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Entre restricciones y oportunidades, la ganadería busca crecer🔊

La actividad ganadera salteña apunta a crecer de manera vertical, pese a restricciones estructurales, con integración agrícola y mayor uso de tecnología.

La ganadería salteña se mueve en un escenario atravesado por tensiones estructurales, limitaciones normativas y una dinámica productiva que, lejos de expandirse en superficie, comienza a mostrar signos de transformación puertas adentro de los sistemas. Entre restricciones vinculadas al uso del suelo, debates sobre el modelo productivo y una ecuación económica que empieza a recomponerse, el sector busca encontrar un camino de crecimiento en un contexto todavía condicionado.

El consultor agropecuario Carlos Segón analizó -en el programa Claves del Campo (Radio Salta – AM 840)- el presente y las perspectivas de la actividad en la provincia y sostuvo que el rodeo bovino tenderá a crecer, aunque no por una expansión territorial sino principalmente por una intensificación productiva. “Va a crecer, pero no tanto en superficie sino de manera vertical”, señaló y explicó que parte de ese proceso estará impulsado por la reconversión de campos agrícolas hacia esquemas ganaderos y por el ingreso de terneros provenientes de otras provincias para aprovechar la producción de maíz y transformarla en carne.

En ese marco, advirtió que el análisis del stock ganadero no puede desprenderse de la cuestión de la eficiencia. Salta mantiene desde hace años un rodeo cercano a las 450 mil vacas, pero dentro de ese número existe una porción significativa -entre 150 mil y 180 mil animales- que pertenece a lo que definió como “poseedores de vacas”, es decir, actores que no necesariamente desarrollan una actividad productiva en sentido pleno. Esa situación introduce distorsiones en indicadores clave, como la relación ternero-vaca, y refleja una estructura fuertemente atomizada: de los cerca de 4.700 registros productivos (Renspa), la gran mayoría corresponde a pequeños productores, con menos de 250 vacas, muchos ubicados en el Chaco salteño.

El consultor ganadero advirtió que persisten limitaciones importantes vinculadas al uso del territorio. En ese sentido, cuestionó la implementación del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) y señaló que, bajo el criterio actual, gran parte de la provincia queda alcanzada por restricciones similares, sin contemplar las particularidades de cada zona. “Es como si todo Salta tuviera la misma cuenca”, graficó.

Y explicó: “En la mayoría de los casos la posibilidad de habilitación productiva no supera el 30% o 32% de la superficie, e incluso áreas que anteriormente contaban con esquemas más flexibles hoy quedaron limitadas a ese mismo porcentaje. Esto, sostuvo, reduce significativamente el potencial de desarrollo y deja amplias zonas en condiciones de subutilización”.

Caravana electrónica: adopción desigual en el agro

“La caravana electrónica es una herramienta que ya está siendo utilizada por los productores más grandes, mientras que en los más chicos las dificultades son principalmente operativas. No es un rechazo a la herramienta en sí, sino a la forma de implementación”, explicó.

Y sintetizó: “El principal condicionante del sector no es tecnológico sino económico. Cuando la rentabilidad acompaña, la adopción de tecnología se acelera y comienzan a generarse nuevas demandas, incluso en segmentos que históricamente habían quedado rezagados. Ese proceso, además, empieza a traccionar el desarrollo de infraestructura, particularmente en el eslabón industrial”.

“Salta reúne condiciones para impulsar su industria frigorífica”

“Actualmente existen condiciones para avanzar en el desarrollo de la industria frigorífica en la provincia. Destacó la importancia de la articulación entre actores locales y empresas con experiencia exportadora, lo que podría marcar un punto de inflexión en una cadena que históricamente estuvo orientada al consumo interno”, explicó Segón.

En ese sentido, el consultor describió que la falta de infraestructura genera circuitos ineficientes, con hacienda que se envía a otras provincias para su faena y luego regresa a Salta para su comercialización. Este esquema incrementa los costos y, en muchos casos, resulta menos competitivo que traer carne desde otras regiones del país. “Ahí es donde se evidencia la necesidad de desarrollar industria local”, sostuvo.

Además, subrayó el impacto que podría tener este desarrollo en términos de empleo y actividad económica. Una planta frigorífica de escala media puede generar entre 800 y 1.000 puestos de trabajo directos, a lo que se suma un importante efecto indirecto.

Y advirtió: “El éxito de estos proyectos no depende únicamente de la inversión, sino del conocimiento del negocio. En particular la rentabilidad de la industria frigorífica no se basa exclusivamente en la venta de carne, sino en el aprovechamiento integral del animal. El negocio no está en vender carne, sino en los subproductos”, explicó, al detallar que elementos como el cuero, las vísceras o la grasa son claves dentro del esquema económico.

Vacunación contra la aftosa: eje del debate sanitario

Finalmente, se refirió al plano sanitario y al debate sobre la vacunación contra la fiebre aftosa. Desde su perspectiva, no resulta conveniente avanzar en un esquema de eliminación de la vacunación. Señaló que los beneficios potenciales en términos de acceso a mercados no son tan directos como se plantea y que Argentina enfrenta limitaciones productivas que dificultan generar grandes volúmenes exportables en el corto plazo.

En ese contexto, advirtió que el stock ganadero viene mostrando una tendencia a la baja que, aunque moderada en términos anuales, se vuelve significativa en el acumulado. “Si eso se sostiene, el impacto es importante”, indicó, al tiempo que consideró que asumir riesgos sanitarios no sería una estrategia adecuada en un escenario internacional atravesado por incertidumbres.