Con 18,5 millones de toneladas y USD 7.595 millones, el agro mostró un fuerte dinamismo, con subas en productos clave y la incorporación de nuevas ofertas al comercio exterior.
Según datos difundidos por la Secretaría de Agricultura de la Nación, durante el primer bimestre del año las exportaciones agroindustriales alcanzaron las 18,5 millones de toneladas, el mayor volumen de la última década. La cifra representa un incremento del 8% en comparación con el mismo período de 2025.
En términos de valor, los envíos sumaron USD 7.595 millones, el segundo registro más alto de los últimos diez años, con una mejora interanual del 7% y operaciones hacia más de 105 destinos.
El desempeño fue heterogéneo entre complejos productivos. De los 54 analizados, 26 registraron aumentos interanuales y 12 alcanzaron volúmenes récord. Entre los principales crecimientos se destacaron trigo (+92%), girasol (+249%), cebada (+32%), azúcar (+43%) y productos lácteos (+19%), entre otros.
A nivel de productos, 169 incrementaron sus exportaciones, con subas particularmente marcadas en semillas de girasol, aceite de jojoba, harina de maíz y porotos de soja. Además, se incorporaron 36 productos que no habían registrado exportaciones en igual período del año anterior.
En cuanto a los destinos, Vietnam, Indonesia y Bangladesh encabezaron el ranking por volumen, seguidos por Arabia Saudita, Brasil y Argelia. En conjunto, los diez principales mercados concentraron más del 55% de los envíos.
Expectativas y advertencias del campo
Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA) valoraron las proyecciones oficiales que estiman exportaciones del sector por hasta USD 42.000 millones para 2026, con un incremento potencial de USD 8.700 millones respecto al año anterior.
En ese sentido, señalaron que los resultados responden a una reacción del sector frente a señales de mayor previsibilidad y reducción de la carga impositiva. También destacaron medidas recientes como la baja de aranceles a la importación de insumos y bienes de capital, que, según indicaron, contribuyeron a dinamizar la actividad.
No obstante, advirtieron que el escenario internacional continúa siendo desafiante, con aumentos significativos en costos clave como fertilizantes y combustibles, lo que impacta directamente en la producción y la logística.
El presidente de la entidad, Nicolás Pino, sostuvo que el campo ya demostró que, con previsibilidad, responde, aunque remarcó la necesidad de avanzar en una reducción más profunda de la presión fiscal. En particular, insistió en la eliminación de los Derechos de Exportación (DEX), a los que definió como un límite para el desarrollo del sector.
Desde la entidad consideraron que una menor carga impositiva permitiría consolidar el crecimiento, ampliar la inversión y generar mayores ingresos fiscales a través de otros tributos como Ganancias e IVA.



