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Calor extremo y sequía en floración ponen en riesgo al trigo

Las olas de calor breves e intensas durante la floración podrían transformarse en la principal amenaza para el rendimiento mundial del trigo.

Una nueva investigación indica que los períodos cortos de calor extremo y sequía durante la floración podrían convertirse en una de las mayores amenazas para la producción mundial de trigo en las próximas décadas. El trabajo analiza cómo los eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes, impactan en una etapa clave del cultivo.

A medida que el clima cambia, los productores enfrentan fenómenos meteorológicos más intensos. Si bien la sequía fue considerada históricamente el principal riesgo para el trigo, el estudio señala que las olas de calor en momentos críticos del ciclo del cultivo podrían representar un riesgo aún mayor.

El Dr. Mikhail Semenov, modelador matemático y miembro emérito de Rothamsted Research, explicó que la floración es una de las etapas más sensibles del desarrollo del trigo. “Es cuando la planta produce el grano, lo que en última instancia determina el rendimiento. Incluso unos pocos días de temperaturas muy altas o un estrés hídrico severo en esta etapa pueden reducir la cantidad de granos y disminuir significativamente la cosecha final”, dijo.

El estudio utilizó proyecciones climáticas avanzadas y el modelo de trigo Sirius para estimar cómo las olas de calor cortas e intensas y las sequías durante la floración podrían afectar los rendimientos globales en el futuro.

Los resultados muestran un cambio en el riesgo. Actualmente, la sequía durante la floración genera más pérdidas de rendimiento que el calor. Sin embargo, se proyecta que su impacto global disminuya levemente en los próximos años.

En contraste, el estrés térmico durante la floración sería cada vez más perjudicial. Para 2050, las pérdidas globales de rendimiento asociadas al calor extremo en esta etapa podrían aumentar alrededor de un 33 %. Hacia 2090, el incremento podría superar el 75 %.

El profesor Malcolm Hawkesford, líder del Programa Estratégico “Logrando Trigo Sostenible” en Rothamsted Research, sostuvo que este tipo de estudios de modelización aporta información clave para orientar el mejoramiento genético. “Proporciona sugerencias sobre las características que deberíamos mejorar ahora para estar preparados ante las condiciones climáticas futuras previstas”, comentó.

Qué implica para los productores

• Elegir variedades con mayor tolerancia al calor y a la sequía.
• Ajustar fechas de siembra y estrategias de manejo para reducir el riesgo de floración en períodos de temperaturas máximas.
• Seguir de cerca las tendencias climáticas locales y los pronósticos estacionales.
• Reforzar los programas de fitomejoramiento orientados a tolerancia a altas temperaturas en floración.

Con una demanda mundial de trigo en crecimiento, sostener los rendimientos frente al cambio climático resulta clave para la seguridad alimentaria. El estudio subraya que prepararse para el estrés térmico, y no solo para la sequía, será determinante para mantener estable la producción en las próximas décadas.