Inicio Agroindustria Biocombustibles: el Senado dio un paso clave hacia una nueva ley

Biocombustibles: el Senado dio un paso clave hacia una nueva ley

El dictamen eleva los cortes obligatorios de biodiesel y bioetanol, mantiene el sistema de subastas y garantiza un piso para las pymes no integradas hasta 2036. El proyecto podría llegar al recinto este mes.

El plenario de las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda del Senado firmó este jueves el dictamen para avanzar con un nuevo Marco Regulatorio de Biocombustibles, una iniciativa que el sector venía siguiendo de cerca por su impacto sobre la producción de biodiesel, bioetanol y el agregado de valor a materias primas agropecuarias.

El proyecto, que ahora espera su tratamiento en el recinto, propone elevar los cortes obligatorios, ordenar el esquema de abastecimiento y dar mayor previsibilidad a una actividad considerada estratégica para distintas economías regionales, la agroindustria y la transición energética.

La iniciativa obtuvo dictamen de mayoría, aunque también se presentó un dictamen de minoría impulsado por sectores de la oposición. Las diferencias quedaron concentradas principalmente en el reparto de cupos y en el alcance federal del esquema propuesto.

Más biocombustibles

Uno de los puntos centrales del dictamen es el incremento de los cortes mínimos obligatorios. En el caso del biodiesel, el corte en gasoil pasaría del 7,5 % al 10 %. Para el bioetanol, la mezcla en naftas subiría del 12 % al 15 %, al año de sancionada la ley.

Dentro del bioetanol se mantiene el reparto actual: 6 % para la caña de azúcar y 6 % para el maíz. El 3 % adicional quedaría destinado al libre mercado.

La suba de los cortes es uno de los principales reclamos de la cadena, que viene planteando la necesidad de aprovechar mejor la capacidad instalada, agregar valor a la producción agropecuaria y reducir la dependencia de combustibles fósiles.

Reglas de mercado

El texto también mantiene reglas destinadas a evitar una mayor concentración. En bioetanol, ninguna empresa elaboradora podrá superar el 20 % del volumen anual comercializado dentro del corte obligatorio.

En biodiesel, el tope por empresa y por grupo económico dentro del segmento de empresas no integradas será del 10 %.

El dictamen conserva, además, el sistema de subastas en un mercado único, transparente y de acceso público, operado por un organismo independiente. También reemplaza el esquema de precios máximos por precios de referencia calculados según la paridad de importación.

El lugar de las pymes

Una de las novedades incorporadas durante la negociación es la transición prevista para el biodiesel. El esquema reduce de manera progresiva la porción reservada a las empresas no integradas, mientras crece en paralelo la participación de las empresas integradas, principalmente aceiteras.

Sin embargo, el dictamen garantiza un piso mínimo del 3 % para las empresas no integradas hasta 2036. Ese punto fue interpretado como una señal de previsibilidad para las pymes productoras de biodiesel, que reclamaban un horizonte más largo frente a los cambios previstos en el mercado.

Co-procesamiento

El proyecto también mantiene la figura del co-procesamiento. Los mezcladores que además sean refinadores podrán incorporar materia prima no fósil en la elaboración de gasoil.

Ese volumen no se computará dentro del corte obligatorio de biodiesel, aunque sí podrá acceder a beneficios impositivos, como la exención del Impuesto a los Combustibles Líquidos y del Impuesto al CO2, hasta un tope del 5 % de la mezcla.

Diferencias políticas

El acuerdo no fue unánime. El senador Fernando Salino, del PJ de San Luis, presentó un dictamen de minoría en representación de productores industriales de biodiesel de Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis.

Salino acompañó el objetivo general de elevar el corte, pero planteó diferencias sobre el reparto de cupos. Según sostuvo, el esquema todavía no refleja plenamente la diversidad regional del sector.

De esta manera, la discusión se trasladará ahora al recinto, donde el oficialismo y los bloques dialoguistas buscarán convertir el dictamen en media sanción durante las próximas semanas.

Una señal para invertir

Desde Fundación Barbechando destacaron que el dictamen representa una hoja de ruta concreta para el sector, luego de varios cuartos intermedios y un año de debate legislativo. La entidad también remarcó que Argentina cuenta con materia prima, industria instalada y capacidad productiva para avanzar en una política de biocombustibles más sostenida en el tiempo.

En ese sentido, el proyecto aparece como una oportunidad para dar previsibilidad a una cadena que involucra a productores de soja, maíz y caña de azúcar, industrias procesadoras, pymes regionales y grandes empresas integradas.

El desafío, ahora, será que el Senado convierta el acuerdo en media sanción y que el nuevo marco regulatorio permita ordenar inversiones con reglas más claras para los próximos años.