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Una apuesta a integrar tecnologías para el manejo de cultivos

BASF propones combina genética, protección de cultivos, biológicos y herramientas digitales.

BASF llegó al Congreso Aapresid 2026 con una propuesta basada en integrar tecnologías dentro de un mismo sistema de producción. Semillas, protección de cultivos, soluciones biológicas y herramientas digitales forman parte de una estrategia que busca mejorar la eficiencia y responder a problemas cada vez más complejos.

Juan Pablo Migasso, gerente senior de Sistemas de Cultivos de BASF, explicó que la compañía procura evaluar cada herramienta como parte de un conjunto y no como una solución aislada.

“Buscamos generar interacción entre todas nuestras tecnologías. No pensamos en un fungicida como una herramienta aislada, sino que lo evaluamos sobre nuestros híbridos de maíz y girasol o sobre nuestras variedades de soja para entender cómo interactúan y ofrecer soluciones integradas”, señaló.

Esa lógica alcanza también a las herramientas digitales, los fitosanitarios y al resto del portafolio. El objetivo es analizar cómo se comportan las tecnologías cuando se combinan y qué valor concreto pueden aportar al productor.

Más innovación

La estrategia tendrá continuidad, ya que BASF tiene previsto varios lanzamientos durante los próximos cinco años, dato que Migasso vinculó con la inversión de la empresa en investigación y desarrollo. “Lanzaremos más de 30 productos en los próximos cinco años, por lo que el desafío hacia adelante es muy importante”, afirmó.

Entre las novedades presentadas este año aparece Vulcarus, un herbicida PPO de última generación para aplicaciones de presiembra en girasol y maní destinado al control de malezas de hoja ancha. Migasso destacó su rapidez de quemado y la persistencia de control.

El producto se suma a una familia de herbicidas que incluye Heat y Voraxor. Además, la empresa proyecta incorporar nuevos PPO y otras soluciones herbicidas durante los próximos dos o tres años.

Negocio de semillas

Otro cambio importante en la estrategia agrícola de BASF se produjo en 2018, cuando la compañía ingresó al negocio de semillas a partir de la adquisición de una serie de negocios y activos que Bayer debió desprenderse en el marco de la compra de Monsanto. Para BASF significó pasar de una posición históricamente concentrada en la protección química de cultivos a una oferta mucho más amplia de soluciones agrícolas.

Migasso sostuvo que los resultados superaron las expectativas. La compañía participa en girasol, maíz y soja y trabaja con proveedores de genética mediante un esquema de licenciamiento.

Según explicó, ese modelo permitió disponer de híbridos competitivos de maíz y girasol. Pero la incorporación de semillas también sirve como plataforma para evaluar fungicidas, herbicidas, insecticidas y otras tecnologías dentro de un mismo sistema.

Apuesta biológica

Los biológicos constituyen otro eje de crecimiento de la . BASF cuenta con una planta en Santo Tomé, Santa Fe, que produce inoculantes para Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, y dispone además de soluciones para frutales y hortalizas.

En extensivos, Migasso considera que estas tecnologías avanzan principalmente como complemento de los productos químicos. Entre los desarrollos mencionó Votivo Prime, basado en bacterias que favorecen el desarrollo radicular.

El costo todavía condiciona una utilización más masiva, aunque BASF espera que su participación continúe creciendo. Para Migasso, esa expansión estará estrechamente asociada con la digitalización, porque permite utilizar cada tecnología con mayor precisión.

En esa integración, xarvio ocupa un lugar central. Migasso sostuvo que la plataforma mantiene una adopción creciente porque ofrece beneficios concretos y medibles.

Uno de los ejemplos es el mapeo digital de malezas. Mediante un escaneo del lote se identifican los sectores afectados y la aplicación se realiza únicamente sobre esos puntos. Esto permite reducir el uso de agua, combustible y producto. Pero Migasso remarcó que el concepto no pasa solamente por ahorrar: al aplicar donde realmente hace falta, el productor puede seleccionar la herramienta más adecuada para cada situación.

“La sustentabilidad está directamente vinculada con hacer un uso más eficiente de la tecnología: aplicar el producto correcto, en el momento adecuado, en el lugar preciso y en la dosis necesaria”, resumió.

Malezas resistentes

Una parte importante de los próximos desarrollos estará concentrada en herbicidas. Migasso explicó que BASF identifica al manejo y control de malezas resistentes como uno de los principales desafíos actuales del productor. La empresa trabaja en nuevos PPO y otras soluciones que forman parte de su pipeline. Sin embargo, el planteo no se limita a sumar moléculas.

La estrategia presentada en Aapresid busca que genética, química, biológicos y digitalización funcionen de manera coordinada. En ese esquema, cada tecnología deja de verse como una herramienta independiente y pasa a formar parte de un sistema orientado a resolver problemas concretos del lote.

Por: Belisario Saravia Olmos