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Brevant: innovación genética y tecnológica para el agro que viene🔊

La compañía presentó su colección 2026 con foco en maíz, soja y girasol, incorporando nuevas tecnologías para mejorar la estabilidad y el rendimiento en distintos ambientes.

En un contexto donde la variabilidad climática y la necesidad de maximizar la eficiencia productiva obligan a replantear estrategias, la genética y la tecnología vuelven a ocupar un rol central en los planteos agrícolas. En ese escenario, Brevant presentó su colección 2026, con una fuerte apuesta a la integración de genética, biotecnología y validación a campo.

En el programa Claves del Campo (Radio Salta AM 840) Horacio Guerra, gerente de Brevant Semillas, aseguró que el lanzamiento marca un punto de inflexión para la marca. “No solo es ambicioso el planteo de una renovación histórica, sino también el trabajo que hay detrás para sostenerlo. Es la primera vez que contamos con un portafolio completo que incluye soja, maíz y girasol, todos con programas de mejoramiento local y con genética nueva tanto en el mercado como en desarrollo”, indicó.

En ese sentido, detalló que la estrategia no se limita a los materiales actuales, sino que contempla propuestas de lanzamientos para los próximos años. “Hoy tenemos materiales disponibles, pero también una proyección muy fuerte, con nuevos desarrollos en camino que consolidan esta renovación del portafolio”.

“El foco está puesto en acompañar los cambios que vienen mostrando los sistemas productivos. Los ambientes han cambiado y lo siguen haciendo a una velocidad cada vez mayor. Por eso trabajamos en genética adaptada a esas nuevas condiciones, con herramientas que permitan sostener rendimiento y estabilidad”, señaló.

Maíz: un híbrido pensado para todos los ambientes

En cuanto al cultivo de maíz, Guerra destacó el rol del híbrido BRV 8181 PWU como uno de los ejes de la propuesta. “Es un material que cambia el enfoque de manejo dentro del sistema productivo. Su principal diferencial es la plasticidad, es decir, la capacidad de adaptarse a distintos ambientes y compensar rendimiento a través de diferentes mecanismos”, explicó y detalló que este híbrido puede responder tanto en siembras tempranas como tardías, lo que amplía significativamente su ventana de uso.

“Lo hemos evaluado desde el sur de Buenos Aires hasta el norte, en zonas como Las Lajitas, y en todos esos ambientes mostró un comportamiento consistente”, afirmó. Además, remarcó que esa plasticidad se expresa en variables como el peso de mil granos, la flexibilidad de espiga, la posibilidad de generar más de una espiga por planta o incluso macollos fértiles. “Es un material muy versátil, que se adapta según el ambiente y el manejo, y eso es lo que hoy busca el productor”, sostuvo. Asimismo, confirmó que el híbrido ya se encuentra disponible comercialmente y con mayor volumen para esta campaña.

El girasol empieza a consolidarse en el norte

“Es un cultivo que viene consolidándose dentro de las rotaciones, especialmente en regiones como el norte argentino y se adapta muy bien a ambientes con menor disponibilidad hídrica, lo que lo convierte en una alternativa estratégica dentro del sistema”, indicó.

Desde Brevant señalaron que sus productos cuentan con dos híbridos principales: uno para el segmento linoleico y para alto oleico. “Ambos materiales representan esta renovación genética que estamos impulsando y tienen un diferencial muy importante en tolerancia a Phomopsis, que hoy es una de las enfermedades más críticas”, explicó Guerra.

También destacó la tolerancia a Orobanche, una maleza aún no presente en el país, pero con impacto en otras regiones. “Contar con genética preparada para ese escenario es una ventaja estratégica”, afirmó y subrayó que el objetivo es ofrecer materiales que no solo aporten rendimiento, sino también estabilidad y calidad de aceite, factores determinantes para la competitividad del cultivo.

Soja: genética y biotecnología para nuevos desafíos

Respecto a soja, el experto de Brevant remarcó que la empresa está ampliando su participación con una propuesta integral basada en genética y biotecnología. “Hoy tenemos materiales que cubren un amplio rango de grupos de madurez, lo que nos permite adaptarnos a distintas estrategias productivas, especialmente en el norte”, señaló.

Entre los desarrollos más recientes, las variedades cuentan con tecnologías Enlist y Conkesta, que aportan herramientas concretas para el manejo sanitario.

“Tenemos materiales con tolerancia a lepidópteros, que representan una ventaja clara en ambientes con alta presión de insectos, y también variedades con muy buena arquitectura de planta, que permiten trabajar con menores densidades y lograr una distribución más eficiente de la carga”, detalló.

Y agregó: “La integración con biotecnología es clave para que el productor pueda manejar mejor su sistema productivo y reducir riesgos”, afirmó.

Los MIB como eje de validación a campo

“El rol de los Módulos de Innovación Brevant (MIB) cuentan como una herramienta central para la validación a campo. Son espacios abiertos, donde el productor puede ver desde la siembra hasta la cosecha cómo se comportan los materiales en condiciones reales. Estos módulos están distribuidos en distintas regiones productivas y permiten acceder a información técnica concreta”, contó Guerra.

“Hoy contamos con alrededor de 20 módulos, y la idea es que el productor pueda recorrerlos, hacer consultas y entender cómo funcionan las distintas propuestas en su propia zona”, relató. Además, remarcó que los ensayos cuentan con validación externa.

Y cerró: “No buscamos mostrar solo lo que nos conviene, sino generar información objetiva y confiable que sirva para la toma de decisiones. Incluso muchas veces ponemos nuestros materiales en situaciones exigentes para conocer sus límites”.