Se conformó un espacio de trabajo que apunta a mejorar calidad, volumen y competitividad.
En la localidad de San Basilio, y en el marco de la Fiesta Nacional de la Alfalfa, quedó formalmente constituida la Mesa Nacional de la Alfalfa, un espacio de articulación público-privada que busca impulsar el desarrollo productivo, industrial y exportador de este cultivo estratégico.
La iniciativa, encabezada por el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, se propone ordenar y coordinar los intereses de toda la cadena, integrando a más de 20 organismos nacionales y provinciales, entidades científicas, universidades, centros de investigación y actores del sector privado, como productores, exportadores y cámaras industriales.
El nuevo ámbito tendrá carácter permanente y funcionará como un espacio técnico de gobernanza federal, con reuniones periódicas orientadas a evaluar avances, coordinar políticas y consolidar una agenda común que permita transformar el potencial productivo del cultivo en resultados concretos para la economía.
Durante el encuentro se destacó que la Argentina cuenta con condiciones naturales favorables para la producción de alfalfa de alta calidad. Sin embargo, desde el sector señalaron la necesidad de avanzar en una planificación institucional que permita garantizar volúmenes estables, homogeneidad en el producto y mayor competitividad en los mercados internacionales.
“Tenemos que avanzar en una hoja de ruta que nos permita desarrollar políticas específicas para un cultivo con enorme potencial productivo y exportador. La articulación entre el sector público y privado es clave para transformar ese potencial en crecimiento y oportunidades para las economías regionales”, sostuvo Busso.
Entre los principales ejes definidos, la Mesa acordó impulsar la articulación público-privada para promover inversiones, mejorar la competitividad sistémica, fortalecer la calidad del producto exportable y consolidar la presencia de la alfalfa argentina en los mercados externos.
Uno de los puntos centrales será la mejora de la logística, especialmente en lo referido al transporte hacia los puertos. En este sentido, se planteó la necesidad de reducir costos mediante alternativas como el transporte ferroviario, la coordinación regional y el desarrollo de procesos de industrialización -como el secado y compactado- que permitan disminuir el peso del flete en la estructura productiva.
El acceso al financiamiento también forma parte de la agenda estratégica, con el objetivo de identificar herramientas que acompañen tanto la producción como el agregado de valor y la inserción internacional del cultivo.
En paralelo, se acordó fortalecer las áreas de investigación y desarrollo, así como promover la incorporación de tecnología para optimizar los procesos productivos. Entre las líneas de trabajo se incluyen mejoras en sistemas de secado, almacenamiento y mecanización, además de la generación de estadísticas sectoriales confiables y el análisis de mercados externos.
Otro de los aspectos destacados fue el rol de la alfalfa como cultivo estratégico desde el punto de vista ambiental, por su contribución a la recuperación de suelos, la conservación del agua y su integración en esquemas de Buenas Prácticas Agropecuarias.
La Mesa también avanzará en la identificación de oportunidades comerciales, el relevamiento de información de toda la cadena y la coordinación de acciones entre provincias y el sector privado, con el objetivo de consolidar un mercado más transparente y competitivo.
Según se informó, cada línea de trabajo contará con responsables y plazos definidos, con la intención de que este espacio trascienda el diagnóstico y se convierta en una herramienta efectiva para el crecimiento del sector, en especial en las economías regionales donde la alfalfa tiene un papel relevante.



