La medida apunta a reducir trámites y ampliar la disponibilidad de insumos para la producción ganadera.
El Gobierno nacional avanzó con una nueva medida de desregulación orientada al sector ganadero. A través de la Resolución 504/2026 publicada en el Boletín Oficial, el Senasa simplificó los requisitos para la autorización de determinadas vacunas veterinarias destinadas a bovinos que ingresen al país bajo el régimen de equivalencia sanitaria.
La medida alcanza a las vacunas virales no vesiculares para bovinos y establece que aquellos productos que ya cuenten con autorizaciones otorgadas por organismos sanitarios reconocidos podrán quedar exceptuados de algunos requisitos contemplados en la normativa vigente.
Según explicó el Gobierno, el objetivo es agilizar los procesos de aprobación de insumos veterinarios que ya fueron evaluados en países con estándares sanitarios considerados equivalentes a los de Argentina, evitando la duplicación de trámites administrativos.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sostuvo que la decisión busca reducir burocracia sin afectar los controles sanitarios. “Si una autoridad sanitaria reconocida ya evaluó la vacuna, el Estado argentino no repite el trabajo. Se eliminan trámites redundantes, pero se mantienen los controles vinculados con la realidad sanitaria local”, señaló.
El sistema de autorización por equivalencia fue implementado por Senasa durante 2025 y permite reconocer evaluaciones realizadas por organismos sanitarios de otros países, reduciendo tiempos y costos para la incorporación de nuevos productos al mercado.
Desde el organismo aclararon que la flexibilización no implica una disminución de las exigencias sanitarias. Las vacunas seguirán sujetas a controles relacionados con su calidad, seguridad y eficacia, además de los requisitos vinculados con las cepas presentes en el país, las condiciones de bioseguridad y la intervención de organismos especializados cuando corresponda.
Con esta modificación, el Gobierno busca ampliar la oferta de tecnologías disponibles para la producción ganadera, facilitar el acceso a nuevos insumos veterinarios y fortalecer la competitividad del sector, manteniendo los estándares sanitarios que respaldan tanto el mercado interno como las exportaciones.



