En la Expo Rural 26, el Presidente condicionó las reducciones al mantenimiento del superávit fiscal. El titular de la SRA valoró el diálogo con el Gobierno, pero reclamó financiamiento, seguridad jurídica y respeto a la propiedad privada.
El presidente Javier Milei encabezó este domingo 26 de julio el acto de inauguración oficial de la Expo Rural 26, en la pista central del predio de Palermo. La ceremonia tuvo además un significado institucional especial para la Sociedad Rural Argentina (SRA), que celebra sus 160 años.
Fue la tercera vez que Milei pronunció un discurso desde la pista de Palermo como jefe de Estado. Al finalizar su intervención, declaró oficialmente inaugurada la 138.ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional.
Antes había hablado el presidente de la SRA, Nicolás Pino, quien combinó un reconocimiento a los avances alcanzados por la política económica nacional con una serie de reclamos vinculados con las retenciones, el acceso al crédito, la infraestructura, la propiedad privada y el mercado de carbono.
Los discursos mostraron amplias coincidencias sobre el potencial del agro y la necesidad de reducir la presión tributaria. Sin embargo, mientras Pino pidió que los derechos de exportación desaparezcan “por ley y para siempre”, Milei ratificó el cronograma gradual de reducción que ya había sido anunciado por el Gobierno y volvió a condicionar su cumplimiento al equilibrio de las cuentas públicas.
Los 160 años de la Rural
Pino inició su discurso con una evocación de la historia de la SRA y de las distintas producciones que se desarrollan en el país. En ese recorrido mencionó las carnes y lanas patagónicas, las frutas del Alto Valle, el algodón, la yerba mate, el té, los cítricos, la avicultura, los cereales, la ganadería y las economías regionales.
También hizo una referencia específica al Noroeste, al destacar la trayectoria construida alrededor del tabaco, el poroto, el garbanzo y el pimiento.
El dirigente sostuvo que la mirada de la entidad sobre la situación económica es “optimista pero objetiva, crítica pero constructiva” y resaltó el peso de las cadenas agropecuarias. Según los números que presentó, la actividad agrícola generó durante el último año un valor de US$ 40.000 millones; la ganadería, US$ 34.000 millones; y las producciones regionales, US$ 11.500 millones.
En total, estimó que las cadenas productivas del campo aportaron más de US$ 83.000 millones a la economía argentina.
Más diálogo con el Gobierno
Pino reconoció como logros de la política económica la reducción de la inflación, el equilibrio fiscal, la estabilidad cambiaria y la mayor previsibilidad. También destacó los procesos de desregulación, la apertura de mercados y la mejora en los indicadores de pobreza.
En ese contexto, resaltó especialmente la relación construida entre el Gobierno y la dirigencia rural. “Ha crecido el diálogo entre el Gobierno y la Rural: los funcionarios escuchan y toman en cuenta nuestras propuestas. En respuesta, ha aumentado la actividad y la producción del campo. Y cuando el campo crece, crecen también la industria y el comercio”, afirmó.
El titular de la SRA rechazó además la idea de que la actividad agropecuaria no genera trabajo y aseguró que las cadenas vinculadas con el campo sostienen más de cuatro millones de empleos directos e indirectos.
Retenciones “por ley y para siempre”
El reconocimiento a la gestión no impidió que Pino reiterara el principal reclamo de la entidad. El dirigente calificó a las retenciones como un régimen “confiscatorio” y señaló que, desde 2002, el Estado recaudó US$ 215.000 millones mediante los derechos de exportación.
Según explicó, durante el actual mandato presidencial disminuyó el monto captado por ese impuesto. Pino calculó que los productores conservaron alrededor de US$ 6.000 millones que fueron reinvertidos en genética, pasturas, maquinaria y mejoras productivas.
Relacionó esa reinversión con el crecimiento del empleo rural, la ampliación de las superficies productivas y el aumento de la producción de carnes, huevos, miel y granos. “Las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre”, reclamó.
Luego dirigió un mensaje a las autoridades nacionales, provinciales y municipales: “Confíen en el campo. El campo nunca los va a dejar de a pie”. Pino extendió sus cuestionamientos a Ingresos Brutos, las tasas viales que no se traducen en obras y los gravámenes que algunas jurisdicciones cobran por el traslado de mercadería entre provincias. Según advirtió, estos mecanismos generan aduanas internas y afectan la competitividad.
Crédito para crecer
Otro de los puntos centrales del discurso fue la necesidad de desarrollar herramientas financieras adecuadas para las inversiones agropecuarias.
Pino proyectó que, con las condiciones necesarias, la Argentina podría aumentar un 50 % su producción de cereales y oleaginosas, sumar un millón de toneladas de carne, duplicar la superficie forestada e incrementar en 2.000 millones de litros la producción de leche.
Ese crecimiento podría agregar alrededor de US$ 20.000 millones anuales al aporte que actualmente realiza el sector.
Para concretar ese potencial, advirtió que el ahorro de los propios productores no será suficiente.
“Un país que quiere ser potencia agrícola necesitará un sistema financiero capaz de sostener inversiones a largo plazo y acompañar a las fuerzas productivas”, expresó.
“Con el ahorro propio podemos crecer, pero, para hacerlo con la velocidad necesaria, necesitamos líneas de crédito de largo plazo y a tasas compatibles con la inversión. Un crédito que no se puede pagar no es un crédito: es una quiebra asegurada”, agregó.
El dirigente reclamó además inversiones en caminos rurales, ferrocarriles, puertos, conectividad, educación, salud y seguridad. Remarcó que el estado de la infraestructura incrementa el denominado “costo argentino” y sostuvo que mejorar los caminos rurales “es inversión, no gasto”.
Propiedad privada y ley de tierras
Pino también se refirió al proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, conocido como ley de tierras. Señaló que cualquier regulación debe contemplar las diferencias productivas, ambientales y geográficas que existen entre las distintas regiones del país.
“Toda regulación debe asentarse sobre un principio esencial: el pleno respeto al derecho de propiedad, que comprende la libertad de cada propietario para decidir el destino y el uso de su tierra, siempre dentro del marco de la ley y procurando que ese ejercicio no ocasione perjuicios a terceros ni afecte el interés común”, planteó.
El titular de la SRA consideró que es posible armonizar el ejercicio de la propiedad privada con la protección ambiental y la seguridad nacional. Según afirmó, ese equilibrio permitirá cuidar los recursos, fortalecer la producción y generar confianza para invertir.
Mercado de carbono
En materia ambiental, Pino defendió la propiedad de los productores sobre los servicios ecosistémicos generados mediante el manejo de los suelos, los pastizales y los árboles, la captura de dióxido de carbono y el control de la erosión.
Sostuvo que una futura ley de carbono debe reconocer que esos servicios pertenecen al dueño de la tierra y evitar que organismos públicos o gobiernos provinciales intenten apropiarse de ellos bajo el argumento de que constituyen bienes comunes.
Pino recordó que la entidad integra la Mesa Argentina de Carbono y desarrolló un Sello de Triple Impacto para la Producción Agropecuaria y Forestal Argentina, que ya fue aplicado en la industria vitivinícola.
“La Sociedad Rural Argentina hoy está en condiciones de facilitar que los productores puedan acceder a créditos en el mercado internacional de carbono, y a que productores y cadenas de valor puedan competir bajo cualquier estándar internacional de sostenibilidad”, aseguró.
Una autocrítica institucional
En el tramo dedicado a la gestión de la SRA, Pino destacó el trabajo realizado para federalizar la entidad, acercarse a los productores, elaborar información económica y científica y modernizar su funcionamiento.
En ese marco, reconoció que se produjeron inconvenientes durante el proceso de integración de las distintas áreas de la Rural en un único sistema de información.
“Hemos realizado una importante inversión para integrar las diferentes áreas de la Rural en un solo sistema de información. Debemos reconocer que, en ese proceso, han ocurrido ciertos errores, fruto de un mal asesoramiento. Hemos aprendido de ellos y estamos mejorando”, sostuvo.
“Ciertamente, el que nunca se equivoca es aquel que nada hace”, completó.
“Un campo radicalmente distinto”
Milei comenzó su discurso calificando a los productores como “héroes” y afirmó que la transición iniciada durante los últimos dos años se encuentra en proceso de consolidación. “Se viene un campo radicalmente distinto al que conocimos”, anticipó.
El Presidente desarrolló una extensa reivindicación histórica de la agricultura, a la que presentó como el origen de la propiedad, la división del trabajo, el comercio, la escritura, la educación, la ciencia y las ciudades.
A partir de esa interpretación, cuestionó las políticas aplicadas durante el último siglo. Señaló que el campo fue castigado con retenciones, cepos, cupos, prohibiciones de exportación y controles de precios, y aseguró que el Gobierno está dando vuelta esa etapa.
Milei sostuvo que en la campaña 2025/26 se sembraron 40 millones de hectáreas y se obtuvo una cosecha superior a 164 millones de toneladas. Según indicó, la superficie aumentó un 3 %, mientras que la producción creció un 22 %.
También destacó los resultados del maíz, el trigo y el girasol, el crecimiento de las exportaciones agroindustriales y el desempeño de la carne vacuna.
Desregulación y apertura
El mandatario repasó las medidas aplicadas desde el comienzo de su gestión. Mencionó la eliminación del cepo cambiario y del Impuesto PAIS, las reducciones de aranceles para fertilizantes, herbicidas y maquinaria, y los beneficios otorgados a las inversiones en riego, mallas antigranizo y eficiencia energética.
También enumeró la eliminación del peso mínimo de faena, el levantamiento de restricciones para exportar determinados cortes bovinos y ganado en pie, la digitalización de registros y la eliminación de diferentes trámites vinculados con el comercio de carne y granos.
En el plano logístico destacó la extensión de la circulación de bitrenes, el proceso de privatización del Belgrano Cargas y la licitación de corredores viales. En materia sanitaria, afirmó que el nuevo plan de vacunación contra la aftosa permitirá ahorrar US$ 25 millones sin afectar el estatus sanitario.
Según Milei, de las más de 16.000 reformas realizadas por el Gobierno, alrededor de 1.000 estuvieron dirigidas específicamente a la actividad agropecuaria.
Milei ratificó el cronograma
El núcleo de la respuesta presidencial al reclamo de Pino estuvo en la ratificación del cronograma de reducción de retenciones que el Gobierno ya había anunciado.
Milei recordó que los derechos de exportación fueron eliminados para los lácteos, las economías regionales, las carnes procesadas, los productos porcinos y diferentes categorías bovinas.
En el caso de la soja, la alícuota bajó del 33 % al 24 % y el cronograma contempla que llegue al 15 % en diciembre de 2028.
Para la harina y el aceite de soja, la reducción fue del 31 % al 22,5 %, con una meta final del 14 %. En maíz, la alícuota pasó del 12 % al 8,5 % y deberá descender hasta el 5,5 %. Para el trigo y la cebada, quedó establecida en el 5,5 %.
“Por primera vez en la historia nacional, el productor tiene un cronograma, sabe cuánto paga hoy y cuánto va a pagar mañana”, sostuvo Milei.
El Presidente volvió a condicionar esas reducciones al mantenimiento del superávit fiscal. Según explicó, no será posible continuar bajando impuestos si el Estado vuelve a registrar déficit.
El mandatario sostuvo además que el crecimiento de la energía y la minería aportará los recursos necesarios para financiar la disminución progresiva de las retenciones y evitar que el agro siga siendo el “pagador de última instancia” de la economía argentina.
Una salida para el norte
Milei anunció también el envío al Congreso de una reforma del régimen de navegación, vinculada con la ampliación de la hidrovía, la libre navegación de los ríos y la habilitación de nuevos puertos privados.
El Presidente presentó la iniciativa como una respuesta a un antiguo reclamo de las provincias del norte, cuyos productores enfrentan mayores costos para trasladar sus mercaderías hasta los puertos.
Según calculó, la reducción de los costos logísticos podría representar para un productor norteño un beneficio equivalente a una baja de aproximadamente ocho puntos de retenciones.
“El interior productivo va a tener, por fin, su propia salida al mundo”, afirmó Milei, quien sostuvo que la medida permitirá federalizar el comercio exterior y reducir la dependencia de los puertos de Buenos Aires y Rosario.
El acto concluyó con coincidencias sobre el rumbo general y diferencias respecto de los instrumentos y los tiempos. Pino reclamó terminar con las retenciones mediante una ley que garantice su eliminación definitiva. Milei respondió ratificando una reducción gradual, sujeta a la continuidad del superávit fiscal.
Con esa promesa, pero sin el anuncio de ninguna medida nueva para el sector, el Presidente declaró oficialmente inaugurada la Expo Rural 26, en el año en que la Sociedad Rural Argentina celebra su 160.º aniversario.






