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El cerdo y el pollo siguen ganando terreno

La diferencia de precios frente a la carne vacuna impulsa cambios en los hábitos de consumo.

La producción de carne vacuna atraviesa un escenario de menor oferta, mayor presión exportadora y un consumo interno que continúa mostrando señales de debilidad. De acuerdo con datos provisorios de faena, durante los primeros cinco meses de 2026 la producción habría caído un 11% respecto del mismo período del año pasado.

Aunque el peso promedio de los animales faenados registró una leve mejora, ese incremento no alcanza a compensar la fuerte reducción en la cantidad de hacienda enviada a frigorífico.

Al mismo tiempo, la demanda internacional continúa ganando protagonismo. Impulsadas por un contexto externo favorable, las exportaciones de carne vacuna crecieron cerca de un 10% interanual durante el primer cuatrimestre, absorbiendo una porción cada vez mayor de la producción nacional.

Como consecuencia, la disponibilidad de carne para el mercado interno se redujo. Según las estadísticas oficiales, la oferta destinada al consumo local cayó alrededor de un 12% respecto de igual período de 2025.

Menos carne, pero sin subas de precios

A pesar de esta menor oferta, los precios de la carne vacuna mostraron una marcada estabilidad durante los últimos meses. De acuerdo con relevamientos del Ipcva, en mayo el valor promedio de los cortes relevados se ubicó en $18.569 por kilo, prácticamente sin cambios respecto de marzo y abril.

Incluso, al compararlos con la inflación acumulada en ese período, los precios registraron una caída en términos reales.

Esta situación refleja un fenómeno cada vez más evidente: la mayor sensibilidad de los consumidores frente al precio de la carne vacuna y el avance de otras proteínas animales en la dieta de los argentinos.

El pollo y el cerdo siguen ganando terreno

Los datos de consumo muestran que la carne vacuna continúa perdiendo participación relativa. Actualmente, el consumo aparente se ubica por debajo de los 48 kilos por habitante al año, alrededor de un 5% menos que un año atrás.

Mientras tanto, el pollo mantiene niveles cercanos a los 47 kilos por habitante y el cerdo sigue consolidando su crecimiento, alcanzando un récord superior a los 19,5 kilos per cápita.

Las diferencias de precios explican buena parte de este cambio en los hábitos de consumo. Hoy, el valor de un kilo de asado equivale aproximadamente a cuatro kilos de pollo fresco o a dos kilos de pechito de cerdo.

La exportación sostiene el mercado

En paralelo, los valores de la hacienda mostraron una tendencia bajista durante los últimos meses. Desde los máximos alcanzados entre febrero y marzo, las distintas categorías registraron caídas en términos reales.

Sin embargo, el mercado de vacas continúa mostrando firmeza debido a la fuerte demanda exportadora, especialmente para animales destinados a mercados internacionales.

De cara a los próximos meses, el ingreso de mayor volumen de hacienda proveniente de los feedlots podría incrementar la oferta disponible. En ese contexto, el sector observa con atención el comportamiento de las exportaciones, que aparecen como el principal factor capaz de sostener los precios frente a una demanda interna más cautelosa.

Fuente: Rosgan.