Banco Nación, teniendo todo el vino en la bodega y sin vender, tenemos que poner en venta propiedades para poder cubrir la deuda. Esto no se ha visto nunca en la vida”, afirmó.

Lovaglio agregó que existen vinos acumulados desde hace tres cosechas y que el incremento de los costos de transporte dificultó la comercialización de vino a granel hacia Mendoza.

Caída del consumo y costos de producción

Alejandro Martorell, propietario de la bodega Altupalka y presidente de Bodegas de Salta, vinculó parte de la crisis con la disminución del consumo de vino en el mercado argentino.

“Hay sobreproducción y un exceso de vino en las bodegas. Se han plantado muchos viñedos y, cuando el consumo cae, eso no viene nada bien”, señaló.

Martorell indicó que el consumo per cápita de vino en Argentina pasó de niveles de entre 70 y 90 litros anuales a alrededor de 16 litros, una caída que repercutió sobre toda la cadena productiva.

El dirigente bodeguero sostuvo también que durante 2026 se pagaron valores por la uva similares a los de años anteriores. Según sus estimaciones, esta situación generaría pérdidas de entre $2 millones y $2,5 millones por hectárea.

Con la helada como nuevo factor de riesgo, los productores plantean la necesidad de declarar la emergencia y disponer medidas de asistencia que permitan afrontar tanto los daños provocados por el fenómeno climático como las dificultades económicas que atraviesa la vitivinicultura salteña.

Fuente: El Tribuno.